Bio Tienda de Alimentación

La Huertica

 Somos tu Personal Food Shopper

Blog:

 

LA HUERTICA 

"El que siembra, recoge"

"Hay que trabajar con la leyes de la Naturaleza no contra ellas.." Bil Mollison


Sembrando Futuro Blog

Nueva Ley Española para combatir el Cambio Climático

Publicado el 15 Ee mayo Ee 2021 a las 4:45 Comments comentarios (0)

El cambio climático es una constante en la historia del planeta Tierra, pero a ritmo lento. Lo que llevamos observando ya muchos años, es que ese ritmo lento está siendo modulado por la industria humana y la emisión de gases de efecto invernadero. Es un temor a largo plazo, ¡claro!. No importa que este otoño sea más seco, más lluvioso, más frío o más cálido; sino que a largo plazo los promedios, que eso es el clima, puedan variar más deprisa de lo que lo han hecho en el pasado y nuestra barrera natural se vea afectada. No partimos de un mundo sano que va a enfermar, el mundo de hoy ya está enfermando.

Desde mi humilde opinión, si, en vez de un 20% de la población humana que consume el 80% de los recursos, hubiera un 30% que consumiera el 70% de los recursos, igual el futuro era menos malo. 

En esta crisis por covid-19 se ha demostrado que nuestra salud está directamente vinculada con nuestro planeta. La adaptación al cambio climático requiere tomar decisiones que fomenten la biodiversidad, y así, crear una barrera natural para evitar enfermedades y futuras crisis.

La nueva Ley entronca con los objetivos de la UE en materia de lucha contra la crisis climática, con su Ley de Cambio Climático y con la nueva estrategia de crecimiento del Pacto Verde, una herramienta para cumplir con los objetivos del acuerdo de la ONU sobre el clima: el Acuerdo de París de 2015.

Unos objetivos que, para los ecologistas, se quedan cortos y son insuficientes para cumplir con las recomendaciones de los científicos, articuladas en el objetivo de la ONU de evitar que el aumento de temperatura global a finales de siglo supere los 1,5ºC respecto a la que había antes del inicio de la era industrial.

El texto fija los siguientes objetivos, que solo podrán ser revisados al alza:

Determina, por primera vez, que España deberá alcanzar la neutralidad climática no más tarde de 2050.

Antes de mitad de siglo, el sistema eléctrico de España tiene que ser 100 % renovable.

Para ello, en 2030, las emisiones del conjunto de la economía española deberán reducirse en al menos un 20 % respecto al año 1990. Se trata de un objetivo "coherente", señala el Ejecutivo, con el aumento de ambición que se ha fijado la Comisión Europea: una reducción en 2030 de entre el 50 % y el 55 % de las emisiones respecto a los niveles de 1990.

Al finalizar la próxima década, como mínimo 35 % del consumo final de la energía deberá ser de origen renovable. En el caso del sistema eléctrico, la presencia renovable en 2030 deberá ser de al menos un 70 %.

Las medidas de eficiencia energética tendrán que reducir el consumo de energía primaria en, al menos, un 35 %.

 

Desde LA HUERTICA, creemos que esta Ley llega tarde pero llega. Aunque este sea "débil y poco ambiciosa", por algo se debe empezar. El horizonte de descarbonización previsto implica un cambio de modelo socioambiental y energético que afecta a múltiples sectores y que supondrá cambios en la forma en la que los ciudadanos se mueven, generan o consumen la energía, y eso hay que hacerlo poco a poco.

 

Las claves de la Ley de Cambio Climático

El anteproyecto contempla medidas de adaptación, económicas, de política ambiental, transición justa.  Estas son algunas de las más importantes:


1.-
Alineados con Europa. La Ley entronca con los objetivos de la UE en materia de lucha contra la crisis climática, con su Ley de Cambio Climático y con la nueva estrategia de crecimiento del Pacto Verde, una herramienta para cumplir con los objetivos del acuerdo de la ONU sobre el clima (Acuerdo de París de 2015) que también "señalará el camino" para la recuperación económica post pandemia.

2.- Reducción de emisiones. Entre los objetivos inmediatos, en apenas 10 años, en 2030 se deberán reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del conjunto de la economía española en, al menos, un 20% respecto del año 1990, con la meta de la descarbonización en 2050.

3.-
Impulso de las energías limpias y eficiencia energética. Al final de la próxima década, el 35% del consumo final de la energía deberá ser de origen renovable. En el caso del sistema eléctrico, la presencia renovable en 2030 deberá ser de al menos un 70%. La rehabilitación energética de edificios es uno de los ejes de actuación. Para atraer recursos se amplía hasta 2030 el Fondo de Eficiencia Energética, que ha permitido movilizar más de 1.000 millones de euros en los últimos cinco años.

4.-
Movilidad sostenible y adiós a los coches contaminantes. La Ley fija, en consonancia con las políticas europeas, el año 2040 para eliminar del mercado los vehículos que no sean de cero emisiones, prohibiendo su circulación a partir de 2050 (salvo la excepción de los vehículos históricos). Otras medidas son la implantación de una red de recarga de vehículos eléctricos, impulso de la movilidad sostenible y acciones encaminadas a la reducción de emisiones del transporte aéreo y marítimo.

5.-
Ciudades más saludables. Los municipios de más de 50.000 habitantes deberán habilitar zonas de bajas emisiones y, además, se "blinda" su reversibilidad mediante un informe preceptivo del Ministerio y la autoridad autonómica competente y se apoyan iniciativas de impulso de transporte público y del uso de la bicicleta.

6.-
Transición justa. La norma asume que esta transformación socioambiental y de modelo creará empleo, pero también tendrá impactos con perdida de puestos de trabajo. A tal efecto, y cada cinco años, el Gobierno ha de aprobar una Estrategia de Transición Justa con la participación de las Comunidades Autónomas y los agentes sociales.

7.-
Biocombustibles y biogás. Se aprobarán planes específicos para impulsar los gases renovables, incluyendo el biogás, el biometano, el hidrógeno y otros combustibles en cuya fabricación se hayan usado exclusivamente materias primas y energía de origen renovable.

8.-
Adiós a los sondeos y prospecciones de combustibles fósiles. No se otorgarán nuevas autorizaciones de exploración, de investigación y de explotación de hidrocarburos en todo el territorio nacional, incluyendo el mar territorial. Además se prevé la desinversión del sector público en participaciones o instrumentos financieros de entidades cuya actividad incluya la extracción o procesado de estos productos energéticos.

