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LA HUERTICA 

"El que siembra, recoge"

"Hay que trabajar con la leyes de la Naturaleza no contra ellas.." Bil Mollison


Sembrando Futuro Blog

Fases Lunares

Publicado el 20 Ee marzo Ee 2021 a las 7:30 Comments comentarios (3)

El satélite lunar influye en numerosos fenómenos y ciclos naturales. Los más conocidos son las mareas, pero también afecta a la agricultura y puede ayudar para tener más éxito a la hora del cultivo, el crecimiento, la recolección, etc. De ahí deriva una de las cuestiones que más tienen en cuenta los agricultores, ¿qué fase de la Luna es buena para sembrar?


Debido al efecto que la fuerza gravitatoria que este satélite ejerce sobre la savia de las plantas, es por lo que es necesario tenerlo en cuenta para saber en qué momento es mejor realizar una acción u otra. La savia va a afectar a la germinación de las semillas dependiendo de los movimientos de ascenso y descenso que realice desde las raíces hasta el extremo superior. También a la fotosíntesis, por tanto, va a ser determinante la fase lunar para el mejor desarrollo de la planta.


Por ejemplo, es en Luna llena cuando van a alcanzar una mayor altura, debido a que es entre el cuarto creciente y el plenilunio cuando la concentración de savia en la zona superior llega a su punto máximo. En cambio es durante el cuarto menguante y la luna nueva cuando esta se concentra especialmente en las raíces.


Pero, ¿cómo saber en qué fase se encuentra la Luna? Es más sencillo de lo que parece. Para saberlo, es necesaria la observación durante dos días seguidos. Durante el primer día al observar la altura de la luna a una hora concreta tomando como referencia un punto fijo, como puede ser un edificio, y se verá que esta se encuentra en una posición determinada.


Al día siguiente, dos horas después de la hora de observación del día 1, se vuelve a ver la luna tomando como referencia el mismo punto que el día anterior. De este modo, se podrá saber si se encuentra más alta, y por tanto en fase ascendente, o por el contrario, más baja, lo que significa que está en cuarto descendente.


¿Qué fase de la Luna es buena para sembrar?

Pues depende del tipo de árbol o planta. Es decir, aquellas que son cultivadas para aprovechar sus semillas o flores, deberán ser sembradas en cuarto menguante. Aquellas que dan fruto, es conveniente que sean sembradas en cuarto creciente. Las que se espigan, en cuarto menguante. Las semillas, en cuarto creciente para que germinen pronto. Las plantas que fructifican por debajo de la tierra, entre las fases de cuarto menguante y luna nueva. Por el contrario, las que fructifican por encima, entre luna creciente y luna nueva.


Fases Lunares:

La Luna creciente se produce tres días después de la fase anterior. En este momento vemos entre el 3% y el 34% de la parte visible, la derecha en el Hemisferio Norte y la izquierda en el Hemisferio Sur.

El Cuarto creciente se produce cuando la mitad del disco lunar está iluminado. Igualmente es la derecha para el norte y la izquierda para el sur, y se observa desde el mediodía hasta la medianoche. Se suele encontrar muy alta en el cielo y ya muestra entre el 35% y el 65% de su superficie.

Luna gibosa creciente es la siguiente fase, que se llama así porque ya se observa casi al completo, pero crea una especie de semiluna poco definida por la parte creciente. Se observa entre el 66% y el 96% del disco.

Llega la Luna llena o Plenilunio. Es el momento en que se observa entre el 97% y el 100% del disco, es decir, la vemos al completo, en el lugar opuesto al inicio de la Luna nueva.

Luna gibosa menguante es la siguiente fase, cuando comienza a menguar. Se observa el lado derecho en el Hemisferio Sur y el izquierdo en el Norte. Su tamaño visible va del 51% al 99%.

Ahora sigue el Cuarto menguante, cuando se ilumina solo la mitad, con un tamaño de entre el 35% y el 65%.

Finalmente, encontramos la Luna menguante, también conocida como Luna vieja, ya que comienza a ser apenas perceptible. Se observa entre el 3% y el 34% de su disco total.

 

Cómo empezó todo. ¿Murciélagos, pangolines, otros?

Publicado el 13 Ee marzo Ee 2021 a las 6:40 Comments comentarios (0)


Quizá nunca lo sepamos con precisión, pero sí sabemos que existe una fuerte relación entre este tipo de pandemias y la destrucción de biodiversidad causada por las personas: actividades como la deforestación o el tráfico ilegal de especies nos exponen a patógenos que antes no conocíamos y con los apenas teníamos contacto.


En todo el planeta, un millón de especies se encuentran cerca de la extinción, una cifra sin precedentes que nos coloca ante lo que conocemos como “la sexta extinción masiva”. Este ritmo de destrucción es mil veces más rápido que el de las extinciones que pueden ocurrir naturalmente. Estamos ante una crisis de biodiversidad.


Esto no es algo que ocurra solo lejos de nuestro país. La sociedad ha cambiado mucho y con ello la vida silvestre: formamos parte del ecosistema de manera que los cambios en nuestros modos de vida generan cambios en nuestro entorno. El éxodo rural de los años 50 hacia las urbes ha tenido efectos en el paisaje, en los ecosistemas y en las especies de plantas y animales.


La pérdida de población en los ámbitos rurales ha supuesto y supone una pérdida de la biodiversidad asociada a las prácticas agrarias sostenibles. Existe una tremenda biodiversidad (razas autóctonas, semillas, especies silvestres que cohabitan estos sistemas agrarios, etc.) asociada a las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales, que hoy están en peligro de extinción por la desaparición de esos usos agrarios sostenibles. Pero LA HUERTICA sigue en la resistencia.


El abandono de cultivos o de las labores de pastoreo también ha tenido un impacto claro en determinadas especies y por otro lado un aumento de masas forestales muy vulnerables y con necesidades de gestión, que suponen un aumento del riesgo de propagación de grandes incendios forestales y por tanto una amenaza a la fauna y flora silvestre.


