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LA HUERTICA

El pimiento, de cualquier clase y de cualquier forma, pero en la mesa.

 

Septiembre se despide de nosotros en breve, iniciando esa transformación que todos andamos esperando. Las temperaturas más suaves y la caída de las hojas ofrecen un paisaje lleno de color y serenidad. Es un momento especial para la reflexión, la introspección y para disfrutar de nuestra huerta sin el calor sofocante del verano.

Dejamos atrás los riegos continuados para evitar la sequedad en las verduras de verano. Y aunque en nuestra península se cultivan estas verduras durante todo el año, siempre con menos productividad, le decimos adiós a los calabacines, pepinos o tomates jugosos, que a partir de ahora procederán de invernaderos naturales.

Los pimientos resisten mejor a la bajada de temperatura, sobre todo el Lamuyo o gordo, que es de temporada invernal, por eso es más grueso para defender a sus semillas del frío. Me encanta el pimiento de cualquier modo…

¿A quién no le gustan los pimientos? Ese crujido fresco, ese sabor dulce… Ya sea que quieras poner en la mesa una cremosa sopa de pimiento, un pimiento relleno al horno o asarlos hasta que adquieran ese delicioso sabor dulce, los pimientos siempre son un éxito. Y la mejor parte… ¡Puedes almacenarlos y congelarlos fácilmente, para que siempre los tengas disponibles!

Todos conocemos los pimientos verdes, rojos, amarillos y naranjas, pero ¿sabías que incluso hay pimientos morados? Y lo que es aún más especial: todos esos colores pueden crecer en la misma planta. ¿Cómo es eso? Los pimientos verdes son en realidad pimientos jóvenes, no maduros. Se recogen temprano y, por lo tanto, tienen un sabor ligeramente amargo, más fresco y herbáceo. Si los dejas más tiempo en la planta, se convierten en pimientos amarillos, naranjas y rojos, que son más dulces porque están completamente maduros.

Asar el pimiento en el horno realza deliciosamente su sabor, adquiere un sabor más intenso y es perfecto para añadir a sopas o salsas. Precalienta el horno a 200 grados y coloca los pimientos en una bandeja o papel de hornear. Ásalos durante unos 20-30 minutos, hasta que la piel se ennegrezca. Déjalos enfriar (mejor en una bolsa de plástico) y luego simplemente pela la piel y retira las semillas.

La muhammara o crema de pimientos y nueces es una elaboración originaria de Alepo (Siria) que se suele servir a modo de dip con algún tipo de pan plano, como el pan de pita. Es ideal para compartir mesa con una cerveza bien fresquita a la hora del aperitivo, aunque también se puede usar para salsear ensaladas, pescados, carnes, verduras, etc.

La receta original lleva melaza de granada, pero es un ingrediente difícil de conseguir y lo hemos sustituido por miel y zumo de limón. Recomendamos prepararla de un día para otro, esta es una de esas recetas que gana con el reposo porque el sabor se acentúa y la textura se asienta.

Ingredientes: Para 6 personas

  • Pimiento rojo asado 230 g
  • Diente de ajo 2
  • Nueces 75 g
  • Miel 15 ml
  • Zumo de limón 5 ml
  • Cayena molida, 1/2 cucharadita
  • Pimentón dulce o picante, 1/4 cucharadita
  • Comino molido 1 cucharadita
  • Aceite de oliva virgen extra 50 ml
  • Sal fina al gusto
  • Pimienta negra molida al gusto

Para preparar esta crema de pimientos se necesita una batidora y, como en este caso la consistencia adecuada es bastante basta, no es necesario que sea potente, ni robot de cocina, ni nada parecido. Solo hay que triturar groseramente los pimientos asados (escurridos) con las nueces, los dientes de ajo (pelados), la miel, el zumo de limón, la cayena molida, el pimentón, el comino y salpimentar al gusto.

Que os aproveche…

Por LA HUERTICA

Soy seguidora de muchísimos perfiles de gente que tiene su huerto Que cultiva sus cebollas, sus tomates, sus aromáticas… y me encanta verlo. Pero yo no vendo eso. Yo vendo origen. Vendo herencia. Vendo desde la semilla que lleva generaciones adaptándose a esta tierra. Murcia, una tierra ligada al comienzo de la agricultura mediterránea. De un puerto como Cartagena, donde durante siglos llegaron semillas de otros continentes a través de la Ruta de la Seda. Lo nuestro no es solo cultivo. Es memoria. Es adaptación. Es arte en agricultura

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