LA HUERTICA

Comienza la temporada de mandarina nacional

Para los que, como nosotros, consideran a la mandarina como una de las frutas imprescindible en la mesa, contamos la historia de este tipo de cítrico para que la disfrutes todavía más.   El origen de la clementina tiene dos versiones. La primera se remonta a los últimos años del siglo XIX. Recibe su nombre del padre Clemente Rodier, encargado de cuidar el jardín del orfanato de Misserghim situado en Oray (Argelia). Durante su trabajo se dio cuenta de que se había producido un cruce entre un naranjo y un mandarino. Al probar este híbrido entre naranja amarga y mandarina, se sorprendió́ por su sabor y por su resultado. La segunda versión indica que su origen está en China y data de varios siglos antes. De hecho, algunos expertos comentan que lo que se conoce como clementina es idéntico a la mandarina que se cultiva en Cantón y Guangxi.   Sea cual sea la versión oficial, es un hecho que el primer artículo que describe esta fruta data de 1902. En LA HUERTICA todas las que cultivamos son ecológicas y exquisitas. Es un producto murciano de la máxima calidad.   La temporada de las mandarinas en España empieza en octubre y se alarga en la actualidad hasta finales de abril principios de mayo.   Es importante indicar que bajo el término mandarina se incluyen tres variedades o familias bien diferenciadas:   Clementinas: Es la variedad que todos tenemos en mente, dulces, sin semillas, jugosas y fáciles de pelar. Satsumas: De sabor menos intenso y en algunos casos más precoces (Muy utilizadas para conservas). Híbridas: Con una piel más pegada a la pulpa suelen recolectarse más tardíamente, a partir de marzo   ÉPOCA DE RECOLECCIÓN DE LA MANDARINA EN LA HUERTICA SEGÚN VARIEDAD: Octubre: se empiezan a recolectar mandarinas Clementinas, Clemenpons y Clemenrubi. Por su precocidad el fruto por fuera tiene tonos verdes sobre todo en su parte inferior, aunque por dentro está madura y dulce. Sin tratamientos artificiales continúan teniendo tonalidades verdes. Sobre mitad de noviembre llega la Clemenules, sin duda la reina de las mandarinas tanto por sabor como por color y su hermana pequeña la Clementina fina de menor tamaño pero intenso sabor. En el mes de diciembre llega la temporada de la primera mandarina híbrida, la Clemenville o Nova. Son las que más os gustan. De febrero a marzo: Durante el mes de febrero es la temporada de la clementina Hernandina, muy parecida a la Clemenules aunque con una piel menos fina y empieza a proliferar la mandarina híbrida con variedades como la citada Nova. La Ortenike con una piel muy firme que se debe pelar con cuchillo durante el mes de febrero, la Gold Nugget de sabor muy dulce, aunque con una piel bastante irregular; y Fortune, sin duda la que tiene mejor sabor. Abril: Abril es el último mes de la temporada de la mandarina en La Huertica. A los mandarinos híbridos citados se le unes variedades de temporada recientes como la Murcott o la Spring Sunshine.   