9.-
Adaptación. La Cuenca Mediterránea es una de las zonas más afectadas por la crisis climática y España verá agudizados sus efectos. La educación y capacitación, el aumento de conocimiento sobre la materia se reforzará y se impulsarán nuevos perfiles profesionales vinculados a la sostenibilidad y frente al cambio climático. El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) será el elemento básico para guiar esa adecuación a los impactos transfronterizos.


10.-
Presupuesto. La ley prevé que al menos un porcentaje equivalente al acordado en el Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea de los Presupuestos Generales del Estado deberá contribuir a los objetivos establecidos en materia de cambio climático y a la transición energética.

 

La Ley cae en el error de no salir del paradigma crecentista, cuando sabemos que, ante la crisis energética y climática que nos encontramos, cuanto más tardemos en cambiar el modelo productivo más desastrosas serán sus consecuencias. Es una ley que, en lugar de promover como solución la descentralización de la producción de alimentos y energía, aboga por un continuismo en el sistema y una mayor electrificación. Los directivos de Endesa y compañía se tienen que estar frotando las manos.

 

De poco sirve firmar leyes de cambio climático con una mano, mientras se firman con la otra mano tratados de libre comercio como el de UE-Mercosur, que alimenta a una agroindustria con objetivos opuestos a los de la transición ecológica, o un Tratado de la Carta de la Energía que blinda los intereses económicos de unas empresas energéticas fósiles cuyos beneficios son incompatibles con una transición energética real. No es sólo la falta de atención a la Crisis Climática, es la oportunidad perdida de iniciar una reforma que ponga la vida en el centro.

La Cereza Ecológica De Gargantilla, Cáceres.

Publicado el 8 Ee mayo Ee 2021 a las 8:05 Comments comentarios (0)

Juan Jesús Pérez, agricultor, escritor, sindicalista y mejor persona. Así os presento a este fenómeno de agricultor que lleva toda su vida dedicándose al cultivo de cereza en el pueblo en el que nació, donde también lo hicieron sus padres y abuelos. Toda esa vida, la ha ocupado mejorando sus cultivos y apostando por productos de calidad extra que se adapten bien a su entorno. Cultiva Cerezas Early Red, Early Lory, Burlat y picota desde su campo familiar, apostando por la agricultura tradicional mejorada con las nuevas técnicas de cultivo ecológico.  Amigo de Sergio, que le ha acosado hasta morir para que vosotros disfrutéis de este delicioso manjar. La mayor parte de su producción se destina a Europa y ha convencido a Silvia, su chica, para que nos lo lleve a Madrid cada semana. Gracias Sergio, ¡eres la caña!

Mantuve una conversación con él por teléfono para que me diera alguna información que os pudiera trasladar yo y … ¡me quedé alucinada! con la forma de hablar de su tierra, de sus productos y de su conexión total con la naturaleza, me describió tan bien su entorno que dejando correr mi imaginación, me teletransportó. Me decía:

Gargantilla es un pueblo de montaña poblada de bosques de castaños, abedules, encinas. Regado por tres gargantas con agua durante todo el año con el que riegan durante el año. Por su situación posee un paisaje muy peculiar, rodeada de abundante vegetación, y además es un pueblo muy destacado por sus cerezas y ciruelas, clase Claudia que también tendréis el gusto de probar. Está situada entre Hervás y Gargantilla, en la ladera de la sierra y rodeada de bosques y abundante vegetación. Su relieve es muy accidentado por la Sierra de la Cabrera, donde destacan los Cerros de la Cuesta y Zacorrilla. Su entorno es de gran belleza natural, donde combinan desde los bosques típicos de alta montaña con frondosos bosques de castaño, hasta zona de dehesas con abundancia de encinas y que permiten mantener ganadería. Entre estas dos zonas está la dedicada al cultivo de árboles frutales, destacando grandes terrazas y pequeñas huertas adaptadas para la recolección de la fruta.

El patrimonio de Gargantilla destaca por su gran potencial natural, rodeada de sierra, de bosques y gargantas por el norte y de dehesas y zonas más llanas en el sur. Numerosas rutas atraviesan el término de Gargantilla que linda con el Valle del Jerte a través del famoso Puerto de Honduras.

El gran potencial de Gargantilla además de su espectacular entorno naturales es su economía, ya que la mayoría de la población es agrícola y se dedican casi exclusivamente a la recogida de las cerezas y ciruelas. De ésta última pretenden crear una denominación de origen de la “Ciruela Claudia” que también tendrá LA HUERTICA a finales de junio. El cultivo de las cerezas se desempeña de una manera «natural, tradicional y sin aditivos», lo que consigue que «las cerezas tengan un sabor único y un altísimo contenido en vitaminas, oligoelementos, flavonoides» y tras una cuidadosa selección, de acuerdo a un riguroso control de calidad, a pie de árbol (sin pasar por ninguna mano más). Disfrutarlas.

 

 “La tierra hay que trabajarla como nos enseñaron los abuelos, la forma tradicional no la daña porque se adapta, lleva adaptándose miles y miles de años, la enriquece” y entonces me cautivó el corazón. Gracias Juan.

¿De qué color es el suelo?

Publicado el 1 Ee mayo Ee 2021 a las 6:20 Comments comentarios (0)

La mayoría de nosotros diría que es marrón o pardo, pero eso es solo lo que se ve a simple vista. El color del suelo es una propiedad que permite identificarlo y evaluarlo y deducir la naturaleza de sus posibles componentes.


Una de las características más diferenciadoras del suelo es su color. Cuando los científicos hablan de suelo se refieren a todo el perfil del mismo. Es decir, las distintas capas (horizontes) que encontramos una vez abierta una calicata (u hoyo) para su estudio. Cada horizonte está caracterizado por diferentes propiedades físicas, químicas y biológicas, fruto de los distintos procesos de formación y manejo, pero lo primero que distingue un horizonte de otro es el color.


El desarrollo del color y la distribución del mismo dentro de un perfil son producto de los procesos de formación del suelo a lo largo del tiempo. Como hemos dicho antes, para conocer el color hay que profundizar (en el sentido literal del término), conocer un poco su historia y determinar el color de cada uno de sus horizontes.


En 1930, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos adoptó el sistema de color Munsell para la determinación del color (elaborado por el profesor de arte Albert Henry Munsell). El sistema tiene tres componentes:

El matiz o tono. Es la longitud de onda dominante en la radiación reflejada. Tiene cinco colores básicos (rojo, amarillo, verde, azul y púrpura) y cinco intermedios.

El brillo. Indica el grado de claridad / oscuridad relativa del color, comparado con el blanco absoluto.

El croma. Expresa la pureza relativa del color.


