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LA HUERTICA

Proyecto de Recuperación de Variedades Tradicionales Descatalogadas: Conservando sabores, preservando memoria

Proyecto de Recuperación de Variedades Tradicionales Descatalogadas Conservando sabores, recuperando memoria En La Huertica creemos que conservar la tierra también significa conservar las historias, los sabores y el patrimonio agrícola que nos han dejado quienes cultivaron antes que nosotros. Dentro de nuestras experiencias naturales queremos acercarte a uno de los proyectos que más nos emociona: la recuperación y conservación de semillas antiguas y variedades tradicionales de cítricos mediante técnicas tradicionales de injerto y preservación agrícola. Durante años había escuchado hablar de la naranja Berna como la gran naranja tradicional del Valle de Ricote. Pero investigando, y preguntando a gente mayor de la huerta, descubrí una variedad aún más antigua. Antes de la Berna existía aquí la llamada “naranja común” o “Blanca”. Una naranja redonda, con pepitas, la de toda la vida. La que había en Ojós, Ulea, Villanueva y por todo el valle antes de que llegaran las variedades comerciales modernas. De aquellas naranjas antiguas surgió después la Berna seleccionada que se hizo famosa. Lo triste es que casi desaparecieron. Se arrancaron árboles, se injertaron otras variedades y poco a poco se perdió hasta el nombre Pero La Huertica sigue manteniendo un injerto de aquella clase. Hace más de cien años, en este mismo huerto crecía una antigua variedad conocida en nuestra familia como naranja blanca. Una naranja sin nombre comercial, anterior a la llegada y expansión de variedades más modernas, que poco a poco fueron sustituyendo a muchas variedades tradicionales pero mi familia quiso mantener por su sabor y su historia. Para evitar que desapareciera, mis antepasados realizaron injertos sobre otros árboles del huerto, conservando así un patrimonio vivo que hoy sigue creciendo entre nosotros. Gracias a aquellos injertos, aquel sabor que estuvo a punto de perderse continúa formando parte de nuestra historia. Hoy queremos potenciar y compartir este legado: mostrar cómo el injerto puede convertirse en una herramienta de conservación, explicar la importancia de proteger la diversidad agrícola y permitir que quienes nos visitan descubran, huelan, toquen y saboreen variedades que forman parte de nuestra memoria rural. Nuestras experiencias no son solo una visita al huerto; son una invitación a comprender cómo la biodiversidad agrícola, la agricultura tradicional y la conservación de variedades locales ayudan a mantener vivo un paisaje, una cultura y unos sabores únicos. Porque conservar una naranja antigua no es solo conservar un árbol: es conservar una historia.

Valle de Ricote ¿Quieres visitarnos?