En sentido opuesto, el abandono de aquellas prácticas agrarias que eran más intensivas ha tenido un efecto positivo en determinadas zonas en la recuperación de la vida silvestre.


Por otro lado, el éxodo a las ciudades ha promovido modos de vida más consumistas, de mayor huella ecológica, más residuos y contaminación, lo que tiene impactos claros en las poblaciones de fauna urbana, como es el caso del gorrión.


Nuestra propia supervivencia depende de la naturaleza: la pérdida de biodiversidad representa un peligro para nuestra propia especie, y la actual pandemia es un ejemplo de las zoonosis (enfermedades transmitidas de animales a humanos) que nos puede deparar la pérdida de biodiversidad si no detenemos aberraciones como la deforestación de grandes bosques.


¿Hay solución? Existen respuestas que debemos adoptar con la máxima urgencia:

Tratados internacionales que protejan la biodiversidad. Implementar medidas con la participación y consentimiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Reducción del consumo de carne y lácteos. El freno a la deforestación y la reducción del consumo de carne son medidas imprescindibles contra la crisis climática y de biodiversidad.

Fomento de programas de recuperación de especies que tienen un efecto positivo concreto sobre las poblaciones amenazadas, pero hemos de ir a las causas del problema y atajar aquellas actividades que impactan la biodiversidad.

Freno a la especulación urbanística. Repensar el urbanismo teniendo en cuenta especies emblemáticas, las zonas de alto riesgo, etc.

Cambio en los sistemas de producción: abandono de la agricultura y ganadería intensiva en pro de sistemas de producción ecológicos y sostenibles, que no comprometan el funcionamiento de los ecosistemas y su biodiversidad.

Abordar urgentemente la crisis del territorio (España vaciada) fortaleciendo a la población rural como agente clave para la emergencia ambiental (climática y de biodiversidad).

Si no hacemos nada para prevenir la próxima pandemia, es probable que tarde o temprano nos encontremos con un nuevo brote. ¿Culparemos a los murciélagos?

 

Difrencias entre Híbrido y Transgénico

Publicado el 6 Ee marzo Ee 2021 a las 5:40 Comments comentarios (0)


A grosso modo, y desde mi relativo desconocimiento resumo que, un híbrido es una mezcla genética y un transgénico es una modificación genética.


Todos habéis oído decir que en LA HUERTICA  utilizamos siempre semillas tradicionales, híbridos adapatados a nuestras características climáticas. Cuando hablamos de un fruto de origen tradicional, entendemos que tanto el fruto como la planta que lo produce ha mantenido unas características concretas que con el tiempo han sido capaces de adaptarse naturalmente al clima.


Hay dos formas de hacer una selección a la hora de crear un fruto: una de ellas es la conocida como transgénica, modificado genéticamente en un laboratorio; la otra es la selección natural. Esta última la llevan a cabo los productores, que año tras año, han elegido la semilla de los mejores frutos para volver a reproducirlos. Por poner un ejemplo, si habláramos de variedades naturales de tomates encontramos el Huevo de Toro, Raff, tomate de Perilla o Kumato.


Tras entender cómo funcionan las semillas tradicionales avanzamos entiendo cómo funcionan las más desconocidas: las híbridas fruto de un cruce entre dos especies diferentes. La mayor parte de las veces este proceso ocurre de manera accidental, por medio de la polinización, y otras veces es intencionada por parte del agricultor. Estas semillas crearán frutos con una mezcla de características de ambos.

 

Los frutos híbridos se producen a diario, no son trangénicos, pero cuando este híbrido es muy demandado, las grandes empresas de productores no siguen un procedimiento natural, sino que lo hacen un poco diferente. Para ello, utilizan un recinto cerrado donde poder expulsar el polen en plantas que están en floración. Esta acción está totalmente controlada y se les llama F1 y uno de los frutos más famosos es el tomate Raff.


La producción de los alimentos híbridos es muy costosa, ya que al ser una semilla nueva es muy inestable y necesita mayor cantidad de abono y agua. Son siete generaciones lo que tardan en perpetuar este fruto como una variedad y la semilla en estabilizarse. ¡Todo un trabajo!


Entonces, ¿qué son los alimentos transgénicos o GMO?


A diferencia de los híbridos, estos frutos son creados en laboratorios. En la base de su producción está la alteración del ADN de la planta, mezclado con el ADN de semillas de cereales, peces, arañas…


Los grandes damnificados son los cereales, el maíz, la soja y el algodón, pues la base de la producción GMO es crear grandes extensiones de cultivos para la producción de cereal barato, que luego alimentará en su mayoría a la ganadería. No olvides la cadena alimentaria, si ellos comen transgénico y tu te los comes… tú comes transgénico, igualmente.


Un transgénico es una semilla modificada genéticamente. Se modifican genéticamente para hacer la planta inmune o bastante menos vulnerable a las plagas. En el maíz tenemos el problema de un gusano que tira el maíz al suelo, aparte del gusano del alambre, la araña roja y demás, es el taladro.


El maíz transgénico lleva incorporado el gen BT que repele a ese mal biótico. Para entendernos, sería como el ciclista que entrena unos meses en alta montaña para crear más glóbulos en su sangre, se la saca y guarda, y cuando llega la vuelta a España se inyecta su propia sangre que tiene guardada con más glóbulos al haberla hecho en altura y responde su cuerpo mucho mejor a nivel de mar porque es sangre que responde mejor a las expectativas deportivas. Y no es droga, es su propia sangre. ¿Legal? No sé pero me que da grima.



España es el único país de la Unión Europea donde los transgénicos o semillas modificadas genéticamente son legales. No lo olvides.

Bill Mollison padre de La Permacultura

Publicado el 27 Ee febrero Ee 2021 a las 4:55 Comments comentarios (0)


"Tio Bill"


Hemos hablado ya de él muchas veces. Conocido principalmente por ser el co-originador del concepto de la permacultura junto a David Holmgren, y como merecedor en 1981 del Right Livelihood Award (premio al sustento bien ganado, o premio Nobel alternativo), Mollison contribuyó a desarrollar un corpus holístico de ecología teórica y práctica que ha sido ampliamente reconocido como una de las mejores y más originales contribuciones australianas al reto de la sostenibilidad mundial.


Mollison se crio en Stanley, Tasmania. Tras abandonar los estudios a los quince años, pasó por toda una serie de ocupaciones hasta que se unió, en 1954, al CSIRO en su departamento dedicado al estudio de la vida salvaje, donde desarrolló su experiencia investigadora y su comprensión de los sistemas ecológicos.


Más tarde fue seleccionado para trabajar en la Universidad de Tasmania, donde, en 1974, conocería a un joven estudiante, brillante y radical, llamado David Holmgren.


La colaboración entre Mollison y Holmgren dio como resultado el concepto de la permacultura, culminado con la publicación en 1978 de su obra seminal, Permaculture One, que pondría en marcha un movimiento a escala mundial.


¿Qué es la permacultura?


La permacultura desafía las definiciones y las comprensiones simples. El término era inicialmente una fusión de “agricultura” y “permanente”. Ya en la década de 1970, Mollison y Holmgren pudieron ver lo destructiva que resultaba la agricultura industrial para los hábitats naturales y para la capa de suelo fértil, así como su dependencia de combustibles fósiles finitos.


Estaba claro que estos sistemas eran insostenibles, una opinión hoy día ratificadapor informes científicos que exponen los efectos alarmantes de la agricultura industrial sobre la biodiversidad y la estabilidad climática. Los dos pioneros ecologistas comenzaron a preguntarse cómo podría ser una agricultura que fuese “permanente”. Y así nació la permacultura.


En términos más amplios, la permacultura es un sistema de diseño que busca trabajar con las leyes de la naturaleza en lugar de contra ellas. Su objetivo es satisfacer las necesidades humanas sin degradar los ecosistemas de los que todos dependemos para prosperar. Dicho de otra manera, la permacultura es un intento de diseñar sistemas y prácticas humanas de manera que imiten los ciclos naturales para eliminar los residuos, incrementar la resiliencia y permitir una coexistencia justa y armoniosa de los seres humanos con las demás especies.


Se desarrollaron toda una serie de principios de diseño para ayudar a poner estas ideas y valores generales en práctica. Estas aplicaciones y experimentaciones prácticas son lo que define en realidad a la permacultura. Antes que cualquier otra cosa, quienes participan en este movimiento son gente que se mancha las manos de tierra y que quieren predicar con el ejemplo.


En la actualidad existe un gran número de libros excelentes que detallan la práctica de la permacultura, así como sitios web muy destacados como el del Permaculture Research Institute, para quienes quieran aprender, compartir, explorar y conectarse.


Aunque la permacultura se enfocaba inicialmente a la búsqueda de métodos orgánicos de producción de alimentos, el concepto pronto evolucionó hasta abarcar los retos de diseño más amplios de un modo de vida sostenible: es decir, no sólo una “agricultura permanente”, sino una “cultura permanente”.


Nos enfrentamos en la actualidad a profundos retos ecológicos y sociales: el sobre pasamiento ecológico, la inestabilidad climática, una inminente y terrible escasez de recursos y concentraciones muy desiguales de riqueza. En un mundo así, la ética de la permacultura de “cuidar de la gente, del planeta y compartir con justicia” conlleva cambios radicales en el modo en que vivimos con los demás y sobre el planeta.


Además de realizar una transición para dejar atrás la agricultura dependiente de los combustibles fósiles y adoptar una producción local y orgánica, la permacultura implica la adopción de sistemas de energía renovable, estilos de “vida simple” y de bajo consumo, así como la reforma de las áreas suburbanas para hacerlas sostenibles y eficientes energéticamente.


Desde una perspectiva comunitaria o “de base”, los movimientos de las Transition Towns y de las ecoaldeas reconocen su profunda deuda con la permacultura.


Desde una perspectiva macroeconómica, la permacultura implica una transición o decrecimiento hacia una economía de estado estacionario que opere dentro de los límites sostenibles del planeta. La permacultura tiene consecuencias incluso sobre las formas alternativas que debería adoptar el desarrollo internacional.


Así que, en respuesta a la complicada pregunta de “¿qué es la permacultura?”, quizás la respuesta más concisa sea sumarse a quienes afirman que “la permacultura es una revolución disfrazada de horticultura orgánica”.


El legado de Bill Mollison: un reto para todos


A pesar de haberse desarrollado hasta convertirse en un pujante movimiento mundial, la permacultura aún no ha recibido toda la atención que merece. A medida que el mundo continúa degradando ecosistemas a causa del mal diseño de los sistemas económicos y sociales, cada vez está más claro que la permacultura es un modo de vida cuyo momento ya ha llegado.


No obstante, la permacultura no es una panacea que pueda dar una respuesta a todos los retos. La permacultura no está exenta de críticas (vid. p.ej. Ann Owen o Claire Schosser). Pero creo que hay que reconocer que la lente que ofrece la permacultura puede muy bien servirnos para ver con más claridad el camino a un modo de vida más sostenible y próspero.


LA HUERTICA piensa que para producir buenos cultivos es necesaria la fertilidad de la tierra y para ello hay que mantenerla con suficiente actividad biológica. Cuando la materia orgánica ha pasado por todos sus procesos biológicos y llega a su estado final de descomposición dentro del suelo, se conforma en enormes moléculas orgánicas relativamente estables a las que la ciencia llama humus,  un compuesto rico en minerales que además de almacenar agua y nutrientes es capaz de retener algunos metales pesados y hasta radioactividad y, por si fuera poco, perdura miles de años en el suelo si no se la expone al sol y al aire. Por eso nuestros huertos de cítricos siempre se ven con “vinagrillos”, ese trébol verde que nunca es de cuatro hojas. Mientras todavía existen miles de ingenuos agrónomos que extienden sin conciencia recetas milagrosas creyendo que la fertilidad del suelo se compra en sacos de fertilizantes químicos, (les tengo mucha manía) actualmente se facturan billones de dólares al año vendiendo “salud del suelo” en forma de microorganismos benéficos tales como micorrizas, bacterias diazotróficas (que fijan nitrógeno atmosférico) y biotecnología.


Gracias, Bill Mollison, por la inspiración y la visión, y por el reto que nos has dejado: el de diseñar una civilización que regenere en lugar de degradar este nuestro único planeta. Y mejor será que la humanidad aprenda las lecciones de la permacultura lo antes posible. Solo entonces, sospecho, podrá el Tío Bill descansar en paz.

Nuestras amigas las abejas.

Publicado el 13 Ee febrero Ee 2021 a las 6:05 Comments comentarios (0)


En la actualidad conocemos alrededor de veinte mil especies de abejas, de las cuales aproximadamente 250 son abejorros, 500 a 600 son abejas sin aguijón y 7 son abejas melíferas. Se cree que estas últimas son las más exitosas de todas las especies de abejas, con mayor distribución en el mundo. Se habrían extendido desde Asia a Europa y África hace entre dos y tres millones de años.


Tras todo este tiempo, la polinización de las abejas silvestres, junto a moscas, mariposas, pájaros y murciélagos, sigue siendo fundamental para la reproducción de cientos de miles de especies de plantas.


Muchas veces invisibles, estos insectos desempeñan un rol central en nuestras cosechas: son clave para asegurar un rendimiento adecuado en aproximadamente el 85 % de los cultivos alimentarios. Al menos 130 cultivos de frutas y hortalizas dependen de las abejas para la polinización. Sin ellas no habría arándanos, alfalfa, espárragos, brócoli, zanahorias, aguacates, cebolla, calabacines, fresas o manzanas, por ejemplo.


La relación entre los seres humanos y las abejas se remonta a hace 9.000 años, casi desde la invención de la agricultura, según un análisis químico realizado en Turquía. Pinturas rupestres en las cuevas de la Araña en Valencia parecen mostrar también a personas recolectando miel.


Los antiguos egipcios fueron los primeros en estudiarlas, como lo demuestran jeroglíficos del 2400 a.C. La miel y la cera fueron utilizadas en todo el Mediterráneo oriental y más allá como medio de conservación, tanto por babilonios como por asirios.


Sin embargo, su presencia en la Tierra es mucho más antigua. Hace unos 100 millones de años, cuando el mundo estaba dominado por los dinosaurios, las abejas evolucionaron a partir de sus antepasados, las avispas cazadoras de insectos. Y lo hicieron en estrecho vínculo con las plantas.


Para atraerlas y garantizar su reproducción y supervivencia, varias especies vegetales desarrollaron flores con pétalos de colores llamativos y aromas distintivos. Más tarde, evolucionaron para producir néctar, una comida rica en azúcar que las abejas consumían a cambio de sus servicios como polinizadores. Perfectamente adaptados uno al otro, prosperaron y sobrevivieron a la extinción masiva de la flora y la fauna de hace 65 millones de años.


Charles Darwin estaba fascinado por las abejas. Consideraba que estos insectos sociales -como las avispas, las hormigas y las termitas- eran enigmas evolutivos. Uno de los rasgos más llamativos de estos insectos -que pueden ver la luz ultravioleta, pero no el extremo rojo del espectro, por lo que perciben el mundo como más azul y púrpura que nosotros- es la amplia gama de diferentes tipos de comportamiento que tienen: algunas especies son solitarias, otras viven juntas en grandes grupos familiares y algunas forman sociedades complejas donde los individuos están casi completamente subordinados a las necesidades del grupo social, incluso renunciando a su propia capacidad para reproducirse en el intereses de la colmena.


 

La manera más fácil de explicar la importancia de las abejas es preguntarte si te gusta comer. Si te gusta beber café o té, comer chocolate, si disfrutas llevando tejidos naturales, incluso los piensos que dan al ganado necesitan ser polinizados. La polinización es el sistema que usa la planta para ser fértil y producir semillas. Nuestro sistema de agricultura depende de las abejas principalmente para ello. Por eso siempre estoy con la misma tela, pero... SALVEMOS A LAS ABEJAS porque nuestras vidas dependen de ello.


Yo creo que el colapso no se puede achacar a una única causa. Ellas están enfrentándose a multitud de problemas. Los pesticidas y herbicidas son uno de los principales factores en este declive, especialmente el uso de plaguicidas sintéticos en las plantas… millones de abejas han sido envenenadas por estos químicos. Podemos trabajar con la naturaleza en lugar de tratar de dominarla y destruirla.


Necesitamos cambiar la forma en la que nos relacionamos con el entorno, y recordar que no somos algo independiente de él… si lo envenenamos nos estamos envenenando a nosotros mismos. Hay muchas cosas que están al alcance de cualquier persona, para ayudar a las abejas y a otros polinizadores y sin necesidad de salir corriendo a convertirse en apicultor.


¡Lo primero que puedes hacer es plantar cosas! Plantas medicinales para que las abejas se alimenten, aumentar las fuentes de polen y néctar para las abejas silvestres; para ello hay listados maravillosos en Internet.


¡No es necesario usar venenos ni químicos en los jardines y huertos! Hay muchos métodos naturales para combatir a las plantas e insectos indeseados, y la mayoría tienen que ver con cambiar nuestra perspectiva sobre las malas hierbas… las malas hierbas son un alimento ideal para las abejas, así que dejarlas vivas en el huerto está bien.


¡Crea hábitats para los polinizadores en tu jardín, es divertido y fácil!


Planta cosas, obtén una fuente de agua, cuídalas de manera ecológica y orgánica, y coloca casas para las abejas… necesitan poco mantenimiento. Deja una zona sin cultivar, salvaje, para que las abejas autóctonas creen sus panales.


Defiéndelas, ámalas y disfrutarás del zumbido de sus alas relajando el espacio. Es alucinante.

 

Naranja Sangre de Toro.

Publicado el 6 Ee febrero Ee 2021 a las 6:10 Comments comentarios (0)



Hola a todos. Hoy vamos a comentar algo que a muchos nos ha llamado poderosamente la atención desde pequeñajos, se trata de una variedad muy peculiar de fruta de temporada en pleno invierno, la naranja Sangre de Toro o naranja Sanguina, esa naranja de pulpa sangrante de color rojizo que estábamos deseosos de tomar. Nosotros las tenemos todos los años, las más tradicionales y más rojas de todas las clases rojas, jajaja. Pero a lo mejor los nuevos las conocen pero nunca han probado las genuinas y verdaderas Sangre de Toro que tenemos en LA HUERTICA.


 

Para los que no habéis afinado la memoria, preguntad por casa a vuestras madres, seguro que cuando erais pequeños os las han traído durante un período muy breve de tiempo al año. Seguro que alucinabais con ese enrojecimiento al abrirlas, cómo se apreciaban esos tintes rojizos en cada gajo, y como no, ese jugo tipo grosella que al exprimirlas se producía. Qué buenas, voy a chupetear una. En boca quizás sean más agrias y fuertes que la naranja normal, como si recordaran un poco al pomelo y además son más difíciles de pelar y más pequeñas. Virtudes que no las han beneficiado a la vista comercial y han ido cayendo en olvido.


 

Para refrescarnos un poco sabed que hay varios tipos de sanguinas y para hacer lo más fácil hablaremos de las de Sangre de Toro la más antigua y tradicional mediterránea, granate por dentro casi igual que el vino con el mismo nombre; y la Sanguineli que es más dulce y no es granate por dentro, es naranja con tintes rojos, más comercial según los IN-expertos.


 

En Italia la Sangre de Toro es muy famosa donde la llaman Tarocco siciliana, seguro que algún zumo os habéis tomado por allí en vuestros viajes.


 

Pues bien, dicen que este proceso de enrojamiento se produce si se dan bajas temperaturas por la noche (se sintetizan las antocianinas), y por esto, los frutos al no madurar lo suficiente adquieren una tonalidad rojiza ligada a dicha maduración, ligada directamente al número de horas de frío, con lo que en inviernos cálidos (como este que hemos pasado) su coloración se retrasa seguro hasta el mes de febrero como ha pasado este año.


 

La temporada de esta naranja empieza mediados de enero y termina a mediados de marzo, pero las nuestras no duran tanto porque tenemos pocas y aunque hemos intentado plantar más no es fácil su cultivo, porque esta variedad es especialmente sensible a las heladas, por lo que se ha de tener mucho cuidado en la predicción, además necesita de cuidados especiales de agarre para su conservación, ya que el riesgo de caída del fruto por el viento es alto. Las nuestras son Sangre de Toro, pequeñas pero deliciosas. Las hemos ido injertando generación tras generación porque por semilla es imposible. Nuestros naranjos proceden de injertos de hace más de 200 años. Adaptadas a nuestro suelo y afincadas en nuestra memoria.

 

Gracias al abuelo de mi abuelo, hoy las disfrutamos todos.

 

Romanesco, el arte que es pura ilusión.

Publicado el 30 Ee enero Ee 2021 a las 4:25 Comments comentarios (0)



¡Qué alimento más extraño! pensé cuando vi por primera vez una romanesco. Esta verdura de la familia de las Crucíferas (Brassica), como la coliflor y el brócoli, parece que puede tratarse de un híbrido entre ambos. Sea como fuere, hay que dejar algo claro: un híbrido no es un monstruo de la naturaleza. No tiene nada que ver con lo transgénico ni es algo antinatural. Al igual que los mulos, que provienen del cruce de una yegua y un asno, los híbridos entre dos especies muy similares de la misma familia son abundantes en el reino vegetal. No obstante, hecha esta aclaración, lo que nos ha traído hasta aquí no es su origen, sino su geometría.

 

El producto es extraño, representa lo que en matemáticas es un fractal, objeto formado por una estructura simple que se repite infinitamente a distintas escalas, dando como resultado una estructura semejante a la original. Pero es que además la apariencia irregular de las espirales de esta col es una pura ilusión.  Los fractales en la naturaleza no son tan raros.  Muchas plantas los reproducen, y a fin de cuentas, nada hay tan parecido a la estructura del átomo como la estructura del espacio y las galaxias.

 

Una vez que tenemos una ligera idea de lo que es un fractal, ya no podremos ver la romanesco como una sencilla coliflor verde. Cada col repite siempre el mismo patrón, que no es casual. Cada pico de cada col lo sigue reproduciendo. Se trata de la espiral de Fibonacci, muy semejante a la espiral áurea y la geometría sagrada. La sucesión comienza con los números 0 y 1, y a partir de estos, cada término es la suma de los dos anteriores. De tal forma que la sucesión que puso de moda la renombrada novela de Dan Brown, El código Da Vinci, resulta ser la siguiente: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144… Hasta el infinito.

 

La romanescu o romanesco, es de muy fácil cultivo. Se pueden sembrar los plantones sobre noviembre y diciembre porque tolera muy bien el frío intenso. Puede que sea lo único que sobreviva después de la nieve. Los cuidados que precisa son similares a las coliflores y brócolis y sus características también son parecidas. Quizá destacar el alto contenido en vitamina C y el bajo aporte calórico.También es menos flatulenta que las coliflores. Su sabor es más suave que el brócoli.

 

Los conos en espiral unido a su color verde intenso la hacen muy apetecible a la vista ,aunque si las dejas que se hagan grandes se vuelven violetas y muy fibrosas, llegando a producir unas flores color rosa intenso que las inutiliza para el consumo. Son más resistentes a los insectos, babosas y caracoles por lo que no precisan de ningún plaguicida.

