LA HUERTICA

El Cambio Climático está cambiando las características propias de nuestras cosechas

Tras semanas de retraso, hoy podemos decir en La Huertica eso de: “Habemus oranges”

 

Pues sí, hoy estoy feliz porque por fin, he desayunado una naranja “partía” y me ha sabido a gloria.

 

Cierto es, que no tienen el zumo que tendrán en unas semanas pero tenía ya la necesidad de disfrutar de su sabor y sentirme abrigada por su vitamina. ¡Viva la naranja de mi huerta!

 

La producción de este año no es muy grande, como no lo fue la del año pasado, y como siga aumentando la temperatura en el verano, cada año habrá menos.

 

Porque el Cambio Climático se nota en cada rincón del Planeta, cada día más. Y en el huerto, ¡ni te cuento!

 

Es el primer año que la naranja, aunque con retraso, está lista antes que la mandarina. Siempre, hemos recogido la mandarina a finales de septiembre, un pelín antes de empezar con la naranja pero la cosa ha cambiado.

 

Por poneros un ejemplo, mi madre y yo, ayer mismo estuvimos comiendo higos negros de la higuera, normalmente se cogen en agosto, pero este año en agosto el higo estaba verde aún. La higuera se ha retrasado mes y medio, y no ha dado ni una cuarta parte de lo que solía dar. Otra prueba más es que La Huertica se quedó sin naranja en julio, no pudimos ni regalar las bolsas que siempre regalábamos al final de temporada; ni, tampoco, llegaron a septiembre porque no tuvimos ni la mitad de naranjas de otros años. Y es que el cambio climático es una realidad pero para muchos: “Lo esencial es invisible a los ojos” (A.S-E). o el valor de las cosas no es visible para todos. Parece que aún hoy en muchas ocasiones tenemos que recordar que nuestro futuro como especie está ligado al equilibrio en la Tierra.

 

El planeta está viviendo la peor crisis climática de su historia, con una degradación medioambiental sin precedentes. Y el responsable es, únicamente, el hombre moderno que está alterando drásticamente la vida del planeta. Contaminamos el aire, los ríos, los mares y la tierra, deforestamos los bosques, cambiamos el curso de las aguas a nuestro antojo, explotamos acuíferos… y ¡no hablemos de guerras!.

 

Todas estas intervenciones de la mano del hombre están llevando a registros de temperaturas extremas y fenómenos atmosféricos violentos como lluvias torrenciales, tsunamis, huracanes, terremotos, etc.

 

Ahora, más que nunca, el hombre tiene la responsabilidad de reparar el daño producido a lo largo de siglos de historia y de proteger lo más valioso que tenemos: nuestro hogar.

 

Cierto es que los gobiernos y países son los que legislan, o no, en base a la protección del planeta (o de sus bolsillos). Pero son las personas en definitiva las que finalmente tenemos el poder de cambiar las cosas. Por ello es tan importante la sensibilización de la sociedad y la educación de los más pequeños. Por eso siempre estoy erre que erre, pero es que esta es mi guerra.

 

En nuestras futuras acciones está la salvación del planeta Tierra, el único hogar que hasta ahora conocemos para vivir.

 

En este sentido, mucho ha contribuido la forma de vida que el hombre ha adoptado a partir de la Revolución Industrial, donde comenzaron a proliferar las fábricas, mayor utilización del petróleo y la fabricación de novedosos medios de transporte.

 

Cambiando este estilo de vida y buscando otras fuentes mucho más sostenibles de cara al futuro, los seres humanos estaremos en la capacidad de reducir nuestra huella de carbono, pero:

Ese es el camino.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *