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"Hay que trabajar con la leyes de la Naturaleza no contra ellas.." Bil Mollison


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Meditaciones para cambiar el Mundo

Publicado el 17 Ee abril Ee 2021 a las 4:50 Comments comentarios (0)

Por un lado, cuando hablamos de “mundo” podemos estar refiriéndonos a muchas cosas: el mundo animal, el mundo acuático, el mundo humano, o el conjunto de todo lo existente (que es, de hecho, la primera definición que aparece en la RAE). Por otro lado, el mundo, sea cual sea del que estamos hablando, está cambiando constantemente, así que parece que da igual si queremos o no cambiar el mundo: él va a seguir cambiando sin nosotros. Eso de “querer cambiar el mundo” siempre me suena medio gracioso, porque creo que a lo que realmente nos referimos cuando usamos esa expresión, es a querer cambiar nuestro comportamiento para que la sociedad funcione de una manera diferente a como vemos que funciona ahora.


Y a pesar de lo confusa que me parece la expresión, aquí estoy, escribiendo sobre las cosas que pienso que debemos evitar hacer cuando queremos cambiar el mundo… entonces, para que no haya confusiones, voy a aclarar tres cosas:

1) que cuando hablo de “mundo” me refiero al mundo humano, a lo que hacemos y al impacto que tienen las cosas que hacemos

2) que cuando hablo de “cambiar el mundo” me refiero a los cambios conscientes e intencionales que hacemos específicamente para tratar de resolver los problemas que nosotros mismos hemos generado

3) que cuando hablo de “cambiar el mundo” lo hago siempre teniendo en cuenta que, a mi parecer el mundo cambia si cambiamos nosotros.


Así que cuando digo “cambiar el mundo”, lo que realmente quiero decir es “asumir cambios suficientemente sustanciales en nosotros mismos y nuestro estilo de vida, que nos lleven a generar un cambio consciente e intencional que nos permita resolver o al menos empecemos a desenredar los problemas que nosotros mismos hemos generado”.


Ahora sí, con eso aclarado, sigo adelante con lo que te quiero contar hoy. Quise hacer esta publicación porque, de verdad, creo que somos muchas las personas que queremos un mundo diferente: uno en el que no explotemos a otros humanos, en el que respetemos a los animales, un mundo que no esté lleno de residuos tóxicos que nosotros mismos generamos (y parece que no sabemos cómo dejar de generar), y en el que se tenga en cuenta el bienestar de las mayorías y no sólo los intereses de unos cuantos.


Pero a pesar de que somos muchas las personas que queremos un mundo así más justo, más equilibrado, más sostenible, creo que somos muchísimas menos las que superamos la fase de “esto es demasiado grande y demasiado difícil y no está en mis manos” y pasamos a la acción. Eso nos deja con un grupo enorme de personas que, si bien tienen en su corazón las ganas de ver un mundo mejor, realmente están tan frustradas con la complejidad del asunto, o se sienten tan alienadas por los supuestos “grandes poderes de la industria y el gobierno”, que dejan sus ganas de un mundo mejor en la teoría, y no hacen nada para llevarlo a la práctica. O tratan de llevarlo a la práctica, y ante el primer obstáculo se dan por vencidas, porque no saben cómo seguir adelante. O sencillamente no saben por dónde empezar.


Y claro, es que en los colegios no nos dan clases de activismo, ni nos hablan de nuestra capacidad y mucho menos de nuestra responsabilidad de cambiar el mundo. Y en la universidad el panorama difícilmente cambia. Tal vez nos hablan de cómo convencer a otros de que su mundo va a cambiar si compran esto o aquello, o nos enseñan a hacer estrategias para cambiar una parte específica del mundo para el beneficio limitadísimo de unos cuantos. Rarísima vez (si acaso alguna) se nos habla del impacto social y ambiental de nuestras profesiones y oficios, así que no es de extrañar que lo de “cambiar el mundo” nos suene tan romántico o tan ajeno, o que, cuando de activismo se trata, seamos unos completos analfabetos.


Yo, desde hace ya varios años, decidí que no quiero ser más ese tipo de analfabeta. Si mi vida tiene algún propósito, es el de asumir responsabilidad por las cosas que hago, aprender a vivir de manera equilibrada, y generar suficientes cambios en mí misma y a mi alrededor para que mi vida no se construya a partir de la opresión y el abuso a la naturaleza, los animales y otros seres humanos, sino a partir de la convivencia equilibrada y respetuosa con el planeta y todos los seres que lo habitan.


Si estás leyendo esto, creo que eres como yo, o al menos creo que tenemos algunas cosas en común. Quieres cambiar el mundo, y que no te da miedo que esa tarea sea demasiado grande. O puede que sí, que te de un poco de miedo, o que te hayas sentido paralizada/o frente a algún obstáculo, o que recién te estés planteando por dónde puedes empezar. En fin, sea como sea, pienso que esto que viene a continuación te puede resultar útil.


Aquí he preparado una lista con cinco cosas que considero que es importantísimo que evites si realmente quieres cambiar el mundo. La lista, obvio, podría ser mucho más larga y detallada, pero creo que aquí hay al menos un buen punto de partida. Ya me dirás qué opinas :-)

1. No creas que hacer un solo cambio es suficiente.

Ésta es, posiblemente, una de las trampas más comunes: la de “ya hago X cosa, así que ya cumplí con mi parte y no tengo que preguntarme nada más”. En lo micro, por ejemplo, podríamos pensar que si llevamos nuestra bolsa reutilizable al supermercado ya hicimos lo que nos toca, y nos podemos olvidar del asunto; o podríamos estar seguros de que al clasificar nuestros residuos en casa para que sean reciclados después, estamos compensando al 100% la huella ambiental que genera nuestro estilo de vida. El mundo es una red enorme, compleja, interconectada e interdependiente… y en este momento nos estamos enfrentando a diversas crisis que son el resultado, básicamente, de nuestra tendencia a ignorar esas conexiones y esa interdependencia. Pero eso no quiere decir que la crisis tenga un único origen, y obviamente no tiene una única solución. Y por si acaso hace falta aclararlo: que sí, que los cambios pequeños son valiosísimos, pero siempre y cuando sean parte de un proceso incremental y no un “pajazo mental” para evitar asumir cambios más grandes.