Como habréis podido comprobar existen múltiples variedades de mandarina según temporada, en nuestros campos no las tenemos todas, lo que si tenemos son mandarinos que, de octubre a abril, nos proporcionan mandarinas en su punto óptimo de dulzor durante su temporada.   Propiedades nutricionales de la mandarina Los nutricionistas recomiendan tomar unas cinco al día dadas sus propiedades. Cada 100 gramos te aportan:   Solo 47 calorías, por lo que puedes tomarlas si estas a dieta. 0,9 gramos de proteínas. 10,3 gramos de hidratos de carbono. Tendrás la energía necesaria para poder afrontar tu jornada más fácilmente. 1,7 gramos de fibra, recomendables para regular el tránsito intestinal. 1 miligramo de sodio. 177 miligramos de potasio, esenciales para la recuperación muscular. 48,8 miligramos de vitamina C, claves para protegerte de resfriados y constipados. 24 μg de ácido fólico, recomendables para las embarazadas. 30 miligramos de calcio. 0,1 miligramos de hierro.   ¿Cuáles son los efectos sobre tu estado de salud? Si las tomas a menudo, estarás apostando por reforzar tu salud con enorme facilidad gracias a las siguientes ventajas:   Reforzarás tu sistema inmunitario. Son antibacterianas y antivirales. Palian la acción de los radicales libres en tu organismo. Si te encuentras bajo/a de defensas o tienes cierta tendencia a contraer infecciones leves o enfermedades, confía en ellas, te ayudarán a evitar las alergias, los herpes y otras dolencias respiratorias de carácter leve. Te protegerán de la anemia. Su contenido en vitamina C es imprescindible para mejorar la absorción del hierro de tu dieta. Se aconseja su consumo también a mujeres que sangren mucho durante la menstruación y a personas de avanzada edad. Controlan tu nivel de colesterol. Al incluir pectina, tu organismo regulará el nivel de colesterol más fácilmente. Mejoran el funcionamiento de tu aparato digestivo. No solo por su fibra, también por su capacidad para reducir los espasmos, las digestiones pesadas y los gases. De hecho, como postre son bastante recomendables para no tener ningún tipo de problema durante la digestión. Aumentan la densidad ósea. La unión del calcio y de la vitamina C protege tus huesos y dientes. Si tienes artritis reumatoide o artrosis, son ideales para que tus articulaciones no pierdan funcionalidad. Notaras una mejoría Limpian tu organismo de tóxicos. Son desintoxicantes y contribuyen a eliminar el ácido úrico por la orina. Impiden que se formen cálculo renales o infecciones en el aparato urinario. Si padeces gota, cistitis o quieres perder peso más fácilmente, incorpóralas a tu dieta. No te olvides de la cáscara. Solo tienes que lavarla bien, reservarla y prepararte un té o usarlas directamente sobre tu piel para hidratarla. También puedes usarla para aromatizar cualquier plato con su ralladura, ya que aporta un regusto bastante agradable y digno de probar. Aceleran la recuperación tras el entrenamiento. El potasio y los hidratos de carbono son una combinación perfecta para conseguir que tu organismo no se resienta del esfuerzo.   ¿Te animarías a probar alguna receta que la incluya? Seguro que sí y que consigues sorprender a tus invitados.… Seguir leyendo Comienza la temporada de mandarina nacional