Se utiliza una tabla de colores Munsell (basada en ese sistema) para comparar con el suelo a estudiar. Así se evitan imprecisiones al describir el color y se unifican los criterios para todos los científicos del mundo.


Para ello, se toma una porción de suelo y se mantiene junto a los distintos rectángulos de color de las tablas hasta encontrar una coincidencia visual. Entonces se le asigna la notación Munsell correspondiente.


Una vez que sabemos cómo definir el color de los horizontes, nos queda por descubrir cómo los colores nos pueden orientar sobre el origen del suelo y sobre algunos componentes del mismo.


Por ejemplo, el color negruzco puede indicar un origen volcánico del suelo o bien una elevada presencia de materia orgánica que, al irse descomponiendo, proporciona esa tonalidad.


El color rojo, característico de suelos mediterráneos de zonas cálidas (el nuestro), se debe a la presencia del mineral hematita (palabra griega, que significa “piedra de sangre” por el color rojo del polvo del mineral).


El color pardo-amarillento puede deberse a la presencia de goethita, más abundante en zonas templadas, donde también influye el tamaño del mineral (de tonalidades amarillentas a marrones según sea el cristal de menor o mayor tamaño).


Los colores blanquecinos o asalmonados suelen deberse a la redistribución y acumulación del carbonato cálcico que hay en los perfiles del suelo. El color blanco también es característico de la presencia de dolomita y yeso y es común en materiales geológicos y suelos de climas áridos o semiáridos


La ausencia de oxígeno en el suelo (normalmente por el encharcamiento continuado) también influye en el color, dominando entonces los colores grises o verdosos.


Cuando el encharcamiento no es permanente y cambian las condiciones de presencia o ausencia de oxígeno según las estaciones, se producen reacciones químicas que forman “motas” o manchas en el suelo de colores naranjas (del mineral lepidocrocita, similar a la goethita,) o rojas brillantes (de ferrihidrita)


En estos casos, las motas pueden adquirir formas verdaderamente originales y caprichosas.


Después de leer estas líneas, esperamos que podáis decir que el color del suelo es muy variado, que se debe estudiar en todo el perfil y que existe un sistema pactado por todos los científicos para definirlo. Seguramente, podrá enumerar distintos colores y saber cuál es su origen.


El siguiente paso es disfrutar del color y saborear las combinaciones de colores que nos ofrece la naturaleza gratuitamente. La próxima vez que vayas al campo, ¡disfrutad de la variedad!

 

10 ACCIONES CONTRA EL CAMBIO CLIM�TICO.

Publicado el 24 Ee abril Ee 2021 a las 4:40 Comments comentarios (1)

Llevamos muchos años hablando de cambio climático y sus terribles consecuencias. Tanto que me parece que a lo mejor peco demasiado de alarmista y que es posible que en vez de motivar a los “huerteros” para sensibilizar en el tema, os desanime con tanto dato. Todos deberíamos saber ya que las consecuencias que tiene el cambio climático son terroríficas. Muchas veces pensamos que sus efectos se dejarán ver en un futuro lejano, pero los datos demuestran que algunos podrían ser ya irreversibles.


La lucha contra el cambio climático es tarea de cada uno de nosotros, la mía, entre otras, es informar sobre ella, y sobre mis miedos, pero me gustaría que hoy fuera desde una perspectiva más positiva. Cada uno de nosotros puede hacer mucho por el Planeta de forma individual. Por eso creo que hoy es un buen día para hablar de diez acciones contra el cambio climático que puedes implementar desde casa.


10 acciones contra el cambio climático que puedes poner en marcha


1. Reduce emisiones

Si quieres formar parte activa de la lucha contra el cambio climático, usa menos el coche privado. Siempre que puedas utiliza medios de transporte sostenibles como la bicicleta o usa más el transporte público. Ante largas distancias, lo más sostenible es el tren, por encima del avión, causante de gran parte de las emisiones de CO2 emitidas a la atmósfera. Si tienes que utilizar el coche recuerda que cada kilómetro que aumentas la velocidad aumenta considerablemente el CO2 y el gasto. Cada litro de combustible que consume el coche supone unos 2,5 kilos de CO2 emitidos a la atmósfera.


2. Ahorra energía para luchar contra el cambio climático

Te proponemos algunas ideas que supondrán, además, un gran ahorro para tu bolsillo:

Nunca dejes el televisor y el ordenador en stand-by. Un televisor que permanece encendido durante tres horas al día (la media que los europeos ven la tele) y en stand-by las 21 horas restantes consumirá un 40 por ciento de la energía total en el modo de espera.

No dejes el cargador de tu móvil enchufado todo el tiempo –aunque no esté conectado al teléfono– porque seguirá consumiendo electricidad.

Ajusta siempre el termostato, tanto para la calefacción como para el aire acondicionado.


3. Vigila los electrodomésticos

¿Sabías que haciendo un uso consciente y responsable de los electrodomésticos de tu hogar puedes contribuir a la lucha contra el cambio climático? Te damos un par de trucos:

Tapar la cazuela mientras cocinas es un modo de ahorrar mucha energía. Aún mejor son las ollas a presión y las vaporeras, que ahorran un 70 por ciento de energía.

Usa la lavadora y el lavavajillas sólo cuando estén llenos. Si no lo están, usa programas económicos. No hace falta poner una temperatura alta, ya que hoy los detergentes son eficaces incluso cuando es baja.

Recuerda: si el frigorífico y el congelador están cerca de los fuegos o de la caldera, consumirán mucha más energía. Si son viejos, descongélalos periódicamente. Los nuevos tienen ciclos automáticos de descongelación y son casi dos veces más eficientes. No pongas en la nevera alimentos calientes o templados: ahorrarás energía si dejas que se enfríen primero.


4. Cambia las bombillas

Reemplazar una bombilla tradicional por una de bajo consumo ahorra más de 45 kilogramos de dióxido de carbono al año. Cierto que la segunda es más cara, pero resulta más económica a lo largo de su vida. Una sola de ellas puede reducir hasta 60 euros los gastos de electricidad, según la Comisión Europea.


5. Pon en práctica las 3 ‘R’ de la sostenibilidad

Las 3 ‘R’ se han concebido para simplificar la lucha contra el cambio climático en tres acciones:

Reduce. Consume menos, de manera más eficiente.

Reutiliza. Aprovecha los mercados de segunda mano para dar otra oportunidad a aquello que ya no usas o hacerte con algo que necesitas y que otra persona no. Ahorrarás dinero y conseguirás reducir el consumo. Practica también el intercambio.

Recicla envases, residuos electrónicos, etc. ¿Sabes que puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año solo con reciclar la mitad de la basura que se genera en el hogar?