2. No creas que tienes que cambiarlo todo.

Aquí nos vamos para el otro lado del espectro: cuando sabemos que una sola cosa no basta, es fácil que nos sintamos aplastados por la idea de que entonces hay que hacerlo todo (y además, de un solo golpe).: esto de sentir que quieres cambiar el mundo, y que por lo tanto tienes que resolver las injusticias sociales, el maltrato a los animales, la deforestación, la sobre-explotación de recursos, la inequidad de género, el consumo excesivo, la generación de basuras, todo al mismo tiempo. Y sentir que si no lo puedes resolver todo, entonces no vale la pena tratar de resolver nada. Eso es imposible. Sería hermoso resolverlo todo de un solo golpe, sí; pero es imposible. Lo que sí es posible es empezar a generar cambio en las cosas que podemos manejar, y de ahí, a medida que vamos aprendiendo y teniendo más herramientas para el cambio, empezar a expandirnos a nuevos horizontes.

Y en todo caso, los problemas del mundo son muchos y son muy complejos para una sola persona; y por eso el punto que sigue es…


3. No creas que lo tienes que hacer todo tú sola/o.

Cuando quieres cambiar el mundo, y ante la aparente indiferencia de las mayorías, es fácil que empieces a tener la sensación de que todo depende de lo que tú hagas, porque crees nadie más va a hacer nada (uf, si lo sé yo, que caigo en esa trampa una y otra vez). Pero eso no es así. Hay millones de personas que están trabajando, poniendo toda su energía, sus conocimientos y sus recursos en generar cambios desde muchísimos lugares del mundo, proponiendo soluciones para cada problema que hasta ahora conocemos.

Lo que pasa es que no suelen salir en las noticias, y por lo general no son famosos… así que ni siquiera nos enteramos de que existen, y seguimos por la vida con la sensación de que el cambio es imposible porque a nadie le interesa hacer que suceda, cuando en realidad el mundo está lleno de iniciativas increíbles y de gente maravillosa, que está dándolo todo por tener bien alineada la cabeza con el corazón.

Y ojo, que esto no significa que entonces tienen que ser esos “otros” los que van a cambiar el mundo. No podemos irnos al otro extremo, y por eso es tan importante el siguiente punto…


4. No creas que la tarea de cambiar el mundo corresponde a otras personas.

Es importantísimo entender que aquí hay una cuestión de equilibrio dinámico: no estamos solos en esta búsqueda de un mundo mejor, no tenemos que pretender que podemos resolverlo todo por nuestra cuenta… pero eso no significa que podemos echarnos a dormir mientras otras personas se encargan de cambiar el mundo para nosotros.

Y, volviendo a darle importancia al punto anterior, aun cuando has identificado una situación en la que casi todo depende de ti, tampoco tienes que hacerlo todo sola/o. Busca apoyo. Puede ser tu familia, o algunos de tus amigos (aunque a veces estos grupos son los menos receptivos), o también a través de las redes sociales, organizaciones locales, grupos de voluntarios, etc.

Ojo, que “busca apoyo” no significa que tengas que tener a toda la gente de tu lado. Esto me lleva al siguiente punto:


5. No creas que tienes que lograr que toda la humanidad se una a tu causa.

Frente a pensar que tienes que hacerlo todo tú sola/o, este es el otro lado del espectro: piensas que, para poder hacer algún cambio, tienes que tener absolutamente a toda la humanidad de tu parte. Eso nunca va a pasar. Siempre hay fuerzas tirando de un lado y del otro (y de otros cuántos más), y, si revisas la historia, difícilmente vas a encontrar algún ejemplo en el que los cambios se hayan generado a partir de un acuerdo unánime.

Los cambios no se generan cuando se unen todos, sino cuando se unen los suficientes, con suficiente capacidad de empuje y determinación. Piensa, por ejemplo, en la abolición de la esclavitud, y en cómo se logró a pesar de las críticas y el terror que querían sembrar las personas que decían que, sin esclavos, la economía mundial se iba a derrumbar y se iban a romper todas las relaciones comerciales entre América y Europa. La esclavitud no fue abolida porque todo el mundo estuviera de acuerdo en que eso era lo que había que hacer, sino porque un grupo de personas suficientemente convencidas del valor de su lucha, tuvieron la claridad y fuerza de argumentos para hacer ver que el cambio no sólo era necesario, sino urgente. Eso me hace pensar en una frase que me gusta mucho: “Tú solo no puedes, con amigos sí”.

 

Consumo S.O.S.tenible con LA HUERTICA

Publicado el 10 Ee abril Ee 2021 a las 6:05 Comments comentarios (0)

¿Os habéis parado a pensar que el consumo es parte de nuestro día a día desde que nos levantamos incluso aunque sigamos encerrados en casa por la pandemia? Consumimos electricidad, productos por internet, gasolina o billetes para el transporte público, y sin querer, también consumimos miles de envases. Incluso, poniendo como ejemplo tu compra en LA HUERTICA lo estáis haciendo, pero contribuís a que vuestra elección sea más sostenible con el planeta.


Nosotros lo repetimos muchas veces. Lo que elegimos consumir es importante, porque haciendo tu compra con nosotros estás apoyando a personas que están cuidando el medio ambiente con su trabajo, y también apoyáis el comercio de barrio y proximidad con vuestras compras en lugar de grandes empresas, de cuyo nombre no quiero acordarme.


Cuando compras en LA HUERTICA fomentas los productos de proximidad y sostenibles, canales cortos de comercialización y compra pública agroecológica, la reducción de plásticos, la venta a granel, la energía limpia, la movilidad sostenible, y mucho más. Sí, también puedes reinventar el lugar en que vivimos para mejorar su sostenibilidad y nuestra calidad de vida.


Porque nos estás leyendo ahora mismo, sabemos que tú ya andas empatizado con este objetivo, y no creas que es cosa de locos, no. Son ya muchos los que apuestan por alternativas como la nuestra que el año que viene cumple 10 años. Pero ¿qué más cosas podemos hacer?


Ya que vamos a tener que consumir si o si, vamos a recordar algunas claves para intentar cambiar el rumbo de las compras hacia un mundo más sostenible.

1. Para comprar alimentos: apoya a las personas productoras de tu entorno rural más cercano.

Búscalos en grupos de consumo, puestos de mercados, tiendas de barrio que vendan con canales cortos, o en tiendas online como la nuestra donde puedes hacer tus pedidos de nuestras huertas/campo a tu mesa.

