LA HUERTICA

GUÍA PARA UN CONSUMO RESPONSABLE (Primera parte)

GUÍA DE CONSUMO RESPONSABLE.

INTRO: Lo importante es lo que haces No lo que compras.

Una temporada más, y ya van once, La HUERTICA tiene un objetivo claro que cumplir: CREAR CONCIENCIA DE CONSUMO RESPONSABLE para luchar contra EL CAMBIO CLIMÁTICO. Nosotros no somos solo un grupo de consumo cualquiera, nosotros queremos hacerlo bien, de forma responsable. Por eso hemos dividido esta guía en varias partes que os iremos presentando poco a poco.

Hay que consumir responsablemente, tanto desde el punto de vista global, como en nuestras pautas individuales y poner los cimientos para que las generaciones venideras puedan disfrutar de una calidad de vida en términos de salud, bienestar y solidaridad en un marco de clima y desarrollo sostenibles.

Estamos cansados de repetir que para hacer realidad la sostenibilidad del desarrollo humano hace falta un cambio en la perspectiva global, actuando sobre las causas fundamentales, es decir sobre las pautas económicas de producción-consumo que no son sostenibles ecológicamente por exceder la capacidad de carga de los ecosistemas. El objetivo final es la definición de un nuevo modelo de relaciones entre la sociedad y la naturaleza que permita conseguir el gran reto del siglo XXI: lograr la sostenibilidad del desarrollo humano y de todas las formas de vida en co-evolución con la biosfera compartiendo un destino común.

El consumo responsable ha dejado de ser un concepto especializado sólo manejado por expertos y ha pasado a ser un fenómeno que preocupa y atañe a la ciudadanía, o por lo menos a esa parte donde nos encontramos nosotros.

Hoy en día los consumidores saben que sus compras y hábitos de consumo tienen un impacto sobre la sociedad en general y sobre el medio ambiente. Ejemplos como la eliminación de los CFCs1 en los aerosoles y sistemas de refrigeración, la difusión del etiquetado energético europeo, o la extensión de los sistemas de recogida y reciclado de envases han sido posibles gracias a que los consumidores han asumido que existe un impacto ambiental asociado a sus compras, aunque con frecuencia este impacto no se comprende completamente. Por otra parte, el cambio climático se ha convertido en el problema ambiental más tratado en los medios de comunicación. Uno de los mensajes clave que ya se ha generalizado es que el cambio climático es un problema tan grave y complejo que su responsabilidad se extiende a todos los ámbitos de la sociedad y, por tanto, desde todos estos ámbitos debemos cambiar nuestro modo de tomar decisiones y de actuar. Por ello no es de extrañar que un número creciente de consumidores, administraciones y empresas como nosotros se estén haciendo preguntas como:

¿Cómo influye el consumo sobre el cambio climático? ¿Cómo va a afectar la preocupación por el cambio climático a los hábitos de consumo? y ¿cómo se puede contribuir a la lucha contra el cambio climático desde el consumo?

Estas cuestiones ponen de relieve un elemento fundamental cuando hablamos de consumo responsable y cambio climático: el poder del consumidor para reducir su impacto y para premiar a las empresas que innoven con productos más limpios y eficientes. Pero si bien es cierto que nunca antes los consumidores habían cuestionado tanto a las marcas de consumo, a las empresas que hay detrás y a sus impactos sociales y ambientales, también lo es que todavía son minoría los consumidores que utilizan herramientas de elección y presión, como la compra responsable o el boicot a productos y marcas por cuestiones ambientales o éticas.

Podríamos analizar las barreras que hoy en día dificultan que los consumidores pasen de la preocupación a la acción: del cuestionamiento de determinados comportamientos empresariales a la utilización de su poder como compradores, escogiendo a los mejores productos y vetando a los menos responsables. Entre estas barreras encontramos justificaciones tan variadas como la idea preconcebida de que los productos limpios son más caros, que su calidad es cuestionable, o que vienen de marcas poco familiares para el consumidor y que no ofrecen confianza. Por otra parte, los consumidores sienten a menudo que no disponen de información suficiente y de calidad para hacer una elección responsable, lo que supone un reto para los fabricantes y vendedores, para los organismos públicos reguladores y para organizaciones de la sociedad civil como las asociaciones de consumidores y las organizaciones ecologistas.

El objetivo de esta guía consiste en tratar de vencer esas barreras aportando claridad a algunos de los puntos críticos para la extensión de un modelo de consumo responsable que ayude a luchar contra el cambio climático. Por eso hemos divido esta guía de consumo responsable en cuatro partes que iremos publicando semanalmente para ayudar, al que así lo quiera, en la lucha contra el cambio climático desde una perspectiva individual, para no tener que morir esperando al político héroe que llevamos años esperando.

En primer lugar, trataremos de describir cuál es la relación entre cambio climático y consumo: cómo, desde nuestro papel de consumidores, estamos contribuyendo al calentamiento global con nuestros hábitos de compra, cómo de importante es esta contribución y cómo de relevantes las soluciones que podemos aportar.

En segundo lugar, ofrecemos algunos criterios generales para un consumo responsable con el clima. Se trata de indicaciones generales que ayudan a entender cómo podemos hacer frente al cambio climático desde nuestros hábitos como consumidores. Nuestro objetivo es que estos criterios sirvan para entender el problema y que ante cualquier decisión, el consumidor entienda el impacto sobre el cambio climático de varias alternativas, sepa valorar la importancia de su decisión y pueda obrar en consecuencia.

En tercer lugar, presentamos doce sugerencias concretas para actuar frente al cambio climático desde nuestro papel de consumidores. Se trata de mostrar ejemplos para aquellos que todavía se preguntan “sí pero, ¿qué puedo hacer yo?”. Doce sugerencias concretas entre las que cualquiera puede escoger para aplicar en su caso, y a partir de ahí encontrar sus propias ideas para contribuir a detener el cambio climático.

Finalmente, os presentaremos cinco propuestas institucionales para contribuir a la lucha contra el cambio climático desde el consumo. Ideas que para su puesta en marcha necesitan del acuerdo y participación de administraciones públicas, empresas, organizaciones de la sociedad civil y consumidores, y que muestran por dónde está discurriendo el camino del consumo responsable frente al cambio climático en las sociedades más innovadoras, y por dónde deberemos caminar nosotros en los próximos años.

Sólo desde el convencimiento por parte de todos los actores de que también desde el ámbito del consumo hay muchas posibilidades de actuar, lograremos crear el clima necesario para que puedan implantarse paulatinamente unos cambios en nuestros hábitos de consumo, que en definitiva van a ser inevitables si queremos detener el calentamiento global.

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