El Cambio Climático está cambiando las características propias de nuestras cosechas

Tras semanas de retraso, hoy podemos decir en La Huertica eso de: “Habemus oranges”   Pues sí, hoy estoy feliz porque por fin, he desayunado una naranja “partía” y me ha sabido a gloria.   Cierto es, que no tienen el zumo que tendrán en unas semanas pero tenía ya la necesidad de disfrutar de su sabor y sentirme abrigada por su vitamina. ¡Viva la naranja de mi huerta!   La producción de este año no es muy grande, como no lo fue la del año pasado, y como siga aumentando la temperatura en el verano, cada año habrá menos.   Porque el Cambio Climático se nota en cada rincón del Planeta, cada día más. Y en el huerto, ¡ni te cuento!   Es el primer año que la naranja, aunque con retraso, está lista antes que la mandarina. Siempre, hemos recogido la mandarina a finales de septiembre, un pelín antes de empezar con la naranja pero la cosa ha cambiado.   Por poneros un ejemplo, mi madre y yo, ayer mismo estuvimos comiendo higos negros de la higuera, normalmente se cogen en agosto, pero este año en agosto el higo estaba verde aún. La higuera se ha retrasado mes y medio, y no ha dado ni una cuarta parte de lo que solía dar. Otra prueba más es que La Huertica se quedó sin naranja en julio, no pudimos ni regalar las bolsas que siempre regalábamos al final de temporada; ni, tampoco, llegaron a septiembre porque no tuvimos ni la mitad de naranjas de otros años. Y es que el cambio climático es una realidad pero para muchos: “Lo esencial es invisible a los ojos” (A.S-E). o el valor de las cosas no es visible para todos. Parece que aún hoy en muchas ocasiones tenemos que recordar que nuestro futuro como especie está ligado al equilibrio en la Tierra.   El planeta está viviendo la peor crisis climática de su historia, con una degradación medioambiental sin precedentes. Y el responsable es, únicamente, el hombre moderno que está alterando drásticamente la vida del planeta. Contaminamos el aire, los ríos, los mares y la tierra, deforestamos los bosques, cambiamos el curso de las aguas a nuestro antojo, explotamos acuíferos… y ¡no hablemos de guerras!.   Todas estas intervenciones de la mano del hombre están llevando a registros de temperaturas extremas y fenómenos atmosféricos violentos como lluvias torrenciales, tsunamis, huracanes, terremotos, etc.   Ahora, más que nunca, el hombre tiene la responsabilidad de reparar el daño producido a lo largo de siglos de historia y de proteger lo más valioso que tenemos: nuestro hogar.   Cierto es que los gobiernos y países son los que legislan, o no, en base a la protección del planeta (o de sus bolsillos). Pero son las personas en definitiva las que finalmente tenemos el poder de cambiar las cosas. Por ello es tan importante la sensibilización de la sociedad y la educación de los más pequeños. Por eso siempre estoy erre que erre, pero es que esta es mi guerra.   En nuestras futuras acciones está la salvación del planeta Tierra, el único hogar que hasta ahora conocemos para vivir.   En este sentido, mucho ha contribuido la forma de vida que el hombre ha adoptado a partir de la Revolución Industrial, donde comenzaron a proliferar las fábricas, mayor utilización del petróleo y la fabricación de novedosos medios de transporte.   Cambiando este estilo de vida y buscando otras fuentes mucho más sostenibles de cara al futuro, los seres humanos estaremos en la capacidad de reducir nuestra huella de carbono, pero: Ese es el camino.  