La Huertica esta en el Valle de Ricote  Nos encontramos en Ulea, en el corazón del Valle de Ricote, en el interior de la Región de Murcia, un territorio donde el tiempo se vive de otra manera. El Valle de Ricote es un destino donde el ritmo lo marca el paisaje y la vida cotidiana. Aquí, el viajero no viene a hacerlo todo, sino a sentirlo todo: el murmullo del agua que ordena la huerta tradicional, la sombra de las montañas que alarga las tardes, y un patrimonio que no se muestra como decorado, sino como parte viva del territorio. Aquí, la experiencia se construye despacio, conectando con la naturaleza, la historia y las personas. Este territorio está ligado al espacio protegido Sierra de Ricote y La Navela, integrado en la Red Natura 2000. Estas sierras configuran el telón de fondo del valle y aportan un alto valor ecológico al territorio, con ecosistemas de matorral mediterráneo, pinares y zonas rupícolas que albergan una rica biodiversidad, incluyendo aves rapaces, fauna forestal y especies adaptadas a ambientes semiáridos. Su papel es clave en la conservación del paisaje, la regulación hídrica y la conexión entre ecosistemas, reforzando la identidad del destino como un espacio donde naturaleza y cultura conviven en equilibrio. En La Huertica encontrarás toda la información necesaria para descubrir el Valle de Ricote y sus principales recursos: El Valle de Ricote es un territorio donde naturaleza y cultura se entrelazan en torno al río Segura y la huerta tradicional. A su alrededor, la Sierra de Ricote y La Navela aportan un entorno natural de gran valor biológico y paisajístico, con senderos, miradores y espacios donde observar la fauna y comprender los procesos ecológicos del paisaje mediterráneo. Este conjunto invita a recorrer el territorio sin prisa, descubriendo sus pueblos, sus paisajes y su biodiversidad desde una experiencia auténtica de turismo slow. Descubre el Valle de Ricote y déjate llevar por un territorio que se recorre despacio, viviendo una experiencia en armonía con la naturaleza y su conservación. EMPRESAS DE ACTIVIDADES En La Huertica transformamos tu visita en una experiencia de descubrimiento a través del ecoturismo y el turismo slow en el Valle de Ricote, un destino donde el tiempo es parte del viaje. El Valle de Ricote es un territorio que invita a bajar el ritmo y a conectar con lo esencial. Sus paisajes combinan la huerta tradicional con el entorno natural de las sierras que lo rodean, creando un equilibrio único entre actividad humana y conservación. En este contexto, el espacio protegido Sierra de Ricote y La Navela juega un papel fundamental como reserva de biodiversidad y soporte ecológico del territorio. Estas sierras albergan ecosistemas mediterráneos bien conservados, con pinares, matorral y hábitats de interés comunitario donde habitan especies de fauna destacadas, especialmente aves rapaces y fauna adaptada a entornos semiáridos. Además, cumplen funciones clave como la conservación del suelo, la regulación del ciclo del agua y el mantenimiento del paisaje que da identidad al valle. A través de nuestras experiencias podrás descubrir y comprender los valores de este territorio, explorando sus paisajes, su biodiversidad y su cultura desde una mirada respetuosa y consciente. En La Huertica encontrarás toda la información necesaria para conocer el valle y disfrutarlo de manera responsable. La Sierra de Ricote y La Navela ofrecen un escenario ideal para el desarrollo de actividades como senderismo interpretativo, observación de fauna, educación ambiental y experiencias vinculadas al conocimiento del paisaje mediterráneo. Estos espacios permiten al visitante comprender la relación entre naturaleza y cultura en el Valle de Ricote, convirtiéndose en un elemento clave para el desarrollo de un ecoturismo auténtico y sostenible. Descubre el Valle de Ricote y vive una experiencia donde el tiempo se siente, el paisaje se escucha y la naturaleza se comprende.  Conoce El Valle de Ricote

Oxalis, la alfombra vegetal de La Huertica

  Oxalis: la alfombra amarilla que despierta la huerta   Estos días tras la lluvia, la huerta se viste con una de sus mejores galas: La flor Oxalis, una alfombra amarilla que muchos conocéis bien y que, sin hacer ruido, anuncia que algo se mueve bajo los frutales. Su nombre es Oxalis, aunque por aquí siempre la hemos llamado vinagrillo, trébol amarillo o acedera amarilla. Es una planta silvestre muy común en nuestras huertas y campos, fácil de reconocer por sus flores amarillas de cinco pétalos y sus hojas en forma de corazón, agrupadas de tres en tres.Dicen que si encuentras una de cuatro hojas trae suerte… y no seremos nosotros quienes lo pongamos en duda. El vinagrillo florece en otoño e invierno, justo cuando hay pocas flores disponibles en el campo. Por eso cumple una función clave para las abejas y otros polinizadores, que encuentran en él una de sus primeras fuentes de néctar y polen de la temporada.  Seguro que más de uno recuerda haber mordisqueado alguno de crío.Bueno… a lo mejor vosotros no.Yo, desde luego, más de cien veces.Su sabor ligeramente ácido se debe al ácido oxálico que contiene, responsable de ese punto fresco que muchos no olvidamos. Pero más allá de la nostalgia, el vinagrillo juega un papel fundamental en el equilibrio de la huerta. Protege el suelo, ayuda a conservar la humedad, aporta biodiversidad y actúa como un indicador natural del cambio de estación. En Ulea siempre han estado ahí. Aparecen como una alfombra florida que acompaña el letargo de los frutales, cubriendo el suelo mientras los árboles descansan. Duran poco, no estorban y luego se van.Pero mientras están, la huerta tiene vida. Ahora mismo se encuentran en pleno apogeo. Si estos días sales al campo, merece la pena fijarse en ellos. Son pequeños detalles que nos recuerdan algo importante:la huerta funciona mejor cuando se la deja ser. Que en la huerta te acompañe. Haz clic aquí