6. Reducir el embalaje para luchar contra el cambio climático

Escoge productos con poco envase: una botella de 1,5 litros genera menos residuos que tres de medio litro.

En la compra usa bolsas reutilizables.

Evita las toallitas húmedas y de papel. Puedes evitar la emisión de 1.100 kilos de CO2 si reduces tu basura un 10 por ciento.


7. La dieta, mejor baja en carbono

Una dieta baja en carbono supone consumir de manera más inteligente y luchar contra el cambio climático.

Reduce el consumo de carnes –la ganadería es uno de los mayores contaminantes de la atmósfera– y aumenta el de frutas, verduras y hortalizas.

Compra productos de proximidad y de temporada: lee el etiquetado y consume aquellos que tengan un origen cercano, evitando las importaciones que suponen emisiones extra por el transporte.

Consume también productos de temporada, para evitar otros modos de producción menos sostenibles.

Intenta consumir más productos bio, ya que en su producción se usan menos pesticidas y otros químicos.


8. Actúa contra la pérdida de bosques

En la lucha contra el cambio climático es imprescindible buscar la protección de la masa forestal:

Evita realizar prácticas que puedan suponer un riesgo de incendio como hacer una barbacoa en un espacio natural.

Si tienes que comprar madera, apuesta por aquella con certificación o sello que asegure su origen sostenible.

Planta un árbol. Cada árbol puede absorber hasta una tonelada de CO2, y así estarás contribuyendo a luchar contra el cambio climático.


9. Lucha contra el cambio climático utilizando menos agua caliente

Es necesaria una gran cantidad de energía para calentar agua. Estas son algunas acciones contra el cambio climático que te supondrán, además, un ahorro económico:

Instala un regulador de caudal del agua en la ducha y evitarás la emisión de más de 100 kilos de dióxido de carbono al año.

Lava con agua fría o tibia y ahorrarás 150 kilos de CO2.

Ahorras agua caliente y gastas cuatro veces menos energía si en vez de un baño te das una ducha.

Cierra el grifo mientras te lavas los dientes.

Asegúrate de que tus grifos no gotean. El goteo de uno puede hacer perder en un mes el agua suficiente para llenar una bañera.


10. Apoya las energías renovables

Finalmente, otra de las acciones para luchar contra el cambio climático que puedes hacer es escoger una energía verde y promover la generación de energías renovables como la solar, eólica, hidráulica… pero claramente necesitamos las facilidades de nuestro gobierno (el que sea) para que se haga fácil y real esa elección. El planeta nos lo agradecerá.


Meditaciones para cambiar el Mundo

Publicado el 17 Ee abril Ee 2021 a las 4:50 Comments comentarios (1)

Por un lado, cuando hablamos de “mundo” podemos estar refiriéndonos a muchas cosas: el mundo animal, el mundo acuático, el mundo humano, o el conjunto de todo lo existente (que es, de hecho, la primera definición que aparece en la RAE). Por otro lado, el mundo, sea cual sea del que estamos hablando, está cambiando constantemente, así que parece que da igual si queremos o no cambiar el mundo: él va a seguir cambiando sin nosotros. Eso de “querer cambiar el mundo” siempre me suena medio gracioso, porque creo que a lo que realmente nos referimos cuando usamos esa expresión, es a querer cambiar nuestro comportamiento para que la sociedad funcione de una manera diferente a como vemos que funciona ahora.


Y a pesar de lo confusa que me parece la expresión, aquí estoy, escribiendo sobre las cosas que pienso que debemos evitar hacer cuando queremos cambiar el mundo… entonces, para que no haya confusiones, voy a aclarar tres cosas:

1) que cuando hablo de “mundo” me refiero al mundo humano, a lo que hacemos y al impacto que tienen las cosas que hacemos

2) que cuando hablo de “cambiar el mundo” me refiero a los cambios conscientes e intencionales que hacemos específicamente para tratar de resolver los problemas que nosotros mismos hemos generado

3) que cuando hablo de “cambiar el mundo” lo hago siempre teniendo en cuenta que, a mi parecer el mundo cambia si cambiamos nosotros.


Así que cuando digo “cambiar el mundo”, lo que realmente quiero decir es “asumir cambios suficientemente sustanciales en nosotros mismos y nuestro estilo de vida, que nos lleven a generar un cambio consciente e intencional que nos permita resolver o al menos empecemos a desenredar los problemas que nosotros mismos hemos generado”.


Ahora sí, con eso aclarado, sigo adelante con lo que te quiero contar hoy. Quise hacer esta publicación porque, de verdad, creo que somos muchas las personas que queremos un mundo diferente: uno en el que no explotemos a otros humanos, en el que respetemos a los animales, un mundo que no esté lleno de residuos tóxicos que nosotros mismos generamos (y parece que no sabemos cómo dejar de generar), y en el que se tenga en cuenta el bienestar de las mayorías y no sólo los intereses de unos cuantos.


Pero a pesar de que somos muchas las personas que queremos un mundo así más justo, más equilibrado, más sostenible, creo que somos muchísimas menos las que superamos la fase de “esto es demasiado grande y demasiado difícil y no está en mis manos” y pasamos a la acción. Eso nos deja con un grupo enorme de personas que, si bien tienen en su corazón las ganas de ver un mundo mejor, realmente están tan frustradas con la complejidad del asunto, o se sienten tan alienadas por los supuestos “grandes poderes de la industria y el gobierno”, que dejan sus ganas de un mundo mejor en la teoría, y no hacen nada para llevarlo a la práctica. O tratan de llevarlo a la práctica, y ante el primer obstáculo se dan por vencidas, porque no saben cómo seguir adelante. O sencillamente no saben por dónde empezar.


Y claro, es que en los colegios no nos dan clases de activismo, ni nos hablan de nuestra capacidad y mucho menos de nuestra responsabilidad de cambiar el mundo. Y en la universidad el panorama difícilmente cambia. Tal vez nos hablan de cómo convencer a otros de que su mundo va a cambiar si compran esto o aquello, o nos enseñan a hacer estrategias para cambiar una parte específica del mundo para el beneficio limitadísimo de unos cuantos. Rarísima vez (si acaso alguna) se nos habla del impacto social y ambiental de nuestras profesiones y oficios, así que no es de extrañar que lo de “cambiar el mundo” nos suene tan romántico o tan ajeno, o que, cuando de activismo se trata, seamos unos completos analfabetos.