2. Para comprar por internet: reduce tu consumo y elige pequeñas empresas en lugar de gigantes del consumo electrónico.

El mejor ejemplo, somos nosotros por eso LA HUERTICA está siempre eternamente agradecido cada vez que dais al botón de enviar el formulario.

3. Para generar menos residuos: compra todo lo que puedas a granel, en envases reutilizables, retornables, o que no sean de un solo uso.

Ya sean envases de papel, cartón, biodegradable, plástico, o aluminio, el usar y tirar sale muy caro en forma de basura que tenemos que gestionar, vertederos, emisiones y contaminación del medio natural. Si lo intentas en un supermercado seguramente no lo consigas, pero en las tiendas de barrio puedes encontrar frutas, verduras, carne, pescado, harinas, pastas, especias, frutos secos, y muchos otros productos a granel donde podrás llevar tus propios envases.

4. Para tu consumo general: ten presente al mundo rural.

Apoya a las personas productoras y artesanas del mundo rural, como haces con nostros. Seguro que puedes encontrar el objeto que buscas en tu zona rural cercana, y con mucho más significado y alma que cualquier otro objeto que pudieses encontrar en una gran superficie.

5. Para comprar ropa, tecnología, otros bienes: Compra nuevo solo lo estrictamente necesario.

Piensa bien en si te hace falta o no, y si antes de comprar algo nuevo lo puedes comprar de segunda mano, llevar a reparar en tu barrio, pueblo o ciudad, o incluso intercambiar. Por ejemplo, ¿te has planteado que lo que a los peques de tu familia ya no les queda bien (ropa, juguetes, otros) puede servir a otros niños o niñas de tu barrio y viceversa? Comprar objetos nuevos significa muchas más emisiones y recursos que reparar, intercambiar o elegir segunda mano. Si no queda más remedio que comprar algo nuevo, intenta que tu dinero alimente el comercio local de barrio en lugar de grandes empresas.

6. Para usar energía limpia: cambia el chip y sé consciente de todas tus alternativas al contrato clásico de la luz.

Ahora mismo generar tu propia energía vivas donde vivas, en solitario o con tus vecinos, ya es posible tanto legal como técnicamente: puedes usar el autoconsumo para consumir energía limpia. Pero además de esta fórmula hay otras muchas iniciativas ciudadanas, grandes y pequeñas, para que te pases a las energías renovables y contribuyas al cambio de sistema para reducir las emisiones y mejorar el planeta.

7. Para desplazarte sin emisiones: ve andando o en bicicleta a todos los sitios que puedas.

Evita hacer grandes desplazamientos. Cuando tengas que ir más lejos, elige el transporte público, te costará menos y no tendrás que buscar aparcamiento.

Todos tenemos derecho a acceder a productos y servicios que no contribuyan a seguir destruyendo nuestro clima, nuestro planeta. Si en tu barrio, ciudad o pueblo no tienes estas posibilidades exige a tu Ayuntamiento que se hagan realidad e ¡involucra a tus vecinos y vecinas para conseguirlo! Contribuye con tu consumo responsable a la sostenibilidad de tu ciudad, barrio o pueblo y exige a tus responsables políticos que reinventen sus políticas para que el consumo responsable no siga siendo una carrera de obstáculos.

 

Quemados de tanto incendio.

Publicado el 3 Ee abril Ee 2021 a las 6:05 Comments comentarios (0)

El fuego es un elemento natural que necesita nuestro ecosistema para la regeneración de bosques y montes, pues aporta estrategias rebrotadoras y de germinación tras su paso. Sin embargo, ha dejado de ser una perturbación natural que modela el paisaje para convertirse en una terrible amenaza que en más de un 96% de los incendios de causa conocida en España está ocasionada por el ser humano.


Es fundamental actuar tanto en las causas que originan los incendios como en las que los propagan. De otra manera, independientemente de cómo se haya originado, habrá un incendio difícil de controlar. Estos incendios son la punta del iceberg de la situación de nuestros bosques y del cambio climático. Son el resultado de un cóctel de causas:

Cambio climático. Las olas de calor hacen que el monte tenga estrés hídrico y sea más vulnerable a los incendios. El resultado es un paisaje seco, continuado e inflamable.

Aumento de la vegetación continuada es fruto del éxodo del medio rural, de cultivos, aprovechamientos forestales, de políticas de supresión del fuego, abandono de pastoreo, etc.

Viviendas en el monte (interfaz urbano forestal). La gestión urbanística no ha tenido ni tiene en cuenta el riesgo de incendio forestal, encontrándose urbanizaciones, viviendas e infraestructuras en zonas de alto riesgo que son indefendibles y que no están preparadas para prevenir y mitigar los impactos de los incendios forestales. La población que vive en el medio natural no tiene percepción del riesgo y no conoce sus deberes y responsabilidades en materia de prevención y autoprotección de sus bienes. Se prioriza salvar casas vacías e infraestructuras por encima del bosque, incluso cuando los propietarios de estos bienes no se han elaborado planes de autoprotección.


España es uno de los países de la Unión Europea más afectados por los incendios forestales, un problema que amenaza con intensificarse debido a los efectos del cambio climático. Además de España, otros países de clima mediterráneo como Portugal, Grecia, el sur de Francia o Italia también los sufren especialmente. A pesar de que es un problema de primer orden no existe una política forestal europea.


No es algo que solo pase aquí, desgraciadamente. Durante el verano pasado se quemó más del 20% del bosque australiano y, posteriormente, la misma tragedia se repitió en las reservas arbóreas del Ártico. Luego vinieron los incendios en Estados Unidos, África y, desde agosto, en gran parte de Sudamérica.


Los incendios forestales, alimentados por la vegetación reseca por el calor prolongado, devastaron enormes áreas de California y Australia el año pasado, mientras que el Ártico experimentó temperaturas asombrosas muy por encima del promedio. Lo que ocurre en el ártico es solo una imagen de cómo todo lo que ocurre en el planeta está interrelacionado y tiene consecuencias sobre los seres humanos.


Llevamos mucho tiempo advirtiendo de lo que traería consigo el cambio climático: sequías, incendios, olas de calor, pérdidas de glaciares, especies invasoras (movidas por la pérdida de sus hábitats originales) o la pérdida masiva de biodiversidad. Ninguna sonará lejana porque 2020 ha supuesto ponerse frente al espejo de esta crisis ambiental que solo podremos combatir haciendo las paces con la naturaleza.

