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Romanesco, el arte que es pura ilusión.

Publicado el 30 Ee enero Ee 2021 a las 4:25



¡Qué alimento más extraño! pensé cuando vi por primera vez una romanesco. Esta verdura de la familia de las Crucíferas (Brassica), como la coliflor y el brócoli, parece que puede tratarse de un híbrido entre ambos. Sea como fuere, hay que dejar algo claro: un híbrido no es un monstruo de la naturaleza. No tiene nada que ver con lo transgénico ni es algo antinatural. Al igual que los mulos, que provienen del cruce de una yegua y un asno, los híbridos entre dos especies muy similares de la misma familia son abundantes en el reino vegetal. No obstante, hecha esta aclaración, lo que nos ha traído hasta aquí no es su origen, sino su geometría.

 

El producto es extraño, representa lo que en matemáticas es un fractal, objeto formado por una estructura simple que se repite infinitamente a distintas escalas, dando como resultado una estructura semejante a la original. Pero es que además la apariencia irregular de las espirales de esta col es una pura ilusión.  Los fractales en la naturaleza no son tan raros.  Muchas plantas los reproducen, y a fin de cuentas, nada hay tan parecido a la estructura del átomo como la estructura del espacio y las galaxias.

 

Una vez que tenemos una ligera idea de lo que es un fractal, ya no podremos ver la romanesco como una sencilla coliflor verde. Cada col repite siempre el mismo patrón, que no es casual. Cada pico de cada col lo sigue reproduciendo. Se trata de la espiral de Fibonacci, muy semejante a la espiral áurea y la geometría sagrada. La sucesión comienza con los números 0 y 1, y a partir de estos, cada término es la suma de los dos anteriores. De tal forma que la sucesión que puso de moda la renombrada novela de Dan Brown, El código Da Vinci, resulta ser la siguiente: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144… Hasta el infinito.

 

La romanescu o romanesco, es de muy fácil cultivo. Se pueden sembrar los plantones sobre noviembre y diciembre porque tolera muy bien el frío intenso. Puede que sea lo único que sobreviva después de la nieve. Los cuidados que precisa son similares a las coliflores y brócolis y sus características también son parecidas. Quizá destacar el alto contenido en vitamina C y el bajo aporte calórico.También es menos flatulenta que las coliflores. Su sabor es más suave que el brócoli.

 

Los conos en espiral unido a su color verde intenso la hacen muy apetecible a la vista ,aunque si las dejas que se hagan grandes se vuelven violetas y muy fibrosas, llegando a producir unas flores color rosa intenso que las inutiliza para el consumo. Son más resistentes a los insectos, babosas y caracoles por lo que no precisan de ningún plaguicida.

 

Como todas las de la familia, una vez que aparece la romanescu en la planta, tarda unos 15-20 días en crecer, y como siempre, yo las prefiero pequeñas porque son mas tiernas. Cuando se dejan más tiempo los conos se van separando porque crecen los tallos que los sustentan, dando un aspecto desaliñado al conjunto. 

 

Se puede consumir cruda en ensalada, aunque para mi gusto queda demasiado rústica. Permite la congelación en crudo y se consume cocida con un poco de mayonesa o bechamel y rehogada con ajo y tropezones de jamón. 

 

Me gustan sus propiedades. Cuando las hierves, si no te pasas en la cocción, quedan con mejor consistencia que las coliflores. ¡Buen provecho!

Categorías: Alimentos, Agricultura S.O.S.tenible, La Salud es lo primero

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