Yo, desde hace ya varios años, decidí que no quiero ser más ese tipo de analfabeta. Si mi vida tiene algún propósito, es el de asumir responsabilidad por las cosas que hago, aprender a vivir de manera equilibrada, y generar suficientes cambios en mí misma y a mi alrededor para que mi vida no se construya a partir de la opresión y el abuso a la naturaleza, los animales y otros seres humanos, sino a partir de la convivencia equilibrada y respetuosa con el planeta y todos los seres que lo habitan.


Si estás leyendo esto, creo que eres como yo, o al menos creo que tenemos algunas cosas en común. Quieres cambiar el mundo, y que no te da miedo que esa tarea sea demasiado grande. O puede que sí, que te de un poco de miedo, o que te hayas sentido paralizada/o frente a algún obstáculo, o que recién te estés planteando por dónde puedes empezar. En fin, sea como sea, pienso que esto que viene a continuación te puede resultar útil.


Aquí he preparado una lista con cinco cosas que considero que es importantísimo que evites si realmente quieres cambiar el mundo. La lista, obvio, podría ser mucho más larga y detallada, pero creo que aquí hay al menos un buen punto de partida. Ya me dirás qué opinas :-)

1. No creas que hacer un solo cambio es suficiente.

Ésta es, posiblemente, una de las trampas más comunes: la de “ya hago X cosa, así que ya cumplí con mi parte y no tengo que preguntarme nada más”. En lo micro, por ejemplo, podríamos pensar que si llevamos nuestra bolsa reutilizable al supermercado ya hicimos lo que nos toca, y nos podemos olvidar del asunto; o podríamos estar seguros de que al clasificar nuestros residuos en casa para que sean reciclados después, estamos compensando al 100% la huella ambiental que genera nuestro estilo de vida. El mundo es una red enorme, compleja, interconectada e interdependiente… y en este momento nos estamos enfrentando a diversas crisis que son el resultado, básicamente, de nuestra tendencia a ignorar esas conexiones y esa interdependencia. Pero eso no quiere decir que la crisis tenga un único origen, y obviamente no tiene una única solución. Y por si acaso hace falta aclararlo: que sí, que los cambios pequeños son valiosísimos, pero siempre y cuando sean parte de un proceso incremental y no un “pajazo mental” para evitar asumir cambios más grandes.


2. No creas que tienes que cambiarlo todo.

Aquí nos vamos para el otro lado del espectro: cuando sabemos que una sola cosa no basta, es fácil que nos sintamos aplastados por la idea de que entonces hay que hacerlo todo (y además, de un solo golpe).: esto de sentir que quieres cambiar el mundo, y que por lo tanto tienes que resolver las injusticias sociales, el maltrato a los animales, la deforestación, la sobre-explotación de recursos, la inequidad de género, el consumo excesivo, la generación de basuras, todo al mismo tiempo. Y sentir que si no lo puedes resolver todo, entonces no vale la pena tratar de resolver nada. Eso es imposible. Sería hermoso resolverlo todo de un solo golpe, sí; pero es imposible. Lo que sí es posible es empezar a generar cambio en las cosas que podemos manejar, y de ahí, a medida que vamos aprendiendo y teniendo más herramientas para el cambio, empezar a expandirnos a nuevos horizontes.

Y en todo caso, los problemas del mundo son muchos y son muy complejos para una sola persona; y por eso el punto que sigue es…


3. No creas que lo tienes que hacer todo tú sola/o.

Cuando quieres cambiar el mundo, y ante la aparente indiferencia de las mayorías, es fácil que empieces a tener la sensación de que todo depende de lo que tú hagas, porque crees nadie más va a hacer nada (uf, si lo sé yo, que caigo en esa trampa una y otra vez). Pero eso no es así. Hay millones de personas que están trabajando, poniendo toda su energía, sus conocimientos y sus recursos en generar cambios desde muchísimos lugares del mundo, proponiendo soluciones para cada problema que hasta ahora conocemos.

Lo que pasa es que no suelen salir en las noticias, y por lo general no son famosos… así que ni siquiera nos enteramos de que existen, y seguimos por la vida con la sensación de que el cambio es imposible porque a nadie le interesa hacer que suceda, cuando en realidad el mundo está lleno de iniciativas increíbles y de gente maravillosa, que está dándolo todo por tener bien alineada la cabeza con el corazón.

Y ojo, que esto no significa que entonces tienen que ser esos “otros” los que van a cambiar el mundo. No podemos irnos al otro extremo, y por eso es tan importante el siguiente punto…


4. No creas que la tarea de cambiar el mundo corresponde a otras personas.

Es importantísimo entender que aquí hay una cuestión de equilibrio dinámico: no estamos solos en esta búsqueda de un mundo mejor, no tenemos que pretender que podemos resolverlo todo por nuestra cuenta… pero eso no significa que podemos echarnos a dormir mientras otras personas se encargan de cambiar el mundo para nosotros.

Y, volviendo a darle importancia al punto anterior, aun cuando has identificado una situación en la que casi todo depende de ti, tampoco tienes que hacerlo todo sola/o. Busca apoyo. Puede ser tu familia, o algunos de tus amigos (aunque a veces estos grupos son los menos receptivos), o también a través de las redes sociales, organizaciones locales, grupos de voluntarios, etc.

Ojo, que “busca apoyo” no significa que tengas que tener a toda la gente de tu lado. Esto me lleva al siguiente punto:


5. No creas que tienes que lograr que toda la humanidad se una a tu causa.

Frente a pensar que tienes que hacerlo todo tú sola/o, este es el otro lado del espectro: piensas que, para poder hacer algún cambio, tienes que tener absolutamente a toda la humanidad de tu parte. Eso nunca va a pasar. Siempre hay fuerzas tirando de un lado y del otro (y de otros cuántos más), y, si revisas la historia, difícilmente vas a encontrar algún ejemplo en el que los cambios se hayan generado a partir de un acuerdo unánime.

Los cambios no se generan cuando se unen todos, sino cuando se unen los suficientes, con suficiente capacidad de empuje y determinación. Piensa, por ejemplo, en la abolición de la esclavitud, y en cómo se logró a pesar de las críticas y el terror que querían sembrar las personas que decían que, sin esclavos, la economía mundial se iba a derrumbar y se iban a romper todas las relaciones comerciales entre América y Europa. La esclavitud no fue abolida porque todo el mundo estuviera de acuerdo en que eso era lo que había que hacer, sino porque un grupo de personas suficientemente convencidas del valor de su lucha, tuvieron la claridad y fuerza de argumentos para hacer ver que el cambio no sólo era necesario, sino urgente. Eso me hace pensar en una frase que me gusta mucho: “Tú solo no puedes, con amigos sí”.

 

Consumo S.O.S.tenible con LA HUERTICA

Publicado el 10 Ee abril Ee 2021 a las 6:05 Comments comentarios (0)

¿Os habéis parado a pensar que el consumo es parte de nuestro día a día desde que nos levantamos incluso aunque sigamos encerrados en casa por la pandemia? Consumimos electricidad, productos por internet, gasolina o billetes para el transporte público, y sin querer, también consumimos miles de envases. Incluso, poniendo como ejemplo tu compra en LA HUERTICA lo estáis haciendo, pero contribuís a que vuestra elección sea más sostenible con el planeta.


Nosotros lo repetimos muchas veces. Lo que elegimos consumir es importante, porque haciendo tu compra con nosotros estás apoyando a personas que están cuidando el medio ambiente con su trabajo, y también apoyáis el comercio de barrio y proximidad con vuestras compras en lugar de grandes empresas, de cuyo nombre no quiero acordarme.


Cuando compras en LA HUERTICA fomentas los productos de proximidad y sostenibles, canales cortos de comercialización y compra pública agroecológica, la reducción de plásticos, la venta a granel, la energía limpia, la movilidad sostenible, y mucho más. Sí, también puedes reinventar el lugar en que vivimos para mejorar su sostenibilidad y nuestra calidad de vida.


Porque nos estás leyendo ahora mismo, sabemos que tú ya andas empatizado con este objetivo, y no creas que es cosa de locos, no. Son ya muchos los que apuestan por alternativas como la nuestra que el año que viene cumple 10 años. Pero ¿qué más cosas podemos hacer?


Ya que vamos a tener que consumir si o si, vamos a recordar algunas claves para intentar cambiar el rumbo de las compras hacia un mundo más sostenible.

1. Para comprar alimentos: apoya a las personas productoras de tu entorno rural más cercano.

Búscalos en grupos de consumo, puestos de mercados, tiendas de barrio que vendan con canales cortos, o en tiendas online como la nuestra donde puedes hacer tus pedidos de nuestras huertas/campo a tu mesa.

2. Para comprar por internet: reduce tu consumo y elige pequeñas empresas en lugar de gigantes del consumo electrónico.

El mejor ejemplo, somos nosotros por eso LA HUERTICA está siempre eternamente agradecido cada vez que dais al botón de enviar el formulario.

3. Para generar menos residuos: compra todo lo que puedas a granel, en envases reutilizables, retornables, o que no sean de un solo uso.

Ya sean envases de papel, cartón, biodegradable, plástico, o aluminio, el usar y tirar sale muy caro en forma de basura que tenemos que gestionar, vertederos, emisiones y contaminación del medio natural. Si lo intentas en un supermercado seguramente no lo consigas, pero en las tiendas de barrio puedes encontrar frutas, verduras, carne, pescado, harinas, pastas, especias, frutos secos, y muchos otros productos a granel donde podrás llevar tus propios envases.

4. Para tu consumo general: ten presente al mundo rural.

Apoya a las personas productoras y artesanas del mundo rural, como haces con nostros. Seguro que puedes encontrar el objeto que buscas en tu zona rural cercana, y con mucho más significado y alma que cualquier otro objeto que pudieses encontrar en una gran superficie.

5. Para comprar ropa, tecnología, otros bienes: Compra nuevo solo lo estrictamente necesario.

Piensa bien en si te hace falta o no, y si antes de comprar algo nuevo lo puedes comprar de segunda mano, llevar a reparar en tu barrio, pueblo o ciudad, o incluso intercambiar. Por ejemplo, ¿te has planteado que lo que a los peques de tu familia ya no les queda bien (ropa, juguetes, otros) puede servir a otros niños o niñas de tu barrio y viceversa? Comprar objetos nuevos significa muchas más emisiones y recursos que reparar, intercambiar o elegir segunda mano. Si no queda más remedio que comprar algo nuevo, intenta que tu dinero alimente el comercio local de barrio en lugar de grandes empresas.

6. Para usar energía limpia: cambia el chip y sé consciente de todas tus alternativas al contrato clásico de la luz.

Ahora mismo generar tu propia energía vivas donde vivas, en solitario o con tus vecinos, ya es posible tanto legal como técnicamente: puedes usar el autoconsumo para consumir energía limpia. Pero además de esta fórmula hay otras muchas iniciativas ciudadanas, grandes y pequeñas, para que te pases a las energías renovables y contribuyas al cambio de sistema para reducir las emisiones y mejorar el planeta.

7. Para desplazarte sin emisiones: ve andando o en bicicleta a todos los sitios que puedas.

Evita hacer grandes desplazamientos. Cuando tengas que ir más lejos, elige el transporte público, te costará menos y no tendrás que buscar aparcamiento.

Todos tenemos derecho a acceder a productos y servicios que no contribuyan a seguir destruyendo nuestro clima, nuestro planeta. Si en tu barrio, ciudad o pueblo no tienes estas posibilidades exige a tu Ayuntamiento que se hagan realidad e ¡involucra a tus vecinos y vecinas para conseguirlo! Contribuye con tu consumo responsable a la sostenibilidad de tu ciudad, barrio o pueblo y exige a tus responsables políticos que reinventen sus políticas para que el consumo responsable no siga siendo una carrera de obstáculos.

 

Quemados de tanto incendio.

Publicado el 3 Ee abril Ee 2021 a las 6:05 Comments comentarios (0)

El fuego es un elemento natural que necesita nuestro ecosistema para la regeneración de bosques y montes, pues aporta estrategias rebrotadoras y de germinación tras su paso. Sin embargo, ha dejado de ser una perturbación natural que modela el paisaje para convertirse en una terrible amenaza que en más de un 96% de los incendios de causa conocida en España está ocasionada por el ser humano.


Es fundamental actuar tanto en las causas que originan los incendios como en las que los propagan. De otra manera, independientemente de cómo se haya originado, habrá un incendio difícil de controlar. Estos incendios son la punta del iceberg de la situación de nuestros bosques y del cambio climático. Son el resultado de un cóctel de causas:

Cambio climático. Las olas de calor hacen que el monte tenga estrés hídrico y sea más vulnerable a los incendios. El resultado es un paisaje seco, continuado e inflamable.

Aumento de la vegetación continuada es fruto del éxodo del medio rural, de cultivos, aprovechamientos forestales, de políticas de supresión del fuego, abandono de pastoreo, etc.

