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LA HUERTICA

Boniato, saludablemente riquísimo

El otoño ha llegado y ya se nota en la huerta, las hojas caducas de los frutales de hueso empiezan a secarse y los colores cambian por completo. Como por arte de magia, la naturaleza, que es sabia, nos ofrece en cada estación los alimentos que necesitamos… En otoño predomina en color naranja: calabaza, boniato, zanahorias, caqui, naranjas, mandarinas…   ¿Os he hablado alguna de vez de lo que me gusta el BONIATO?   El boniato es aún un alimento poco conocido, pero sin duda, excelente. Es un tubérculo que, como la patata, se cree originario de América central y Sudamérica, porque los indígenas de esas tierras ya lo cultivaban cuando llegó Colón, y desde allí se expandió al resto del mundo. También es conocido como moniato, batata o camote. Según un autor del estudio, Robert Scotland “descubrimos que la batata se originó mucho antes que los humanos, hace al menos 800.000 años”.   Tiene muchas propiedades beneficiosas: Es un alimento energético, rico en hidratos de carbono (almidón), con un pequeño porcentaje de proteína, pero interesante, ya que contiene uno de los aminoácidos esenciales (metionina), que suele escasear en los vegetales. Y apenas contiene grasas. Contiene grandes cantidades de betacarotenos o provitamina A que son pigmentos (de color naranja) con alta capacidad antioxidante que una vez ingeridos, se transforman en nuestro organismo en la vitamina A activa. ¡Cuánto más naranja sea el boniato más cantidad de nutrientes nos aportará! Su índice glucémico medio, debido a su elevado contenido en fibra, modera la absorción de sus almidones y evita, así, los picos de insulina. Rico en Magnesio que contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga, entre otras funciones. Los fitoesteroles que contiene inhiben la absorción intestinal del colesterol.   El boniato se debe consumir siempre cocido, ya que crudo no es posible su correcta digestión.   Las personas con trastornos renales, con tendencia a la formación de piedras, o con deficiencias de ciertos minerales, deben moderar la ingesta de este alimento por su contenido en oxalatos.   Se deben cocinar a baja temperatura y durante un tiempo prolongado y así más dulce resultará.   A mí me encantan al horno. Lo parto en cubitos y lo aliño con lo que pillo, unas veces con sal y canela, otras con curry o jengibre y, a veces, con las especias que pillo a mano. Enciendo el horno no muy fuerte, los coloco aliñados sobre el papel vegetal…y riquísimos. Es una guarnición espectacular.