Oxalis: la alfombra amarilla que despierta la huerta
Estos días tras la lluvia, la huerta se viste con una de sus mejores galas: La flor Oxalis,
una alfombra amarilla que muchos conocéis bien y que, sin hacer ruido, anuncia que algo se mueve bajo los frutales.
Su nombre es Oxalis, aunque por aquí siempre la hemos llamado vinagrillo, trébol amarillo o acedera amarilla. Es una planta silvestre muy común en nuestras huertas y campos, fácil de reconocer por sus flores amarillas de cinco pétalos y sus hojas en forma de corazón, agrupadas de tres en tres.
Dicen que si encuentras una de cuatro hojas trae suerte… y no seremos nosotros quienes lo pongamos en duda.
El vinagrillo florece en otoño e invierno, justo cuando hay pocas flores disponibles en el campo. Por eso cumple una función clave para las abejas y otros polinizadores, que encuentran en él una de sus primeras fuentes de néctar y polen de la temporada.
Seguro que más de uno recuerda haber mordisqueado alguno de crío.
Bueno… a lo mejor vosotros no.
Yo, desde luego, más de cien veces.
Su sabor ligeramente ácido se debe al ácido oxálico que contiene, responsable de ese punto fresco que muchos no olvidamos.
Pero más allá de la nostalgia, el vinagrillo juega un papel fundamental en el equilibrio de la huerta. Protege el suelo, ayuda a conservar la humedad, aporta biodiversidad y actúa como un indicador natural del cambio de estación.
En Ulea siempre han estado ahí. Aparecen como una alfombra florida que acompaña el letargo de los frutales, cubriendo el suelo mientras los árboles descansan. Duran poco, no estorban y luego se van.
Pero mientras están, la huerta tiene vida.
Ahora mismo se encuentran en pleno apogeo. Si estos días sales al campo, merece la pena fijarse en ellos. Son pequeños detalles que nos recuerdan algo importante:
la huerta funciona mejor cuando se la deja ser.
Que en la huerta te acompañe.