Calentamiento Global ¿Cómo atajarlo?

  Hace tiempo que no os volvía locos con la cantinela del Calentamiento global. No penséis que la he olvidado (hasta tengo pesadillas), sigo en busca de soluciones para frenar el cambio climático, pero me he centrado en soluciones a nivel individual.     Las noticias respecto al medio ambiente y su deterioro, no son nuevas. Desde hace años os hablo de la urgencia y la seriedad con la que se debería actuar a nivel mundial para proteger y cuidar, el que ha sido el hogar de la humanidad desde hace más de 4,000 millones de años.   Se tienen registros de que, en 1830, año de la Revolución Industrial, comenzaron las emisiones de gases debido a las transformaciones tecnológicas que ocurrieron en este período histórico.   El interés de usar nuevas tecnologías para producir en masa o fabricar en serie, fue lo que llevó al ser humano de esa época a hacer uso de fuentes energéticas como el carbón, así como la máquina de vapor para lograr sus objetivos.    Claro que hubo beneficios como la facilidad de producción y la agilidad en el transporte, pero el costo fue muy alto, tanto, que seguimos pagando por ello.   Evidentemente, aquel deseo de 1830 de mejorar y facilitar la vida no ha cambiado, al contrario, va en aumento, y con ello la contaminación. Los gases de efecto invernadero, entre ellos las emisiones de CO2, afectan nuestra capa de ozono, pues permiten que los rayos del sol penetren con más fuerza, y todo se acelera de manera desfavorable.   Somos testigos de alteraciones atmosféricas que repercuten directamente en nuestra vida cotidiana. Lo estamos viendo con el aceite de oliva, y lo veréis dentro de poco en los cítricos, si hay sequía no hay producción y si no hay producción no hay aceite.   Pero ¿Cuáles son las evidencias del calentamiento global?Existen pruebas que demuestran el daño en nuestro planeta, que cada vez son más veloces: ●    El aumento de la temperatura media de la tierra, provoca cambios hasta para elegir las vacaciones (broma)●    El aumento del nivel del mar y de su temperatura, provoca cambios a todas las criaturas de su entorno, incluida la nuestra●    El aumento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, provoca cambios en la agricultura, en la ganadería y, hasta, en nosotros mismos●    El cambio en los ecosistemas, provoca muerte●    El peligro y la extinción de numerosas especies vegetales y animales, provoca cambios en l cadena alimentaria ●    Las sequías, ya presentes en nuestra península desde hace años, provocan hambrunas ●    Los efectos sobre la agricultura y el espacio forestal, provoca cambios en nuestro entorno directo●    Los impactos sobre la salud humana, cada vez más presentes, provocan miedo   Y entonces me pregunto ¿Qué puedo hacer yo para combatir el cambio climático? No solo es responsabilidad de los gobiernos y del sector científico buscar opciones para ayudar a nuestro planeta, nosotros, de manera individual, podemos generar pequeños cambios que ayuden a ese objetivo. Muchas de estas iniciativas no implican un gasto, solo un compromiso.   Una opción con la que estarías reduciendo las emisiones de CO2, es no dejando conectado un aparato que no estás usando. Si no lo ocupas, no hay razón para dejarlo unido a la energía eléctrica.   ¿Te gusta andar en bicicleta solo los domingos? Quizá, también podrías implementar este transporte en tu vida diaria y no solo como paseo, así usarías menos tu vehículo. Los expertos comentan que, en cada litro de combustible que quema el motor, se libera una media de 2.5 kilos de CO2.   Ahora, que, si es muy necesario usar tu automóvil por cuestión de distancia, revisa que tus llantas tengan la presión indicada. Cuando tienen menos aire, gastas más gasolina y mientras más combustible, más contaminación.   Cuando reciclas, le demuestras a la madre naturaleza lo mucho que la aprecias. Ya existen lugares de reciclaje que te pueden ayudar con tus desperdicios, y les darán el uso correcto.   Puede ser que ames los baños de agua caliente, pero, solo usa el calentador cuando sea necesario. En tan solo un año, un boiler puede emitir más de 100 kilos de dióxido de carbono. Además, cuando te bañes, cierra la llave mientras te enjabonas; esto también aplica cuando lavas tus dientes o tus manos.   Otra opción de ayuda es dejar de usar el gas propano y butano, pues son altamente contaminantes, en cambio, el gas natural, no emite partículas de CO2 en su combustión, y reduce las emisiones de monóxido de carbono en un 80%.   Si supiéramos la importancia que los árboles tienen en nuestro ecosistema, no los cortaríamos. Ellos nos ayudan absorbiendo casi mil kilos de dióxido de carbono durante toda su vida. ¡Imagina si los bosques no fueran talados, millones de toneladas de CO2 no llegarían a nuestra atmósfera!   El cambio climático ya está generando impactos severos y de largo alcance para las personas, el medio ambiente y la economía. Afecta a todas las regiones del mundo y a todos los sectores de la sociedad. Pero también puede impulsar una agenda de grandes oportunidades, de justicia social y de protección del capital natural, en definitiva, una agenda de progreso. Pero el cambio climático no es solo una amenaza para el medio ambiente y las personas, sino que es una de las mayores amenazas para la estabilidad económica y financiera.   En concreto, los riesgos ambientales se perciben dentro de las 5 amenazas más críticas a largo plazo para el mundo, así como las más perjudiciales para las personas y el planeta, ocupando la primera posición el fracaso de la acción climática, seguido de los eventos meteorológicos extremos y de la pérdida de biodiversidad.   Así que, si tienes oportunidad, planta un árbol. Si no tienes dónde hacerlo, yo te presto un sitio aquí en mi huerto… (No es broma)