Legumbres Nacionales en La Huertica

En LA HUERTICA siempre queremos que disfrutes de legumbres con historia, sabor y calidad, cultivadas en España y seleccionadas cuidadosamente para que cada plato sea un éxito. José nos ha hablado tantas veces de la diversidad que tiene la tierra leonesa en cuestión de legumbres que estoy hecha ya una experta. A ver si estoy a su altura. Todos sabemos que España es tierra de legumbres: humildes, nutritivas y versátiles, que forman parte de nuestra tradición culinaria desde hace siglos. Descubre nuestras nuevas legumbres y transforma cada comida en un momento único: Garbanzo Pedrosillano: pequeño, firme y lleno de sabor. Originario de Salamanca, famoso por su piel casi imperceptible y textura mantecosa. Mantiene su forma tras la cocción y absorbe muy bien los sabores. Ideal para: cocidos, potajes tradicionales o guisos de cuchara. Garbanzo de Fuentesaúco: grande, tierno y de sabor delicado. De Zamora, gran tamaño y piel fina. Mantiene su forma y aporta textura cremosa a los guisos. Ideal para: cocidos, potajes y guisos tradicionales. Lenteja Caviar: elegante, brillante y nutritiva. Color negro intenso, textura firme y sabor delicado. Rica en proteínas y minerales. Ideal para: platos modernos, guarniciones y ensaladas frías de alta cocina. Lenteja de La Armuña (IGP): la reina de las lentejas. Grande, piel fina y alto contenido en hierro y proteínas. Cocción uniforme y sabor suave. Ideal para: potajes tradicionales, platos de cuchara y comidas familiares. Alubia Canela: suave, cremosa y muy aromática. Color marrón claro, genera un caldo espeso y sabroso. Ideal para: guisos suaves, estofados y platos con verduras. Alubia Roja: intensa, rica en antioxidantes y versátil. Color profundo, sabor ligeramente dulce y antioxidantes naturales. Mantiene su forma tras la cocción. Ideal para: fabadas, chili, ensaladas templadas y potajes picantes. Alubia Planchada: firme, sabrosa y versátil. Mantiene su forma tras la cocción, ideal para guisos que requieren legumbre consistente. Ideal para: potajes tradicionales y acompañamientos de carnes. Alubia de Riñón: carnosa y resistente. Soporta cocciones largas sin deshacerse, ideal para platos contundentes. Ideal para: chili, estofados y guisos de cuchara. Alubia Redonda: tierna, cremosa y fácil de cocinar. Textura suave y cremosa, perfecta para todo tipo de recetas. Ideal para: ensaladas, cremas y potajes rápidos. Alubia Pinta Nacional: vistosa, nutritiva y de sabor delicado. Moteado marrón sobre fondo claro, mantiene forma y textura tras la cocción. Ideal para: guisos, potajes y platos tradicionales llenos de sabor. Decide tú cuál utilizar en tus platos ¡Empezamos! Haz clic aquí

El ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA el oro de La Huertica

Los olivos llegaron a nuestras tierras con antiguos navegantes; Roma les dio voz, y la cultura árabe, un alma que aún respira en cada ladera. Desde entonces, España late al compás de sus ramas plateadas. A lo largo del Mediterráneo, las aceitunas han acompañado a faraones que las grabaron en oro, a filósofos que las pensaron y a inventores que buscaron nuevas formas de exprimir su luz. Árbol sagrado, de su madera nacieron cetros y de sus hojas coronas para los hombres más brillantes. Su historia es tan antigua como el propio mundo: restos fósiles del Mioceno, de veinte millones de años, cuentan que el olivo ya estaba aquí antes que nosotros. Y cuando llegaron las primeras civilizaciones de Asia Menor y Oriente Medio, lo hicieron suyo, lo extendieron, lo veneraron y lo llevaron consigo en cada nueva tierra conquistada. En la Región de Murcia conviven dos nombres oliva y aceituna, herencia de fenicios, romanos y árabes. Y entre todas, destacan las de Cieza y las del cuquillo de Moratalla, pequeñas joyas que guardan milenios en su pulpa. La Huertica este año tiene reservado ACEITE VERDE de clase arbequina y picual, un manjar para ensaladas o comer en frio y ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA para cocinar como os plazca. De momento, seguimos con la recolecta. ¿queréis saber cómo lo vamos a hacer? Proceso de producción del aceite de oliva desde que el agricultor recolecta la aceituna hasta que obtenemos el «oro líquido» en la almazara. Es el mismo que hace miles de años, solo ha cambiado el envasado. Aquí hacemos tres grupos: los que van podando las partes altas de la olivera, los que mientras peinan la parte media de la olivera y los que están limpiando a mano las ramas que dejan de la poda alta… se te quedan las manos más suaves que el culete de un zagal, luego, lo llevamos a una almazara en la que se limpia de hojas y rabitos, con un soplador de aire. Se realiza la molienda (tradicionalmente por medio de piedras de granito), extrayendo el jugo de la oliva, y el batido, para formar una base oleosa continua. Tras estas dos acciones se prepara la pasta. Se obtiene el aceite mediante presión en prensas hidráulicas. El aceite reposa en depósitos de decantación donde finalmente se separan por la diferencia de su peso específico El aceite de oliva virgen extra, puro y crudo, conserva intactas las virtudes del fruto: vitamina E que protege, ácidos que equilibran el corazón y la sangre, y una energía que alimenta sin estridencias. Cuida la piel, acompaña la digestión, fortalece los huesos y suaviza el paso del tiempo en nuestros órganos y pensamientos. No es extraño que durante siglos haya sido alimento, medicina, luz y consuelo. En cada gota hay un remedio antiguo, un gesto de salud, un susurro de vida mediterránea que sigue cuidándonos como lo ha hecho desde el origen de nuestra historia.   Haz clic aquí

Sabores de Otoño: Lentejas de Armuña con Calabaza y Tomillo

En La Huertica creemos que cocinar es la mejor forma de cuidarnos, de mimarnos y de demostrar amor infinito. Cada legumbre, cada verdura y cada tarro de conserva cuenta la historia de quienes siguen cultivando la tierra con respeto. Siendo testigos de este proceso desde la semilla, el principio de todo. Siempre hemos pensado, que apostar por productos nacionales y de calidad no es solo una elección gastronómica: es un compromiso con nuestra tierra, con las personas que la trabajan y con nuestra propia salud. Hoy queremos hablaros de los sabores del otoño tan característicos de nuestra tierra mediterránea. El otoño en Ulea huele a tierra húmeda, a cocina encendida y al puchero de la abuela, siempre a fuego lento. Huele a madera quemada y aire frio. Es tiempo de mantas, de mesas compartidas y de esos guisos lentos que llenan la casa de aromas familiares. En La Huertica, esta época nos inspira a volver a lo esencial: al sabor auténtico de las legumbres y a la cocina de toda la vida. Las legumbres siempre han sido el corazón de la cocina española y de La Huertica: garbanzos, lentejas, judías… ingredientes humildes que durante generaciones han alimentado a familias enteras. Por eso, en La Huertica siempre apostamos por legumbre castellana siempre de la mágica tierra de los campos de Castilla y León. Nos las proporciona José nuestro zamorano favorito que hace posible que nuestros pucheros estén llenos de alma. Hoy, más que nunca, queremos reivindicar el valor de nuestra dieta mediterránea. Este otoño, deja que el sabor te abrace. Llena tu mesa de tradición, de producto auténtico y del cariño que nace cuando haces la cosas con amor. Nuestras legumbres castellanas, cultivadas con mimo en tierras de interior, conservan ese carácter puro: grano entero, textura firme y sabor de verdad. No necesitan más que agua, tiempo y cariño para transformarse en un plato que reconforta cuerpo y alma. Así cocinaban nuestras abuelas, sin prisa, dejando que cada burbuja contara su historia. Nada sienta mejor que un guiso casero en los días fríos.Un potaje de garbanzos con espinacas, unas lentejas con verduras de temporada o unas alubias con arroz son platos que nutren sin artificios. En La Huertica te lo ponemos fácil: encontrarás legumbres secas de producción nacional y verduras frescas listas para que el otoño sepa a hogar. Os dejamos una receta sencilla, muy acorde con la temporada. Receta: Lentejas con calabaza y tomillo Sofríe cebolla, ajo y pimiento en aceite de oliva. Añade la calabaza troceada y las lentejas castellanas. Cubre con caldo vegetal y deja cocer a fuego lento. Justo antes de servir, añade una ramita de tomillo fresco. Un plato sencillo, nutritivo y lleno de color.   Haz clic aquí