 

Como todas las de la familia, una vez que aparece la romanescu en la planta, tarda unos 15-20 días en crecer, y como siempre, yo las prefiero pequeñas porque son mas tiernas. Cuando se dejan más tiempo los conos se van separando porque crecen los tallos que los sustentan, dando un aspecto desaliñado al conjunto. 

 

Se puede consumir cruda en ensalada, aunque para mi gusto queda demasiado rústica. Permite la congelación en crudo y se consume cocida con un poco de mayonesa o bechamel y rehogada con ajo y tropezones de jamón. 

 

Me gustan sus propiedades. Cuando las hierves, si no te pasas en la cocción, quedan con mejor consistencia que las coliflores. ¡Buen provecho!

Cambio Climático: aquí y ahora

Publicado el 23 Ee enero Ee 2021 a las 6:15 Comments comentarios (0)



Olas de calor, fenómenos meteorológicos extremos, especies invasoras o intensificación de enfermedades. Así es como se manifiesta el cambio climático.


Hoy quiero contaros un poco las consecuencias del cambio climático que más afecta a nuestro sector: la agricultura y la alimentación.


Algunas de nuestras producciones agrícolas tradicionales ya se están viendo afectadas directamente por el aumento de temperaturas. Tal es el caso, por ejemplo, del vino, y muchas bodegas están teniendo que sustituir algunas variedades por otras e incluso están viéndose obligadas a desplazar sus producciones a zonas más altas. La erosión y la aridez del suelo están reduciendo drásticamente la productividad agrícola.


Los alimentos que ingerimos pueden estar afectados por el dióxido de carbono de la atmósfera. Los niveles crecientes de dióxido de carbono están provocando que los cultivos de trigo y arroz sean menos nutritivos que antes. Muchos alimentos están aumentando su contenido de carbohidratos, disminuyendo la presencia de algunos nutrientes esenciales, como el zinc o el hierro.


Los últimos estudios, además, centran su atención en la posible relación entre estas cuestiones y el crecimiento de afecciones como la obesidad o la diabetes en todo el mundo.


El 70% de los principales cultivos en España depende de la polinización de insectos como las abejas. Pero el aumento de temperaturas, el uso de pesticidas dañinos o la expansión de depredadores como la avispa asiática y el abejaruco, ha traído el descenso de sus poblaciones. La disminución de la población de abejas y las sequías crónicas acarrean, por otra parte, una menor producción agrícola. Muchos alimentos podrían encarecerse o incluso desaparecer.


En la ganadería, los cambios climáticos en las estaciones modificarán la vegetación que es alimento de la ganadería extensiva. Cualquier cambio en la vegetación alterará considerablemente sus patrones de conducta.  


Los animales marinos también están sufriendo los efectos del cambio climático. A medida que aumente la temperatura del mar, algunas especies nativas no podrán sobrevivir y algunas otras invasoras se expandirán.


El cambio climático y la calidad del aire son dos conceptos diferentes, interrelacionados entre sí. La calidad del aire en general, y la de las ciudades en particular, se degrada si la concentración de determinados contaminantes atmosféricos supera los valores límites establecidos. Respirar este aire insano perjudica la salud de los ciudadanos.


En los últimos años está aumentando la preocupación por un contaminante muy singular, el ozono troposférico. Es el causante de 17.000 muertes prematuras en la Unión Europea al año, 1.800 de ellas en España. Dos terceras partes de los cultivos y buena parte de nuestros bosques y espacios naturales soportan niveles de ozono que dañan la vegetación.


Está claro que estos cambios climáticos y ecológicos que se están detectando ahora, cuando el planeta se ha calentado sólo 0,6 grados centígrados, probablemente tendrán un alcance mucho mayor sobre las especies y los ecosistemas en respuesta al aumento de temperatura predicho por el IPCC que puede ser hasta de seis grados centígrados más en 2100.


Echo de menos aquellas luciérnagas que por la noche iluminaban los caminos a mi huerto, las carpas del río, los gorriones picoteando el pienso de mis gallinas, las diferentes clases de charates (saltamontes) en verano, las múltiples mariposas de todos los colores que revoloteaban entre las flores.


El cambio climático está afectando a procesos esenciales de muchos organismos, como el crecimiento, la reproducción y la supervivencia de las primeras fases vitales, pudiendo llegar a comprometer la viabilidad de algunas poblaciones.


Ecosistemas como los humedales están en riesgo de desaparecer totalmente, y especies como el oso pardo o el alcornoque están en peligro de extinguirse en nuestro país.


Por otra parte, nos encontramos con una proliferación de especies invasoras, como medusas o mosquitos tigre, en detrimento de otras autóctonas, como los caracoles marinos.


Las aves, además, están cambiando sus patrones migratorios, y se quedan en latitudes más cálidas.


En nuestros mares se observa una disminución de especies de algas, como las algas rojas en el Cantábrico. Los arrecifes de coral Mediterráneo están gravemente afectados. Además, el aumento de la temperatura del agua provocado por el cambio climático ha disparado las tasas de mortalidad de la posidonia.


En España vamos a sufrir especialmente los impactos del cambio climático, y nuestra biodiversidad sufrirá una presión enorme para adaptarse a este nuevo planeta más caliente: la mitad de las especies de anfibios, reptiles, mamíferos y aves podrían ver reducido su hábitat de distribución actual en aproximadamente más de una tercera parte.

Reducir las emisiones de Co2 es la clave

Publicado el 16 Ee enero Ee 2021 a las 4:35 Comments comentarios (0)


El equipo científico que asesora a la Organización de Naciones Unidas (ONU) en materia de cambio climático ha sido claro al respecto: necesitamos alcanzar la neutralidad de carbono para mediados del siglo XXI. La próxima década es decisiva. El momento es ahora. No puede aplazarse.