Viviendas en el monte (interfaz urbano forestal). La gestión urbanística no ha tenido ni tiene en cuenta el riesgo de incendio forestal, encontrándose urbanizaciones, viviendas e infraestructuras en zonas de alto riesgo que son indefendibles y que no están preparadas para prevenir y mitigar los impactos de los incendios forestales. La población que vive en el medio natural no tiene percepción del riesgo y no conoce sus deberes y responsabilidades en materia de prevención y autoprotección de sus bienes. Se prioriza salvar casas vacías e infraestructuras por encima del bosque, incluso cuando los propietarios de estos bienes no se han elaborado planes de autoprotección.


España es uno de los países de la Unión Europea más afectados por los incendios forestales, un problema que amenaza con intensificarse debido a los efectos del cambio climático. Además de España, otros países de clima mediterráneo como Portugal, Grecia, el sur de Francia o Italia también los sufren especialmente. A pesar de que es un problema de primer orden no existe una política forestal europea.


No es algo que solo pase aquí, desgraciadamente. Durante el verano pasado se quemó más del 20% del bosque australiano y, posteriormente, la misma tragedia se repitió en las reservas arbóreas del Ártico. Luego vinieron los incendios en Estados Unidos, África y, desde agosto, en gran parte de Sudamérica.


Los incendios forestales, alimentados por la vegetación reseca por el calor prolongado, devastaron enormes áreas de California y Australia el año pasado, mientras que el Ártico experimentó temperaturas asombrosas muy por encima del promedio. Lo que ocurre en el ártico es solo una imagen de cómo todo lo que ocurre en el planeta está interrelacionado y tiene consecuencias sobre los seres humanos.


Llevamos mucho tiempo advirtiendo de lo que traería consigo el cambio climático: sequías, incendios, olas de calor, pérdidas de glaciares, especies invasoras (movidas por la pérdida de sus hábitats originales) o la pérdida masiva de biodiversidad. Ninguna sonará lejana porque 2020 ha supuesto ponerse frente al espejo de esta crisis ambiental que solo podremos combatir haciendo las paces con la naturaleza.

 

Fases Lunares

Publicado el 20 Ee marzo Ee 2021 a las 7:30 Comments comentarios (2)

El satélite lunar influye en numerosos fenómenos y ciclos naturales. Los más conocidos son las mareas, pero también afecta a la agricultura y puede ayudar para tener más éxito a la hora del cultivo, el crecimiento, la recolección, etc. De ahí deriva una de las cuestiones que más tienen en cuenta los agricultores, ¿qué fase de la Luna es buena para sembrar?


Debido al efecto que la fuerza gravitatoria que este satélite ejerce sobre la savia de las plantas, es por lo que es necesario tenerlo en cuenta para saber en qué momento es mejor realizar una acción u otra. La savia va a afectar a la germinación de las semillas dependiendo de los movimientos de ascenso y descenso que realice desde las raíces hasta el extremo superior. También a la fotosíntesis, por tanto, va a ser determinante la fase lunar para el mejor desarrollo de la planta.


Por ejemplo, es en Luna llena cuando van a alcanzar una mayor altura, debido a que es entre el cuarto creciente y el plenilunio cuando la concentración de savia en la zona superior llega a su punto máximo. En cambio es durante el cuarto menguante y la luna nueva cuando esta se concentra especialmente en las raíces.


Pero, ¿cómo saber en qué fase se encuentra la Luna? Es más sencillo de lo que parece. Para saberlo, es necesaria la observación durante dos días seguidos. Durante el primer día al observar la altura de la luna a una hora concreta tomando como referencia un punto fijo, como puede ser un edificio, y se verá que esta se encuentra en una posición determinada.


Al día siguiente, dos horas después de la hora de observación del día 1, se vuelve a ver la luna tomando como referencia el mismo punto que el día anterior. De este modo, se podrá saber si se encuentra más alta, y por tanto en fase ascendente, o por el contrario, más baja, lo que significa que está en cuarto descendente.


¿Qué fase de la Luna es buena para sembrar?

Pues depende del tipo de árbol o planta. Es decir, aquellas que son cultivadas para aprovechar sus semillas o flores, deberán ser sembradas en cuarto menguante. Aquellas que dan fruto, es conveniente que sean sembradas en cuarto creciente. Las que se espigan, en cuarto menguante. Las semillas, en cuarto creciente para que germinen pronto. Las plantas que fructifican por debajo de la tierra, entre las fases de cuarto menguante y luna nueva. Por el contrario, las que fructifican por encima, entre luna creciente y luna nueva.


Fases Lunares:

La Luna creciente se produce tres días después de la fase anterior. En este momento vemos entre el 3% y el 34% de la parte visible, la derecha en el Hemisferio Norte y la izquierda en el Hemisferio Sur.

El Cuarto creciente se produce cuando la mitad del disco lunar está iluminado. Igualmente es la derecha para el norte y la izquierda para el sur, y se observa desde el mediodía hasta la medianoche. Se suele encontrar muy alta en el cielo y ya muestra entre el 35% y el 65% de su superficie.

Luna gibosa creciente es la siguiente fase, que se llama así porque ya se observa casi al completo, pero crea una especie de semiluna poco definida por la parte creciente. Se observa entre el 66% y el 96% del disco.

Llega la Luna llena o Plenilunio. Es el momento en que se observa entre el 97% y el 100% del disco, es decir, la vemos al completo, en el lugar opuesto al inicio de la Luna nueva.

Luna gibosa menguante es la siguiente fase, cuando comienza a menguar. Se observa el lado derecho en el Hemisferio Sur y el izquierdo en el Norte. Su tamaño visible va del 51% al 99%.

Ahora sigue el Cuarto menguante, cuando se ilumina solo la mitad, con un tamaño de entre el 35% y el 65%.

Finalmente, encontramos la Luna menguante, también conocida como Luna vieja, ya que comienza a ser apenas perceptible. Se observa entre el 3% y el 34% de su disco total.

 

Cómo empezó todo. ¿Murciélagos, pangolines, otros?

Publicado el 13 Ee marzo Ee 2021 a las 6:40 Comments comentarios (0)


Quizá nunca lo sepamos con precisión, pero sí sabemos que existe una fuerte relación entre este tipo de pandemias y la destrucción de biodiversidad causada por las personas: actividades como la deforestación o el tráfico ilegal de especies nos exponen a patógenos que antes no conocíamos y con los apenas teníamos contacto.


En todo el planeta, un millón de especies se encuentran cerca de la extinción, una cifra sin precedentes que nos coloca ante lo que conocemos como “la sexta extinción masiva”. Este ritmo de destrucción es mil veces más rápido que el de las extinciones que pueden ocurrir naturalmente. Estamos ante una crisis de biodiversidad.


Esto no es algo que ocurra solo lejos de nuestro país. La sociedad ha cambiado mucho y con ello la vida silvestre: formamos parte del ecosistema de manera que los cambios en nuestros modos de vida generan cambios en nuestro entorno. El éxodo rural de los años 50 hacia las urbes ha tenido efectos en el paisaje, en los ecosistemas y en las especies de plantas y animales.


La pérdida de población en los ámbitos rurales ha supuesto y supone una pérdida de la biodiversidad asociada a las prácticas agrarias sostenibles. Existe una tremenda biodiversidad (razas autóctonas, semillas, especies silvestres que cohabitan estos sistemas agrarios, etc.) asociada a las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales, que hoy están en peligro de extinción por la desaparición de esos usos agrarios sostenibles. Pero LA HUERTICA sigue en la resistencia.


El abandono de cultivos o de las labores de pastoreo también ha tenido un impacto claro en determinadas especies y por otro lado un aumento de masas forestales muy vulnerables y con necesidades de gestión, que suponen un aumento del riesgo de propagación de grandes incendios forestales y por tanto una amenaza a la fauna y flora silvestre.


En sentido opuesto, el abandono de aquellas prácticas agrarias que eran más intensivas ha tenido un efecto positivo en determinadas zonas en la recuperación de la vida silvestre.


Por otro lado, el éxodo a las ciudades ha promovido modos de vida más consumistas, de mayor huella ecológica, más residuos y contaminación, lo que tiene impactos claros en las poblaciones de fauna urbana, como es el caso del gorrión.


Nuestra propia supervivencia depende de la naturaleza: la pérdida de biodiversidad representa un peligro para nuestra propia especie, y la actual pandemia es un ejemplo de las zoonosis (enfermedades transmitidas de animales a humanos) que nos puede deparar la pérdida de biodiversidad si no detenemos aberraciones como la deforestación de grandes bosques.


¿Hay solución? Existen respuestas que debemos adoptar con la máxima urgencia:

Tratados internacionales que protejan la biodiversidad. Implementar medidas con la participación y consentimiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Reducción del consumo de carne y lácteos. El freno a la deforestación y la reducción del consumo de carne son medidas imprescindibles contra la crisis climática y de biodiversidad.

Fomento de programas de recuperación de especies que tienen un efecto positivo concreto sobre las poblaciones amenazadas, pero hemos de ir a las causas del problema y atajar aquellas actividades que impactan la biodiversidad.

Freno a la especulación urbanística. Repensar el urbanismo teniendo en cuenta especies emblemáticas, las zonas de alto riesgo, etc.

Cambio en los sistemas de producción: abandono de la agricultura y ganadería intensiva en pro de sistemas de producción ecológicos y sostenibles, que no comprometan el funcionamiento de los ecosistemas y su biodiversidad.

Abordar urgentemente la crisis del territorio (España vaciada) fortaleciendo a la población rural como agente clave para la emergencia ambiental (climática y de biodiversidad).

Si no hacemos nada para prevenir la próxima pandemia, es probable que tarde o temprano nos encontremos con un nuevo brote. ¿Culparemos a los murciélagos?

 

Difrencias entre Híbrido y Transgénico

Publicado el 6 Ee marzo Ee 2021 a las 5:40 Comments comentarios (0)


A grosso modo, y desde mi relativo desconocimiento resumo que, un híbrido es una mezcla genética y un transgénico es una modificación genética.


Todos habéis oído decir que en LA HUERTICA  utilizamos siempre semillas tradicionales, híbridos adapatados a nuestras características climáticas. Cuando hablamos de un fruto de origen tradicional, entendemos que tanto el fruto como la planta que lo produce ha mantenido unas características concretas que con el tiempo han sido capaces de adaptarse naturalmente al clima.


Hay dos formas de hacer una selección a la hora de crear un fruto: una de ellas es la conocida como transgénica, modificado genéticamente en un laboratorio; la otra es la selección natural. Esta última la llevan a cabo los productores, que año tras año, han elegido la semilla de los mejores frutos para volver a reproducirlos. Por poner un ejemplo, si habláramos de variedades naturales de tomates encontramos el Huevo de Toro, Raff, tomate de Perilla o Kumato.


Tras entender cómo funcionan las semillas tradicionales avanzamos entiendo cómo funcionan las más desconocidas: las híbridas fruto de un cruce entre dos especies diferentes. La mayor parte de las veces este proceso ocurre de manera accidental, por medio de la polinización, y otras veces es intencionada por parte del agricultor. Estas semillas crearán frutos con una mezcla de características de ambos.

 

Los frutos híbridos se producen a diario, no son trangénicos, pero cuando este híbrido es muy demandado, las grandes empresas de productores no siguen un procedimiento natural, sino que lo hacen un poco diferente. Para ello, utilizan un recinto cerrado donde poder expulsar el polen en plantas que están en floración. Esta acción está totalmente controlada y se les llama F1 y uno de los frutos más famosos es el tomate Raff.


La producción de los alimentos híbridos es muy costosa, ya que al ser una semilla nueva es muy inestable y necesita mayor cantidad de abono y agua. Son siete generaciones lo que tardan en perpetuar este fruto como una variedad y la semilla en estabilizarse. ¡Todo un trabajo!


Entonces, ¿qué son los alimentos transgénicos o GMO?


A diferencia de los híbridos, estos frutos son creados en laboratorios. En la base de su producción está la alteración del ADN de la planta, mezclado con el ADN de semillas de cereales, peces, arañas…


Los grandes damnificados son los cereales, el maíz, la soja y el algodón, pues la base de la producción GMO es crear grandes extensiones de cultivos para la producción de cereal barato, que luego alimentará en su mayoría a la ganadería. No olvides la cadena alimentaria, si ellos comen transgénico y tu te los comes… tú comes transgénico, igualmente.


Un transgénico es una semilla modificada genéticamente. Se modifican genéticamente para hacer la planta inmune o bastante menos vulnerable a las plagas. En el maíz tenemos el problema de un gusano que tira el maíz al suelo, aparte del gusano del alambre, la araña roja y demás, es el taladro.


El maíz transgénico lleva incorporado el gen BT que repele a ese mal biótico. Para entendernos, sería como el ciclista que entrena unos meses en alta montaña para crear más glóbulos en su sangre, se la saca y guarda, y cuando llega la vuelta a España se inyecta su propia sangre que tiene guardada con más glóbulos al haberla hecho en altura y responde su cuerpo mucho mejor a nivel de mar porque es sangre que responde mejor a las expectativas deportivas. Y no es droga, es su propia sangre. ¿Legal? No sé pero me que da grima.



España es el único país de la Unión Europea donde los transgénicos o semillas modificadas genéticamente son legales. No lo olvides.


0