El pimiento, de cualquier clase y de cualquier forma, pero en la mesa.

  Septiembre se despide de nosotros en breve, iniciando esa transformación que todos andamos esperando. Las temperaturas más suaves y la caída de las hojas ofrecen un paisaje lleno de color y serenidad. Es un momento especial para la reflexión, la introspección y para disfrutar de nuestra huerta sin el calor sofocante del verano. Dejamos atrás los riegos continuados para evitar la sequedad en las verduras de verano. Y aunque en nuestra península se cultivan estas verduras durante todo el año, siempre con menos productividad, le decimos adiós a los calabacines, pepinos o tomates jugosos, que a partir de ahora procederán de invernaderos naturales. Los pimientos resisten mejor a la bajada de temperatura, sobre todo el Lamuyo o gordo, que es de temporada invernal, por eso es más grueso para defender a sus semillas del frío. Me encanta el pimiento de cualquier modo… ¿A quién no le gustan los pimientos? Ese crujido fresco, ese sabor dulce… Ya sea que quieras poner en la mesa una cremosa sopa de pimiento, un pimiento relleno al horno o asarlos hasta que adquieran ese delicioso sabor dulce, los pimientos siempre son un éxito. Y la mejor parte… ¡Puedes almacenarlos y congelarlos fácilmente, para que siempre los tengas disponibles! Todos conocemos los pimientos verdes, rojos, amarillos y naranjas, pero ¿sabías que incluso hay pimientos morados? Y lo que es aún más especial: todos esos colores pueden crecer en la misma planta. ¿Cómo es eso? Los pimientos verdes son en realidad pimientos jóvenes, no maduros. Se recogen temprano y, por lo tanto, tienen un sabor ligeramente amargo, más fresco y herbáceo. Si los dejas más tiempo en la planta, se convierten en pimientos amarillos, naranjas y rojos, que son más dulces porque están completamente maduros. Asar el pimiento en el horno realza deliciosamente su sabor, adquiere un sabor más intenso y es perfecto para añadir a sopas o salsas. Precalienta el horno a 200 grados y coloca los pimientos en una bandeja o papel de hornear. Ásalos durante unos 20-30 minutos, hasta que la piel se ennegrezca. Déjalos enfriar (mejor en una bolsa de plástico) y luego simplemente pela la piel y retira las semillas. La muhammara o crema de pimientos y nueces es una elaboración originaria de Alepo (Siria) que se suele servir a modo de dip con algún tipo de pan plano, como el pan de pita. Es ideal para compartir mesa con una cerveza bien fresquita a la hora del aperitivo, aunque también se puede usar para salsear ensaladas, pescados, carnes, verduras, etc. La receta original lleva melaza de granada, pero es un ingrediente difícil de conseguir y lo hemos sustituido por miel y zumo de limón. Recomendamos prepararla de un día para otro, esta es una de esas recetas que gana con el reposo porque el sabor se acentúa y la textura se asienta. Ingredientes: Para 6 personas Pimiento rojo asado 230 g Diente de ajo 2 Nueces 75 g Miel 15 ml Zumo de limón 5 ml Cayena molida, 1/2 cucharadita Pimentón dulce o picante, 1/4 cucharadita Comino molido 1 cucharadita Aceite de oliva virgen extra 50 ml Sal fina al gusto Pimienta negra molida al gusto Para preparar esta crema de pimientos se necesita una batidora y, como en este caso la consistencia adecuada es bastante basta, no es necesario que sea potente, ni robot de cocina, ni nada parecido. Solo hay que triturar groseramente los pimientos asados (escurridos) con las nueces, los dientes de ajo (pelados), la miel, el zumo de limón, la cayena molida, el pimentón, el comino y salpimentar al gusto. Que os aproveche… Haz clic aquí

