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Reducir las emisiones de Co2 es la clave

Publicado el 16 Ee enero Ee 2021 a las 4:35


El equipo científico que asesora a la Organización de Naciones Unidas (ONU) en materia de cambio climático ha sido claro al respecto: necesitamos alcanzar la neutralidad de carbono para mediados del siglo XXI. La próxima década es decisiva. El momento es ahora. No puede aplazarse.


Cada vez es más habitual escuchar a empresas afirmar que su objetivo es ser neutras en carbono. Pero, ¿qué significa esto exactamente? 

Entendemos que se consigue ser neutro en emisiones de gases de efecto invernadero cuando se emite a la atmósfera la misma cantidad de gases de efecto invernadero que se retira por distintas vías. Y se sabe que se ha alcanzado neutralidad cuando es cero el resultado de restar a las emisiones brutas producidas, las emisiones absorbidas o compensadas. Cuantas menos emisiones tenga un país, una empresa o un sector, y más reduzca esas emisiones, más cerca está de alcanzar el objetivo.


Algunos sectores están en mejores condiciones que otros en el camino de la descarbonización. El sector financiero tan solo tiene que liberarse de sus activos tóxicos en el sector de los combustibles fósiles y otras actividades económicas nocivas (como la deforestación), mediante una agenda con plazos concretos y medibles. Una parte del sector del transporte dispone ya de tecnologías rentables para reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la electrificación, por ejemplo. Sin embargo, para otros sectores como la aviación y el transporte marítimo, la construcción o el sector agroalimentario, la reducción de las emisiones a cero será técnicamente compleja o imposible, por lo que existirán emisiones residuales que se mantendrán.


Aquí entra en juego el concepto de compensación y el “cero neto”. Las emisiones brutas producto de la actividad económica que no pueden ser eliminadas deberán ser compensadas mediante la compra de créditos de carbono, el apoyo a proyectos de restauración o mejora de los sumideros de carbono (bosques, humedales, costas, etc.), captura y almacenamiento de carbono, inversión e investigación en combustibles sintéticos, hidrógeno verde… Pero sin una firme intención de reducir al máximo las emisiones brutas, lo que obliga a cambios sistémicos profundos, la idea de la compensación de emisiones se convierte en un enorme fraude dentro del compromiso empresarial por la descarbonización.


Pero en lugar de centrar los esfuerzos en la reducción de las emisiones brutas, las empresas están buscando maneras de mantener su status quo mientras construyen una narrativa llena de falsas soluciones.


Resumimos estas trampas, estos espejismos y estas falsas soluciones sin base científica en siete grandes tentaciones en las que las empresas están cayendo.

BUENISMO CORPORATIVO. Las empresas dicen estar comprometidas con el Acuerdo de París y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero sus prácticas apenas cambian y no hay control real para saber si lo están haciendo realmente. Es un auténtico greenwashing (malas prácticas que algunas empresas realizan cuando presentan un producto o cualquier propuesta como respetuoso ante el medio ambiente aunque en realidad, no lo sea).

FINANZAS “SOSTENIBLES” Y NEUTRALIDAD “TECNOLÓGICA”. Las empresas abrazan la neutralidad climática si se acepta lo que ellas denominan “neutralidad tecnológica”, una regla que establece que todas las tecnologías sirven para luchar contra el cambio climático, aunque emitan gases de efecto invernadero. Además, reciben ayudas públicas y financiación de la banca sin estar condicionadas al cumplimiento de criterios climáticos, ambientales o sociales.

FALSOS “BIO”: CAMBIAR Y CONFUNDIR LAS COSAS. Desde hace años, los prefijos “bio” y “eco” o el adjetivo “verde” inundan las campañas de publicidad. En la gran mayoría de los casos se trata de publicidad engañosa que solo está entorpeciendo la lucha contra la emergencia climática.

TRUCAR LA CONTABILIDAD DE LAS EMISIONES. De nada sirve abrazar la causa de la descarbonización si no se realiza un cálculo correcto de la huella de carbono en toda la cadena de valor. No sirve ser “neutrales” en España y externalizar las emisiones a los países más pobres del mundo.

COMPRAR ENERGÍA VERDE. Actualmente no existe en España ninguna comercializadora que venda energía de origen 100% renovable. La energía de origen renovable circula por la red de transporte y se distribuye por la red de distribución de energía eléctrica mezclada con la de origen no renovable.

