LA HUERTICA

Paraguaya, paraguayo, chato o de botón, incluso, donut, para los americanos

Ahora la protagonista indiscutible de los almacenes es la paraguaya, o melocotón chato. Una de mis frutas favoritas, me gusta y me sienta fenomenal ¿Quieres que te cuente lo que sé sobre esta deliciosa fruta?

La paraguaya (Prunus persica var. platycarpa) es otra de las saludables, coloridas y sabrosas frutas de hueso que tenemos cada primavera en La Huertica, con su dulzura natural, y claramente murciana.

El paraguayo surgió de una mutación natural del melocotonero hace siglos en Asia, probablemente en zonas de la China actual, donde se sabe que los árboles de ambos frutos eran cultivados con fines ornamentales para los jardines imperiales, y también para el consumo de sus frutos, muy apreciados por las clases nobles.

Conocido allí como pántáo o ping-tzu-tao («melocotón en espiral» o «de plato»), algunas teorías afirman que sería Alejandro Magno quien introdujo su cultivo en la Antigua Grecia, pero en cualquier caso serían las rutas comerciales entre pueblos y civilizaciones las que extenderían su producción por el Mediterráneo. 

Responde a infinidad de nombres que pueden confundirte un poco según la región donde nos encontremos. Paraguayo aquí en el sureste, paraguaya en el centro peninsular, también se conoce como melocotón chato, de botón, durazno japonés o, ya en inglés, donut, saturn o flat peach.

La descripción más sencilla que se puede hacer del paraguayo es el imaginar un melocotón aplastado. Con forma redondeada y perfil chato, como un disco o plato grueso, el apodo que tiene en Estados Unidos es el que mejor lo describe, pues ciertamente tiene apariencia de dónut o rosquilla, con una pequeña hendidura en el centro que corresponde al lugar donde encontramos el pedúnculo y, en su interior, el hueso.

A diferencia del melocotón, el paraguayo no es de color naranja, sino que presenta una gama de tonos verdes y rojizos, con toques rosados y ligeramente anaranjados o pardos.

Son frutas climatéricas que siguen madurando después de la recolección, y ofrecen una pulpa normalmente más acuosa, jugosa y dulzona, no tan fragante como sus hermanos mayores.

Se trata de una fruta rica en fibra y agua, de escaso aporte energético y gran fuente de vitaminas y minerales.

En cuanto a sus micronutrientes, el paraguayo destaca por su contenido en vitaminas antioxidantes, especialmente vitamina C y vitamina A, carotenoides. También es fuente de folatos y nos aporta una buena cantidad de potasio, unos 170 mg, además de ser una fuente moderada de fósforo y magnesio.

Disfrutemos de esta delicia que luego se la echa de menos.

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