Sistema de Riego tradicional en La Huertica: Riego por gravedad.

Esta semana La Huertica va a coger protagonismo en el Primer Festival MURMULLO SLOW, en el valle de Ricote. Donde la naturaleza y la cultura, se entrelazan con la música y actividades, tranquilas para disfrutar de todo el entorno, pero sin prisa. Nos han propuesto desarrollar para el evento, un pequeño paseo entre nuestros huertos para mostrar la importancia de los antiguos sistemas de riego que alimentan las tierras murcianas, desde los íberos. Me lo voy a pasar bomba, explicando las riquezas de nuestros sistemas de riego por gravedad, a portillo o como aquí lo llamamos: “A MANTAAAA” Para todos nosotros, existe una frase que siempre han repetido nuestros mayores, que ha ido cogiendo sentido con el pasar de los años: El agua es la vida. Para todo ser viviente, esa es la realidad. Por ella, se han conquistado y defendido imperios, se han asentado pueblos y desarrollado toda nuestra historia. Y aquí en Murcia, nos ha proporcionado nuestra identidad cultural, marcando fuertemente nuestra tradición. El Agua, nuestro tesoro. Aunque se oye siempre que los avances en el terreno hidráulico se los debemos a los árabes, fueron los pueblos prerromanos y romanos los que desarrollaron los primeros sistemas de riego, y los árabes fueron mejorándolos y modernizándolos, aplicando la tecnología que conocían, convirtiendo así la huerta murciana en un vergel. Nadie duda que fue el mundo islámico el que nos dejó una patente huella, tanto en los nombres de los artefactos como en costumbres y sistemas que desde entonces seguimos utilizando como sistema de riego en La Huertica que llamamos riego por gravedad, riego por inundación, a portillo o como más se le conoce en esta zona, riego a manta donde usamos la desviación del agua mediante un azud (contraparada de agua o presa) y un sistema de canalizaciones y acequias, las norias, los aljibes, los portillos, las ceñas para inundar los cultivos. Esta red de riego se extiende a lo largo de la Vega del Segura, con sus acequias mayores y azarbes. Las acequias mayores son los canales más caudalosos y de los que se ramifican canales menores, los que en la región son conocidos con diversas denominaciones: ‘arrobas’, brazales o hijuelas que serían los que directamente regarían las tierras. Todo el recorrido empieza con el conocido azud de la contraparada, el nuestro depende del azud de Ojós.  De este lugar se derivan las acequias. A partir de esas Acequias, se desgranan acequias menores, brazales, canales más pequeños y toda una serie de portillo, y azarbes formando un laberíntico recorrido difícil y extenso de seguir, conformando una perfecta red sincronizada a su manera, pero con un complejo funcionamiento fruto de miles de años de tradición. Todo este sistema no tendría la importancia que tiene si no fuera por las norias que son capaces de llegar distribuir el agua donde no llegan de por si las acequias. La verdad que hablar de las norias es hablar de la huerta misma. Desde su instalación han sido y son los pulmones de la huerta y gracias a ellas se pudieron salvar los impedimentos naturales que condicionaban las zonas de cultivo, además se convirtieron muchas veces en un símbolo muy valorado, como lo es para nosotros Nuestra Noria de Ulea. Si os queréis apuntar, o tenéis intención de visitar la zona en breve aí os dejamos el cartel, por si te animas.