 

Fases Lunares

Publicado el 20 Ee marzo Ee 2021 a las 7:30 Comments comentarios (2)

El satélite lunar influye en numerosos fenómenos y ciclos naturales. Los más conocidos son las mareas, pero también afecta a la agricultura y puede ayudar para tener más éxito a la hora del cultivo, el crecimiento, la recolección, etc. De ahí deriva una de las cuestiones que más tienen en cuenta los agricultores, ¿qué fase de la Luna es buena para sembrar?


Debido al efecto que la fuerza gravitatoria que este satélite ejerce sobre la savia de las plantas, es por lo que es necesario tenerlo en cuenta para saber en qué momento es mejor realizar una acción u otra. La savia va a afectar a la germinación de las semillas dependiendo de los movimientos de ascenso y descenso que realice desde las raíces hasta el extremo superior. También a la fotosíntesis, por tanto, va a ser determinante la fase lunar para el mejor desarrollo de la planta.


Por ejemplo, es en Luna llena cuando van a alcanzar una mayor altura, debido a que es entre el cuarto creciente y el plenilunio cuando la concentración de savia en la zona superior llega a su punto máximo. En cambio es durante el cuarto menguante y la luna nueva cuando esta se concentra especialmente en las raíces.


Pero, ¿cómo saber en qué fase se encuentra la Luna? Es más sencillo de lo que parece. Para saberlo, es necesaria la observación durante dos días seguidos. Durante el primer día al observar la altura de la luna a una hora concreta tomando como referencia un punto fijo, como puede ser un edificio, y se verá que esta se encuentra en una posición determinada.


Al día siguiente, dos horas después de la hora de observación del día 1, se vuelve a ver la luna tomando como referencia el mismo punto que el día anterior. De este modo, se podrá saber si se encuentra más alta, y por tanto en fase ascendente, o por el contrario, más baja, lo que significa que está en cuarto descendente.


¿Qué fase de la Luna es buena para sembrar?

Pues depende del tipo de árbol o planta. Es decir, aquellas que son cultivadas para aprovechar sus semillas o flores, deberán ser sembradas en cuarto menguante. Aquellas que dan fruto, es conveniente que sean sembradas en cuarto creciente. Las que se espigan, en cuarto menguante. Las semillas, en cuarto creciente para que germinen pronto. Las plantas que fructifican por debajo de la tierra, entre las fases de cuarto menguante y luna nueva. Por el contrario, las que fructifican por encima, entre luna creciente y luna nueva.


Fases Lunares:

La Luna creciente se produce tres días después de la fase anterior. En este momento vemos entre el 3% y el 34% de la parte visible, la derecha en el Hemisferio Norte y la izquierda en el Hemisferio Sur.

El Cuarto creciente se produce cuando la mitad del disco lunar está iluminado. Igualmente es la derecha para el norte y la izquierda para el sur, y se observa desde el mediodía hasta la medianoche. Se suele encontrar muy alta en el cielo y ya muestra entre el 35% y el 65% de su superficie.

Luna gibosa creciente es la siguiente fase, que se llama así porque ya se observa casi al completo, pero crea una especie de semiluna poco definida por la parte creciente. Se observa entre el 66% y el 96% del disco.

Llega la Luna llena o Plenilunio. Es el momento en que se observa entre el 97% y el 100% del disco, es decir, la vemos al completo, en el lugar opuesto al inicio de la Luna nueva.

Luna gibosa menguante es la siguiente fase, cuando comienza a menguar. Se observa el lado derecho en el Hemisferio Sur y el izquierdo en el Norte. Su tamaño visible va del 51% al 99%.

Ahora sigue el Cuarto menguante, cuando se ilumina solo la mitad, con un tamaño de entre el 35% y el 65%.

Finalmente, encontramos la Luna menguante, también conocida como Luna vieja, ya que comienza a ser apenas perceptible. Se observa entre el 3% y el 34% de su disco total.

 

Cómo empezó todo. ¿Murciélagos, pangolines, otros?

Publicado el 13 Ee marzo Ee 2021 a las 6:40 Comments comentarios (0)


Quizá nunca lo sepamos con precisión, pero sí sabemos que existe una fuerte relación entre este tipo de pandemias y la destrucción de biodiversidad causada por las personas: actividades como la deforestación o el tráfico ilegal de especies nos exponen a patógenos que antes no conocíamos y con los apenas teníamos contacto.


En todo el planeta, un millón de especies se encuentran cerca de la extinción, una cifra sin precedentes que nos coloca ante lo que conocemos como “la sexta extinción masiva”. Este ritmo de destrucción es mil veces más rápido que el de las extinciones que pueden ocurrir naturalmente. Estamos ante una crisis de biodiversidad.


Esto no es algo que ocurra solo lejos de nuestro país. La sociedad ha cambiado mucho y con ello la vida silvestre: formamos parte del ecosistema de manera que los cambios en nuestros modos de vida generan cambios en nuestro entorno. El éxodo rural de los años 50 hacia las urbes ha tenido efectos en el paisaje, en los ecosistemas y en las especies de plantas y animales.


La pérdida de población en los ámbitos rurales ha supuesto y supone una pérdida de la biodiversidad asociada a las prácticas agrarias sostenibles. Existe una tremenda biodiversidad (razas autóctonas, semillas, especies silvestres que cohabitan estos sistemas agrarios, etc.) asociada a las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales, que hoy están en peligro de extinción por la desaparición de esos usos agrarios sostenibles. Pero LA HUERTICA sigue en la resistencia.


El abandono de cultivos o de las labores de pastoreo también ha tenido un impacto claro en determinadas especies y por otro lado un aumento de masas forestales muy vulnerables y con necesidades de gestión, que suponen un aumento del riesgo de propagación de grandes incendios forestales y por tanto una amenaza a la fauna y flora silvestre.


En sentido opuesto, el abandono de aquellas prácticas agrarias que eran más intensivas ha tenido un efecto positivo en determinadas zonas en la recuperación de la vida silvestre.


Por otro lado, el éxodo a las ciudades ha promovido modos de vida más consumistas, de mayor huella ecológica, más residuos y contaminación, lo que tiene impactos claros en las poblaciones de fauna urbana, como es el caso del gorrión.


Nuestra propia supervivencia depende de la naturaleza: la pérdida de biodiversidad representa un peligro para nuestra propia especie, y la actual pandemia es un ejemplo de las zoonosis (enfermedades transmitidas de animales a humanos) que nos puede deparar la pérdida de biodiversidad si no detenemos aberraciones como la deforestación de grandes bosques.


¿Hay solución? Existen respuestas que debemos adoptar con la máxima urgencia:

Tratados internacionales que protejan la biodiversidad. Implementar medidas con la participación y consentimiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Reducción del consumo de carne y lácteos. El freno a la deforestación y la reducción del consumo de carne son medidas imprescindibles contra la crisis climática y de biodiversidad.

Fomento de programas de recuperación de especies que tienen un efecto positivo concreto sobre las poblaciones amenazadas, pero hemos de ir a las causas del problema y atajar aquellas actividades que impactan la biodiversidad.

Freno a la especulación urbanística. Repensar el urbanismo teniendo en cuenta especies emblemáticas, las zonas de alto riesgo, etc.

Cambio en los sistemas de producción: abandono de la agricultura y ganadería intensiva en pro de sistemas de producción ecológicos y sostenibles, que no comprometan el funcionamiento de los ecosistemas y su biodiversidad.

Abordar urgentemente la crisis del territorio (España vaciada) fortaleciendo a la población rural como agente clave para la emergencia ambiental (climática y de biodiversidad).

Si no hacemos nada para prevenir la próxima pandemia, es probable que tarde o temprano nos encontremos con un nuevo brote. ¿Culparemos a los murciélagos?

 

Difrencias entre Híbrido y Transgénico

Publicado el 6 Ee marzo Ee 2021 a las 5:40 Comments comentarios (0)


A grosso modo, y desde mi relativo desconocimiento resumo que, un híbrido es una mezcla genética y un transgénico es una modificación genética.


Todos habéis oído decir que en LA HUERTICA  utilizamos siempre semillas tradicionales, híbridos adapatados a nuestras características climáticas. Cuando hablamos de un fruto de origen tradicional, entendemos que tanto el fruto como la planta que lo produce ha mantenido unas características concretas que con el tiempo han sido capaces de adaptarse naturalmente al clima.


Hay dos formas de hacer una selección a la hora de crear un fruto: una de ellas es la conocida como transgénica, modificado genéticamente en un laboratorio; la otra es la selección natural. Esta última la llevan a cabo los productores, que año tras año, han elegido la semilla de los mejores frutos para volver a reproducirlos. Por poner un ejemplo, si habláramos de variedades naturales de tomates encontramos el Huevo de Toro, Raff, tomate de Perilla o Kumato.


Tras entender cómo funcionan las semillas tradicionales avanzamos entiendo cómo funcionan las más desconocidas: las híbridas fruto de un cruce entre dos especies diferentes. La mayor parte de las veces este proceso ocurre de manera accidental, por medio de la polinización, y otras veces es intencionada por parte del agricultor. Estas semillas crearán frutos con una mezcla de características de ambos.

 

Los frutos híbridos se producen a diario, no son trangénicos, pero cuando este híbrido es muy demandado, las grandes empresas de productores no siguen un procedimiento natural, sino que lo hacen un poco diferente. Para ello, utilizan un recinto cerrado donde poder expulsar el polen en plantas que están en floración. Esta acción está totalmente controlada y se les llama F1 y uno de los frutos más famosos es el tomate Raff.


La producción de los alimentos híbridos es muy costosa, ya que al ser una semilla nueva es muy inestable y necesita mayor cantidad de abono y agua. Son siete generaciones lo que tardan en perpetuar este fruto como una variedad y la semilla en estabilizarse. ¡Todo un trabajo!


Entonces, ¿qué son los alimentos transgénicos o GMO?


A diferencia de los híbridos, estos frutos son creados en laboratorios. En la base de su producción está la alteración del ADN de la planta, mezclado con el ADN de semillas de cereales, peces, arañas…


Los grandes damnificados son los cereales, el maíz, la soja y el algodón, pues la base de la producción GMO es crear grandes extensiones de cultivos para la producción de cereal barato, que luego alimentará en su mayoría a la ganadería. No olvides la cadena alimentaria, si ellos comen transgénico y tu te los comes… tú comes transgénico, igualmente.


Un transgénico es una semilla modificada genéticamente. Se modifican genéticamente para hacer la planta inmune o bastante menos vulnerable a las plagas. En el maíz tenemos el problema de un gusano que tira el maíz al suelo, aparte del gusano del alambre, la araña roja y demás, es el taladro.


El maíz transgénico lleva incorporado el gen BT que repele a ese mal biótico. Para entendernos, sería como el ciclista que entrena unos meses en alta montaña para crear más glóbulos en su sangre, se la saca y guarda, y cuando llega la vuelta a España se inyecta su propia sangre que tiene guardada con más glóbulos al haberla hecho en altura y responde su cuerpo mucho mejor a nivel de mar porque es sangre que responde mejor a las expectativas deportivas. Y no es droga, es su propia sangre. ¿Legal? No sé pero me que da grima.



España es el único país de la Unión Europea donde los transgénicos o semillas modificadas genéticamente son legales. No lo olvides.

Bill Mollison padre de La Permacultura

Publicado el 27 Ee febrero Ee 2021 a las 4:55 Comments comentarios (0)


"Tio Bill"


Hemos hablado ya de él muchas veces. Conocido principalmente por ser el co-originador del concepto de la permacultura junto a David Holmgren, y como merecedor en 1981 del Right Livelihood Award (premio al sustento bien ganado, o premio Nobel alternativo), Mollison contribuyó a desarrollar un corpus holístico de ecología teórica y práctica que ha sido ampliamente reconocido como una de las mejores y más originales contribuciones australianas al reto de la sostenibilidad mundial.


Mollison se crio en Stanley, Tasmania. Tras abandonar los estudios a los quince años, pasó por toda una serie de ocupaciones hasta que se unió, en 1954, al CSIRO en su departamento dedicado al estudio de la vida salvaje, donde desarrolló su experiencia investigadora y su comprensión de los sistemas ecológicos.


Más tarde fue seleccionado para trabajar en la Universidad de Tasmania, donde, en 1974, conocería a un joven estudiante, brillante y radical, llamado David Holmgren.


La colaboración entre Mollison y Holmgren dio como resultado el concepto de la permacultura, culminado con la publicación en 1978 de su obra seminal, Permaculture One, que pondría en marcha un movimiento a escala mundial.