PLANTAR ÁRBOLES. El papel de los bosques en la mitigación del cambio climático está generando demasiadas expectativas. Las actuaciones deben estar dirigidas a restaurar la biodiversidad: no es lo mismo restaurar bosques que plantar árboles.

LA CAPTURA Y ALMACENAMIENTO DE CO2. La tecnología de captura y almacenamiento de carbono no está capturando emisiones a gran escala. Se calcula que esto no sucederá hasta por lo menos el año 2030 y el IPCC ya ha advertido que los próximos 10 años son vitales para evitar que la temperatura media del planeta supere el 1,5 ºC, por lo que no podemos confiar en esta técnica.


Llevamos mucho tiempo insistiendo en que para abordar los principales desafíos sociales de nuestra época y lograr los objetivos de sostenibilidad establecidos en el Acuerdo de París, se requieren cambios en los estilos de vida y en las pautas de consumo y producción en todos los países industrializados y en países en vías de industrialización.


Por este motivo, para avanzar en la descarbonización de la economía, es necesario que los objetivos de la transición ecológica se apliquen al modelo económico en su conjunto. Necesitamos un giro de 180 º, un cambio de rumbo por parte de los gobiernos, las empresas y la sociedad. Pero ¿cómo?

Condicionando las ayudas económicas a la agenda climática y ambiental

Tanto las ayudas públicas como los rescates del Estado a empresas deben estar condicionadas al cumplimiento de la hoja de ruta de la descarbonización de la economía española, en línea con las recomendaciones científicas para no superar el 1,5 ºC de aumento de la temperatura global. También es fundamental instaurar una fiscalidad verde que fomente las prácticas beneficiosas con el medio ambiente, así como premiar aquellas opciones que cuiden a los trabajadores y trabajadoras. Por último, las ayudas del Fondo de Recuperación europeo también deben estar vinculadas a objetivos de economía verde y circular, así como al principio de “no hacer daño”, es decir, que no puedan ser usadas en ningún caso para actividades que contribuyan al cambio climático y causen daños a la biodiversidad.

Evitando el greenwashing en materia de cambio climático

Es fundamental que la futura Ley de Cambio Climático de la UE prohíba expresamente el lobby, la publicidad y el patrocinio de las empresas de combustibles fósiles. Además, es necesaria una modificación de la Ley General de Publicidad para evitar la publicidad engañosa de productos, bienes y servicios emisores de gases de efecto invernadero.

Imponiendo más reglas para el sector empresarial

Hay que avanzar en la obligatoriedad del reporte sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y/o el cálculo de la huella de carbono, además de medir correctamente las emisiones de la actividad financiera. Se hace también necesaria una ley de diligencia debida que obligue a las empresas transnacionales a cumplir con los acuerdos y obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y medio ambiente, además de un Tratado vinculante sobre Empresas y Derechos Humanos. Por último, en el ámbito del control de la actividad energética necesitamos organismos independientes al servicio del interés público, así como legislar para evitar los oligopolios.

Alineando los objetivos de reducción de emisiones con las recomendaciones científicas

Tanto a nivel europeo como estatal, las leyes de cambio climático deben establecer un objetivo de reducción de emisiones más ambicioso. A nivel nacional, este objetivo debe elevarse hasta al menos el 55% de reducción de las emisiones para 2030 respecto a 1990. Tanto en la UE como en España es necesaria la creación de un órgano científico independiente que asesore a las instituciones a la hora de diseñar planes y políticas. Por último, la mejora, restauración y protección de los sumideros de carbono (bosques, humedales, costas) debe ser simultánea y adicional a los recortes rápidos y profundos en las emisiones de gases de efecto invernadero. En ningún caso pueden ser sustitutivos de la reducción de emisiones.

Las estrategias, malas prácticas, argucias, trampas y falsas soluciones que están siendo construidas para poner palos en la rueda de la gobernanza climática mundial deberían ser castigadas. Desde las plataformas ambientales se denuncia constantemente que una parte de las empresas tan solo ha mudado de piel y están utilizando la transición ecológica y la descarbonización como un eslogan pero ES MENTIRA.

No es solo una pugna por el relato; lo que está en juego actualmente es el mismo objetivo del Acuerdo de París. Si no se pone freno a estas estrategias empresariales corremos el riesgo de perder una década clave en la lucha para mantener la temperatura media del planeta por debajo de 1,5 ºC.


Categorías: La Salud es lo primero, Cultura S.O.S.tenible, Agricultura S.O.S.tenible

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