Cada vez es más habitual escuchar a empresas afirmar que su objetivo es ser neutras en carbono. Pero, ¿qué significa esto exactamente? 

Entendemos que se consigue ser neutro en emisiones de gases de efecto invernadero cuando se emite a la atmósfera la misma cantidad de gases de efecto invernadero que se retira por distintas vías. Y se sabe que se ha alcanzado neutralidad cuando es cero el resultado de restar a las emisiones brutas producidas, las emisiones absorbidas o compensadas. Cuantas menos emisiones tenga un país, una empresa o un sector, y más reduzca esas emisiones, más cerca está de alcanzar el objetivo.


Algunos sectores están en mejores condiciones que otros en el camino de la descarbonización. El sector financiero tan solo tiene que liberarse de sus activos tóxicos en el sector de los combustibles fósiles y otras actividades económicas nocivas (como la deforestación), mediante una agenda con plazos concretos y medibles. Una parte del sector del transporte dispone ya de tecnologías rentables para reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la electrificación, por ejemplo. Sin embargo, para otros sectores como la aviación y el transporte marítimo, la construcción o el sector agroalimentario, la reducción de las emisiones a cero será técnicamente compleja o imposible, por lo que existirán emisiones residuales que se mantendrán.


Aquí entra en juego el concepto de compensación y el “cero neto”. Las emisiones brutas producto de la actividad económica que no pueden ser eliminadas deberán ser compensadas mediante la compra de créditos de carbono, el apoyo a proyectos de restauración o mejora de los sumideros de carbono (bosques, humedales, costas, etc.), captura y almacenamiento de carbono, inversión e investigación en combustibles sintéticos, hidrógeno verde… Pero sin una firme intención de reducir al máximo las emisiones brutas, lo que obliga a cambios sistémicos profundos, la idea de la compensación de emisiones se convierte en un enorme fraude dentro del compromiso empresarial por la descarbonización.


Pero en lugar de centrar los esfuerzos en la reducción de las emisiones brutas, las empresas están buscando maneras de mantener su status quo mientras construyen una narrativa llena de falsas soluciones.


Resumimos estas trampas, estos espejismos y estas falsas soluciones sin base científica en siete grandes tentaciones en las que las empresas están cayendo.

BUENISMO CORPORATIVO. Las empresas dicen estar comprometidas con el Acuerdo de París y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero sus prácticas apenas cambian y no hay control real para saber si lo están haciendo realmente. Es un auténtico greenwashing (malas prácticas que algunas empresas realizan cuando presentan un producto o cualquier propuesta como respetuoso ante el medio ambiente aunque en realidad, no lo sea).

FINANZAS “SOSTENIBLES” Y NEUTRALIDAD “TECNOLÓGICA”. Las empresas abrazan la neutralidad climática si se acepta lo que ellas denominan “neutralidad tecnológica”, una regla que establece que todas las tecnologías sirven para luchar contra el cambio climático, aunque emitan gases de efecto invernadero. Además, reciben ayudas públicas y financiación de la banca sin estar condicionadas al cumplimiento de criterios climáticos, ambientales o sociales.

FALSOS “BIO”: CAMBIAR Y CONFUNDIR LAS COSAS. Desde hace años, los prefijos “bio” y “eco” o el adjetivo “verde” inundan las campañas de publicidad. En la gran mayoría de los casos se trata de publicidad engañosa que solo está entorpeciendo la lucha contra la emergencia climática.

TRUCAR LA CONTABILIDAD DE LAS EMISIONES. De nada sirve abrazar la causa de la descarbonización si no se realiza un cálculo correcto de la huella de carbono en toda la cadena de valor. No sirve ser “neutrales” en España y externalizar las emisiones a los países más pobres del mundo.

COMPRAR ENERGÍA VERDE. Actualmente no existe en España ninguna comercializadora que venda energía de origen 100% renovable. La energía de origen renovable circula por la red de transporte y se distribuye por la red de distribución de energía eléctrica mezclada con la de origen no renovable.

PLANTAR ÁRBOLES. El papel de los bosques en la mitigación del cambio climático está generando demasiadas expectativas. Las actuaciones deben estar dirigidas a restaurar la biodiversidad: no es lo mismo restaurar bosques que plantar árboles.

LA CAPTURA Y ALMACENAMIENTO DE CO2. La tecnología de captura y almacenamiento de carbono no está capturando emisiones a gran escala. Se calcula que esto no sucederá hasta por lo menos el año 2030 y el IPCC ya ha advertido que los próximos 10 años son vitales para evitar que la temperatura media del planeta supere el 1,5 ºC, por lo que no podemos confiar en esta técnica.


Llevamos mucho tiempo insistiendo en que para abordar los principales desafíos sociales de nuestra época y lograr los objetivos de sostenibilidad establecidos en el Acuerdo de París, se requieren cambios en los estilos de vida y en las pautas de consumo y producción en todos los países industrializados y en países en vías de industrialización.


Por este motivo, para avanzar en la descarbonización de la economía, es necesario que los objetivos de la transición ecológica se apliquen al modelo económico en su conjunto. Necesitamos un giro de 180 º, un cambio de rumbo por parte de los gobiernos, las empresas y la sociedad. Pero ¿cómo?

Condicionando las ayudas económicas a la agenda climática y ambiental

Tanto las ayudas públicas como los rescates del Estado a empresas deben estar condicionadas al cumplimiento de la hoja de ruta de la descarbonización de la economía española, en línea con las recomendaciones científicas para no superar el 1,5 ºC de aumento de la temperatura global. También es fundamental instaurar una fiscalidad verde que fomente las prácticas beneficiosas con el medio ambiente, así como premiar aquellas opciones que cuiden a los trabajadores y trabajadoras. Por último, las ayudas del Fondo de Recuperación europeo también deben estar vinculadas a objetivos de economía verde y circular, así como al principio de “no hacer daño”, es decir, que no puedan ser usadas en ningún caso para actividades que contribuyan al cambio climático y causen daños a la biodiversidad.