¿Qué es la permacultura?


La permacultura desafía las definiciones y las comprensiones simples. El término era inicialmente una fusión de “agricultura” y “permanente”. Ya en la década de 1970, Mollison y Holmgren pudieron ver lo destructiva que resultaba la agricultura industrial para los hábitats naturales y para la capa de suelo fértil, así como su dependencia de combustibles fósiles finitos.


Estaba claro que estos sistemas eran insostenibles, una opinión hoy día ratificadapor informes científicos que exponen los efectos alarmantes de la agricultura industrial sobre la biodiversidad y la estabilidad climática. Los dos pioneros ecologistas comenzaron a preguntarse cómo podría ser una agricultura que fuese “permanente”. Y así nació la permacultura.


En términos más amplios, la permacultura es un sistema de diseño que busca trabajar con las leyes de la naturaleza en lugar de contra ellas. Su objetivo es satisfacer las necesidades humanas sin degradar los ecosistemas de los que todos dependemos para prosperar. Dicho de otra manera, la permacultura es un intento de diseñar sistemas y prácticas humanas de manera que imiten los ciclos naturales para eliminar los residuos, incrementar la resiliencia y permitir una coexistencia justa y armoniosa de los seres humanos con las demás especies.


Se desarrollaron toda una serie de principios de diseño para ayudar a poner estas ideas y valores generales en práctica. Estas aplicaciones y experimentaciones prácticas son lo que define en realidad a la permacultura. Antes que cualquier otra cosa, quienes participan en este movimiento son gente que se mancha las manos de tierra y que quieren predicar con el ejemplo.


En la actualidad existe un gran número de libros excelentes que detallan la práctica de la permacultura, así como sitios web muy destacados como el del Permaculture Research Institute, para quienes quieran aprender, compartir, explorar y conectarse.


Aunque la permacultura se enfocaba inicialmente a la búsqueda de métodos orgánicos de producción de alimentos, el concepto pronto evolucionó hasta abarcar los retos de diseño más amplios de un modo de vida sostenible: es decir, no sólo una “agricultura permanente”, sino una “cultura permanente”.


Nos enfrentamos en la actualidad a profundos retos ecológicos y sociales: el sobre pasamiento ecológico, la inestabilidad climática, una inminente y terrible escasez de recursos y concentraciones muy desiguales de riqueza. En un mundo así, la ética de la permacultura de “cuidar de la gente, del planeta y compartir con justicia” conlleva cambios radicales en el modo en que vivimos con los demás y sobre el planeta.


Además de realizar una transición para dejar atrás la agricultura dependiente de los combustibles fósiles y adoptar una producción local y orgánica, la permacultura implica la adopción de sistemas de energía renovable, estilos de “vida simple” y de bajo consumo, así como la reforma de las áreas suburbanas para hacerlas sostenibles y eficientes energéticamente.


Desde una perspectiva comunitaria o “de base”, los movimientos de las Transition Towns y de las ecoaldeas reconocen su profunda deuda con la permacultura.


Desde una perspectiva macroeconómica, la permacultura implica una transición o decrecimiento hacia una economía de estado estacionario que opere dentro de los límites sostenibles del planeta. La permacultura tiene consecuencias incluso sobre las formas alternativas que debería adoptar el desarrollo internacional.


Así que, en respuesta a la complicada pregunta de “¿qué es la permacultura?”, quizás la respuesta más concisa sea sumarse a quienes afirman que “la permacultura es una revolución disfrazada de horticultura orgánica”.


El legado de Bill Mollison: un reto para todos


A pesar de haberse desarrollado hasta convertirse en un pujante movimiento mundial, la permacultura aún no ha recibido toda la atención que merece. A medida que el mundo continúa degradando ecosistemas a causa del mal diseño de los sistemas económicos y sociales, cada vez está más claro que la permacultura es un modo de vida cuyo momento ya ha llegado.


No obstante, la permacultura no es una panacea que pueda dar una respuesta a todos los retos. La permacultura no está exenta de críticas (vid. p.ej. Ann Owen o Claire Schosser). Pero creo que hay que reconocer que la lente que ofrece la permacultura puede muy bien servirnos para ver con más claridad el camino a un modo de vida más sostenible y próspero.


LA HUERTICA piensa que para producir buenos cultivos es necesaria la fertilidad de la tierra y para ello hay que mantenerla con suficiente actividad biológica. Cuando la materia orgánica ha pasado por todos sus procesos biológicos y llega a su estado final de descomposición dentro del suelo, se conforma en enormes moléculas orgánicas relativamente estables a las que la ciencia llama humus,  un compuesto rico en minerales que además de almacenar agua y nutrientes es capaz de retener algunos metales pesados y hasta radioactividad y, por si fuera poco, perdura miles de años en el suelo si no se la expone al sol y al aire. Por eso nuestros huertos de cítricos siempre se ven con “vinagrillos”, ese trébol verde que nunca es de cuatro hojas. Mientras todavía existen miles de ingenuos agrónomos que extienden sin conciencia recetas milagrosas creyendo que la fertilidad del suelo se compra en sacos de fertilizantes químicos, (les tengo mucha manía) actualmente se facturan billones de dólares al año vendiendo “salud del suelo” en forma de microorganismos benéficos tales como micorrizas, bacterias diazotróficas (que fijan nitrógeno atmosférico) y biotecnología.


Gracias, Bill Mollison, por la inspiración y la visión, y por el reto que nos has dejado: el de diseñar una civilización que regenere en lugar de degradar este nuestro único planeta. Y mejor será que la humanidad aprenda las lecciones de la permacultura lo antes posible. Solo entonces, sospecho, podrá el Tío Bill descansar en paz.

Nuestras amigas las abejas.

Publicado el 13 Ee febrero Ee 2021 a las 6:05 Comments comentarios (0)


En la actualidad conocemos alrededor de veinte mil especies de abejas, de las cuales aproximadamente 250 son abejorros, 500 a 600 son abejas sin aguijón y 7 son abejas melíferas. Se cree que estas últimas son las más exitosas de todas las especies de abejas, con mayor distribución en el mundo. Se habrían extendido desde Asia a Europa y África hace entre dos y tres millones de años.


Tras todo este tiempo, la polinización de las abejas silvestres, junto a moscas, mariposas, pájaros y murciélagos, sigue siendo fundamental para la reproducción de cientos de miles de especies de plantas.