Evitando el greenwashing en materia de cambio climático

Es fundamental que la futura Ley de Cambio Climático de la UE prohíba expresamente el lobby, la publicidad y el patrocinio de las empresas de combustibles fósiles. Además, es necesaria una modificación de la Ley General de Publicidad para evitar la publicidad engañosa de productos, bienes y servicios emisores de gases de efecto invernadero.

Imponiendo más reglas para el sector empresarial

Hay que avanzar en la obligatoriedad del reporte sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y/o el cálculo de la huella de carbono, además de medir correctamente las emisiones de la actividad financiera. Se hace también necesaria una ley de diligencia debida que obligue a las empresas transnacionales a cumplir con los acuerdos y obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y medio ambiente, además de un Tratado vinculante sobre Empresas y Derechos Humanos. Por último, en el ámbito del control de la actividad energética necesitamos organismos independientes al servicio del interés público, así como legislar para evitar los oligopolios.

Alineando los objetivos de reducción de emisiones con las recomendaciones científicas

Tanto a nivel europeo como estatal, las leyes de cambio climático deben establecer un objetivo de reducción de emisiones más ambicioso. A nivel nacional, este objetivo debe elevarse hasta al menos el 55% de reducción de las emisiones para 2030 respecto a 1990. Tanto en la UE como en España es necesaria la creación de un órgano científico independiente que asesore a las instituciones a la hora de diseñar planes y políticas. Por último, la mejora, restauración y protección de los sumideros de carbono (bosques, humedales, costas) debe ser simultánea y adicional a los recortes rápidos y profundos en las emisiones de gases de efecto invernadero. En ningún caso pueden ser sustitutivos de la reducción de emisiones.

Las estrategias, malas prácticas, argucias, trampas y falsas soluciones que están siendo construidas para poner palos en la rueda de la gobernanza climática mundial deberían ser castigadas. Desde las plataformas ambientales se denuncia constantemente que una parte de las empresas tan solo ha mudado de piel y están utilizando la transición ecológica y la descarbonización como un eslogan pero ES MENTIRA.

No es solo una pugna por el relato; lo que está en juego actualmente es el mismo objetivo del Acuerdo de París. Si no se pone freno a estas estrategias empresariales corremos el riesgo de perder una década clave en la lucha para mantener la temperatura media del planeta por debajo de 1,5 ºC.


REFLEXIONES: Necesitamos un Futuro muy diferente

Publicado el 8 Ee enero Ee 2021 a las 14:30 Comments comentarios (11)

El mensaje de la COVID-19 está claro: necesitamos avanzar rápido hacia un futuro muy diferente.


El coronavirus no ha desaparecido, como prometió Donald Trump (RIP). Tampoco se ha contenido con éxito, como ha descubierto Europa. Se establece cada día un nuevo récord mundial de infecciones. Todo el mundo espera, o por lo menos yo, ponerse la vacuna, la que le toque, con el fin de recobrar alguna apariencia de normalidad en la vida.


La COVID-19 ha demostrado repetidamente la inutilidad de las fuerzas armadas, la injusticia del sistema económico y el impacto perjudicial de las emisiones de carbono. Estos pilares del orden establecido: la industria militar y la energía sucia, que los hacen funcionar a los dos, se revelaron en un tris como realmente anormales.


Consideremos el papel de las fuerzas armadas en la seguridad nacional. Se gastan en todos los países del mundo cerca de dos billones de dólares al año en armas diseñadas para defender la patria y proteger a la ciudadanía. Pero todos los tanques, misiles y soldados en la frontera no han podido hacer nada para impedir la propagación del nuevo coronavirus o detener su mortalidad. 


Antes de la irrupción de la COVID-19, la creciente división entre ricos y pobres se hizo cada vez más evidente tanto a escala doméstica como mundial. La pandemia ha hecho aún más visible esa división. Debido a la falta de mascarillas, agua para el lavado de manos y espacio para guardar la distancia social, las personas pobres han estado en apuros para evitar la infección. Los trabajadores pobres se han visto obligados a asumir mayores riesgos de exposición por el mero hecho de asistir a sus trabajos en el campo, los mataderos y los hospitales. La pobreza extrema aumenta por primera vez desde hace más de veinte años.


El repliegue de la industria y los viajes se ha acompañado de una importante reducción en el uso de combustible fósil. Como consecuencia de los confinamientos económicos, las emisiones diarias de carbono cayeron mundialmente un 17% en los meses de abril y mayo de 2020. La contaminación del aire disminuyó también, mejorando de forma inmediata la salud de las personas. Los residentes en el norte de la India podían ver el Himalaya por primera vez en treinta años y la contaminación de Los Ángeles prácticamente desapareció.


Sería reconfortante pensar que el mundo haya prestado atención a las advertencias de la COVID-19. Pero muchos países, incluyendo Estados Unidos y China, siguen incrementando su gasto militar. Se destina muy poco de los billones de dólares correspondientes al estímulo económico al alivio de la pobreza y mucho menos a una reestructuración fundamental de la economía mundial en términos más equitativos.


Y aunque la caída en las emisiones de carbono fue este año mayor que durante la crisis financiera de 2008 o del petróleo en 1979, la comunidad internacional no ha emprendido ningún compromiso colectivo adicional para aprovechar esta suerte inesperada, congelar en todo el mundo las reducciones en la huella de carbono y emprender una transición más veloz hacia la energía limpia.


Se necesitan inmediatamente recursos para combatir el impacto de la pandemia y los presupuestos militares serían las arcas económicas lógicas de donde extraer dichos recursos. Un acuerdo ecológico a escala mundial podría reducir simultáneamente las emisiones de carbono y crear puestos de trabajo mediante la construcción de la infraestructura de energía limpia. Los dirigentes mundiales, estimulados desde abajo por los movimientos populares, deberían ver la pandemia como una oportunidad para un cambio transformador.

 


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