Muchas veces invisibles, estos insectos desempeñan un rol central en nuestras cosechas: son clave para asegurar un rendimiento adecuado en aproximadamente el 85 % de los cultivos alimentarios. Al menos 130 cultivos de frutas y hortalizas dependen de las abejas para la polinización. Sin ellas no habría arándanos, alfalfa, espárragos, brócoli, zanahorias, aguacates, cebolla, calabacines, fresas o manzanas, por ejemplo.


La relación entre los seres humanos y las abejas se remonta a hace 9.000 años, casi desde la invención de la agricultura, según un análisis químico realizado en Turquía. Pinturas rupestres en las cuevas de la Araña en Valencia parecen mostrar también a personas recolectando miel.


Los antiguos egipcios fueron los primeros en estudiarlas, como lo demuestran jeroglíficos del 2400 a.C. La miel y la cera fueron utilizadas en todo el Mediterráneo oriental y más allá como medio de conservación, tanto por babilonios como por asirios.


Sin embargo, su presencia en la Tierra es mucho más antigua. Hace unos 100 millones de años, cuando el mundo estaba dominado por los dinosaurios, las abejas evolucionaron a partir de sus antepasados, las avispas cazadoras de insectos. Y lo hicieron en estrecho vínculo con las plantas.


Para atraerlas y garantizar su reproducción y supervivencia, varias especies vegetales desarrollaron flores con pétalos de colores llamativos y aromas distintivos. Más tarde, evolucionaron para producir néctar, una comida rica en azúcar que las abejas consumían a cambio de sus servicios como polinizadores. Perfectamente adaptados uno al otro, prosperaron y sobrevivieron a la extinción masiva de la flora y la fauna de hace 65 millones de años.


Charles Darwin estaba fascinado por las abejas. Consideraba que estos insectos sociales -como las avispas, las hormigas y las termitas- eran enigmas evolutivos. Uno de los rasgos más llamativos de estos insectos -que pueden ver la luz ultravioleta, pero no el extremo rojo del espectro, por lo que perciben el mundo como más azul y púrpura que nosotros- es la amplia gama de diferentes tipos de comportamiento que tienen: algunas especies son solitarias, otras viven juntas en grandes grupos familiares y algunas forman sociedades complejas donde los individuos están casi completamente subordinados a las necesidades del grupo social, incluso renunciando a su propia capacidad para reproducirse en el intereses de la colmena.


 

La manera más fácil de explicar la importancia de las abejas es preguntarte si te gusta comer. Si te gusta beber café o té, comer chocolate, si disfrutas llevando tejidos naturales, incluso los piensos que dan al ganado necesitan ser polinizados. La polinización es el sistema que usa la planta para ser fértil y producir semillas. Nuestro sistema de agricultura depende de las abejas principalmente para ello. Por eso siempre estoy con la misma tela, pero... SALVEMOS A LAS ABEJAS porque nuestras vidas dependen de ello.


Yo creo que el colapso no se puede achacar a una única causa. Ellas están enfrentándose a multitud de problemas. Los pesticidas y herbicidas son uno de los principales factores en este declive, especialmente el uso de plaguicidas sintéticos en las plantas… millones de abejas han sido envenenadas por estos químicos. Podemos trabajar con la naturaleza en lugar de tratar de dominarla y destruirla.


Necesitamos cambiar la forma en la que nos relacionamos con el entorno, y recordar que no somos algo independiente de él… si lo envenenamos nos estamos envenenando a nosotros mismos. Hay muchas cosas que están al alcance de cualquier persona, para ayudar a las abejas y a otros polinizadores y sin necesidad de salir corriendo a convertirse en apicultor.


¡Lo primero que puedes hacer es plantar cosas! Plantas medicinales para que las abejas se alimenten, aumentar las fuentes de polen y néctar para las abejas silvestres; para ello hay listados maravillosos en Internet.


¡No es necesario usar venenos ni químicos en los jardines y huertos! Hay muchos métodos naturales para combatir a las plantas e insectos indeseados, y la mayoría tienen que ver con cambiar nuestra perspectiva sobre las malas hierbas… las malas hierbas son un alimento ideal para las abejas, así que dejarlas vivas en el huerto está bien.


¡Crea hábitats para los polinizadores en tu jardín, es divertido y fácil!


Planta cosas, obtén una fuente de agua, cuídalas de manera ecológica y orgánica, y coloca casas para las abejas… necesitan poco mantenimiento. Deja una zona sin cultivar, salvaje, para que las abejas autóctonas creen sus panales.


Defiéndelas, ámalas y disfrutarás del zumbido de sus alas relajando el espacio. Es alucinante.

 

Romanesco, el arte que es pura ilusión.

Publicado el 30 Ee enero Ee 2021 a las 4:25 Comments comentarios (0)



¡Qué alimento más extraño! pensé cuando vi por primera vez una romanesco. Esta verdura de la familia de las Crucíferas (Brassica), como la coliflor y el brócoli, parece que puede tratarse de un híbrido entre ambos. Sea como fuere, hay que dejar algo claro: un híbrido no es un monstruo de la naturaleza. No tiene nada que ver con lo transgénico ni es algo antinatural. Al igual que los mulos, que provienen del cruce de una yegua y un asno, los híbridos entre dos especies muy similares de la misma familia son abundantes en el reino vegetal. No obstante, hecha esta aclaración, lo que nos ha traído hasta aquí no es su origen, sino su geometría.

 

El producto es extraño, representa lo que en matemáticas es un fractal, objeto formado por una estructura simple que se repite infinitamente a distintas escalas, dando como resultado una estructura semejante a la original. Pero es que además la apariencia irregular de las espirales de esta col es una pura ilusión.  Los fractales en la naturaleza no son tan raros.  Muchas plantas los reproducen, y a fin de cuentas, nada hay tan parecido a la estructura del átomo como la estructura del espacio y las galaxias.

 

Una vez que tenemos una ligera idea de lo que es un fractal, ya no podremos ver la romanesco como una sencilla coliflor verde. Cada col repite siempre el mismo patrón, que no es casual. Cada pico de cada col lo sigue reproduciendo. Se trata de la espiral de Fibonacci, muy semejante a la espiral áurea y la geometría sagrada. La sucesión comienza con los números 0 y 1, y a partir de estos, cada término es la suma de los dos anteriores. De tal forma que la sucesión que puso de moda la renombrada novela de Dan Brown, El código Da Vinci, resulta ser la siguiente: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144… Hasta el infinito.

 

La romanescu o romanesco, es de muy fácil cultivo. Se pueden sembrar los plantones sobre noviembre y diciembre porque tolera muy bien el frío intenso. Puede que sea lo único que sobreviva después de la nieve. Los cuidados que precisa son similares a las coliflores y brócolis y sus características también son parecidas. Quizá destacar el alto contenido en vitamina C y el bajo aporte calórico.También es menos flatulenta que las coliflores. Su sabor es más suave que el brócoli.

 

Los conos en espiral unido a su color verde intenso la hacen muy apetecible a la vista ,aunque si las dejas que se hagan grandes se vuelven violetas y muy fibrosas, llegando a producir unas flores color rosa intenso que las inutiliza para el consumo. Son más resistentes a los insectos, babosas y caracoles por lo que no precisan de ningún plaguicida.

 

Como todas las de la familia, una vez que aparece la romanescu en la planta, tarda unos 15-20 días en crecer, y como siempre, yo las prefiero pequeñas porque son mas tiernas. Cuando se dejan más tiempo los conos se van separando porque crecen los tallos que los sustentan, dando un aspecto desaliñado al conjunto. 

 

Se puede consumir cruda en ensalada, aunque para mi gusto queda demasiado rústica. Permite la congelación en crudo y se consume cocida con un poco de mayonesa o bechamel y rehogada con ajo y tropezones de jamón. 

 

Me gustan sus propiedades. Cuando las hierves, si no te pasas en la cocción, quedan con mejor consistencia que las coliflores. ¡Buen provecho!

Cambio Climático: aquí y ahora

Publicado el 23 Ee enero Ee 2021 a las 6:15 Comments comentarios (0)



Olas de calor, fenómenos meteorológicos extremos, especies invasoras o intensificación de enfermedades. Así es como se manifiesta el cambio climático.


Hoy quiero contaros un poco las consecuencias del cambio climático que más afecta a nuestro sector: la agricultura y la alimentación.


Algunas de nuestras producciones agrícolas tradicionales ya se están viendo afectadas directamente por el aumento de temperaturas. Tal es el caso, por ejemplo, del vino, y muchas bodegas están teniendo que sustituir algunas variedades por otras e incluso están viéndose obligadas a desplazar sus producciones a zonas más altas. La erosión y la aridez del suelo están reduciendo drásticamente la productividad agrícola.


Los alimentos que ingerimos pueden estar afectados por el dióxido de carbono de la atmósfera. Los niveles crecientes de dióxido de carbono están provocando que los cultivos de trigo y arroz sean menos nutritivos que antes. Muchos alimentos están aumentando su contenido de carbohidratos, disminuyendo la presencia de algunos nutrientes esenciales, como el zinc o el hierro.


Los últimos estudios, además, centran su atención en la posible relación entre estas cuestiones y el crecimiento de afecciones como la obesidad o la diabetes en todo el mundo.


El 70% de los principales cultivos en España depende de la polinización de insectos como las abejas. Pero el aumento de temperaturas, el uso de pesticidas dañinos o la expansión de depredadores como la avispa asiática y el abejaruco, ha traído el descenso de sus poblaciones. La disminución de la población de abejas y las sequías crónicas acarrean, por otra parte, una menor producción agrícola. Muchos alimentos podrían encarecerse o incluso desaparecer.


En la ganadería, los cambios climáticos en las estaciones modificarán la vegetación que es alimento de la ganadería extensiva. Cualquier cambio en la vegetación alterará considerablemente sus patrones de conducta.  


Los animales marinos también están sufriendo los efectos del cambio climático. A medida que aumente la temperatura del mar, algunas especies nativas no podrán sobrevivir y algunas otras invasoras se expandirán.


El cambio climático y la calidad del aire son dos conceptos diferentes, interrelacionados entre sí. La calidad del aire en general, y la de las ciudades en particular, se degrada si la concentración de determinados contaminantes atmosféricos supera los valores límites establecidos. Respirar este aire insano perjudica la salud de los ciudadanos.


En los últimos años está aumentando la preocupación por un contaminante muy singular, el ozono troposférico. Es el causante de 17.000 muertes prematuras en la Unión Europea al año, 1.800 de ellas en España. Dos terceras partes de los cultivos y buena parte de nuestros bosques y espacios naturales soportan niveles de ozono que dañan la vegetación.


Está claro que estos cambios climáticos y ecológicos que se están detectando ahora, cuando el planeta se ha calentado sólo 0,6 grados centígrados, probablemente tendrán un alcance mucho mayor sobre las especies y los ecosistemas en respuesta al aumento de temperatura predicho por el IPCC que puede ser hasta de seis grados centígrados más en 2100.


Echo de menos aquellas luciérnagas que por la noche iluminaban los caminos a mi huerto, las carpas del río, los gorriones picoteando el pienso de mis gallinas, las diferentes clases de charates (saltamontes) en verano, las múltiples mariposas de todos los colores que revoloteaban entre las flores.


El cambio climático está afectando a procesos esenciales de muchos organismos, como el crecimiento, la reproducción y la supervivencia de las primeras fases vitales, pudiendo llegar a comprometer la viabilidad de algunas poblaciones.


Ecosistemas como los humedales están en riesgo de desaparecer totalmente, y especies como el oso pardo o el alcornoque están en peligro de extinguirse en nuestro país.


Por otra parte, nos encontramos con una proliferación de especies invasoras, como medusas o mosquitos tigre, en detrimento de otras autóctonas, como los caracoles marinos.


Las aves, además, están cambiando sus patrones migratorios, y se quedan en latitudes más cálidas.


En nuestros mares se observa una disminución de especies de algas, como las algas rojas en el Cantábrico. Los arrecifes de coral Mediterráneo están gravemente afectados. Además, el aumento de la temperatura del agua provocado por el cambio climático ha disparado las tasas de mortalidad de la posidonia.


En España vamos a sufrir especialmente los impactos del cambio climático, y nuestra biodiversidad sufrirá una presión enorme para adaptarse a este nuevo planeta más caliente: la mitad de las especies de anfibios, reptiles, mamíferos y aves podrían ver reducido su hábitat de distribución actual en aproximadamente más de una tercera parte.