Y llegó el Otoño a nuestra mesa

La fruta de la granada está presente en diversidad de símbolos y motivos religiosos. Este fruto se puede encontrar en las vestiduras de los sacerdotes. Sin ir más lejos en el escudo de España aparece la granada. Leonardo Da Vinci y Botticelli ya la utilizaban en sus cuadros. Se pueden ver figuras del niño Jesús con una granada en la mano, en las manos de la virgen simbolizando la castidad. E incluso Federico García Lorca la incluía en una canción oriental “La Granada es Corazón”.

Y llegó el Otoño a nuestra mesa Ha llegado el otoño y aunque para muchos es la estación más romántica del año, con él suelen llegar estados anímicos más bajitos, sensación de cansancio y debilidad, apatía, tristeza… también se une la depresión post vacacional y nuestro cuerpo tiene que adaptarse a todos los nuevos cambios que genera este cambio de estación. Nuestro organismo tiene que reforzar su sistema inmunitario, para afrontar el cambio de temperaturas. Tenemos que adaptarnos a menos horas de sol, lo que se traduce en menos serotonina, es la “hormona de la felicidad y del bienestar” esta hormona nuestro cuerpo la fabrica cuando hay luz y para ello necesita triptófano, un aminoácido que lo tenemos que aportar a través de la alimentación o a través de suplementos. Al final del día esta serotonina es transformada en melatonina, hormona que regula el sueño, al tener muchas horas de oscuridad, fabricamos mucha más melatonina que en verano con lo que tendemos a estar más somnolientos y cansados y necesitamos dormir más. Igual que los animales mudan el pelo y se preparan para la hibernación acumulando grasas, nosotros contamos con los alimentos propios de cada estación para adaptar nuestro cuerpo y nuestra mente a las nuevas circunstancias. Necesitamos nutrirnos de forma diferente que en verano, ya no necesitamos toda esa fruta y ensaladas de verano que nos aporta tantos antioxidantes y vitaminas, debemos de incluir platos más calientes y guisos con más minerales para reforzarnos e ir preparando nuestro cuerpo para la llegada del frío. Frutas de otoño El verano cuenta con frutas jugosas como fresas, sandías o melones, pero en otoño toman el relevo otras muy sabrosas: El higo marca el final del verano, empieza a darse a finales de agosto y su etapa de maduración óptima es en septiembre. Su sabrosa pulpa es una fuente importante de potasio, calcio y fibra. Este fruto ayuda a controlar el colesterol y ayuda a regular el intestino. La manzana es uno de los frutos más conocidos en nuestro país. A pesar de que algunas variedades ya se recogen en julio y agosto, la mayor parte de la producción tiene su punto óptimo de maduración entre septiembre y octubre. La manzana tiene un alto contenido en fibra, minerales y vitaminas. Contienen un 80% de agua por lo que son ideales para mantener el cuerpo hidratado e incluso su contenido en pectina ayuda a mantener a raya el colesterol y previene enfermedades coronarias. Mandarinas y naranjas. Probablemente has notado que a finales de agosto las naranjas suben de precio y disminuyen su tamaño. Es un ejemplo claro de qué ocurre con las frutas estacionales al comprarlas fuera de temporada. Esta fruta es fuente de vitamina C, tiamina, ácido fólico y fibra. Ayudan a prevenir catarros, regulan el colesterol y son recomendables para casos de anemia. Las uvas son uno de los alimentos característicos de la dieta mediterránea. Más allá de uso enológico, las uvas de mesa contienen todas las vitaminas del grupo B y minerales como potasio, magnesio y azufre. Son perfectas para comer con carnes, pescados y pescados no grasos. A pesar de ser un fruto tradicionalmente importado, existen grandes plantaciones de aguacate en Málaga y Granada, siendo España el único país productor de aguacate de toda la Unión Europea. Su recogida se da entre noviembre y mayo, en función de la variedad. Es un alimento graso, pero está constituido por grasas monoinsaturadas donde destaca su elevado contenido en omega-3. Castaña. Entre octubre y diciembre es el momento de recoger las castañas. Este fruto es muy versátil y puede emplearse en guisos, comerse en crudo o incluso usarse para hacer harina. A nivel nutricional, las castañas tienen mucha fibra y elevadas concentraciones de calcio Verduras de otoño Al igual que las frutas, el otoño es la época de recogida de muchas verduras y hortalizas protagonistas de nuestra gastronomía: Esta hortaliza suele producirse las últimas semanas del verano y primeras del otoño, antes de las primeras heladas. Tiene más de un 90% de agua y un gran contenido en potasio y vitamina C. Acelgas y espinacas. Aunque ambas son verduras que pueden consumirse todo el año, tanto las acelgas como las espinacas tienen en otoño su temporada óptima de maduración. Presentan importantes contenidos de ácido fólico, vitamina A y otras vitaminas. Las calabazas se asocian a Halloween, Samaín y otras festividades otoñales dado que es su época de producción. Este alimento de otoño es rico en beta-caroteno, vitamina C y gran aporte de fibra. Brócoli. Esta crucífera es una fuente excelente de vitamina C, ácido fólico y niacina. Muchas de sus vitaminas suelen perderse al cocer esta verdura en el agua por lo que es recomendable su cocción al vapor para mantener todas sus propiedades. Coles y Repollos. Estas hortalizas clásicas de invierno aportan grandes cantidades de vitamina C y contienen una gran cantidad de flavonoides, antioxidantes naturales. Es habitual cocinarlas con una menestra, cocerlas o guisarlas.

Efectos del cambio climático en el olivar

Efectos del cambio climático en el olivar. El cambio climático es una realidad como una catedral, resultado de la actividad humana, que está alterando el orden de las cosas. No existe ningún atajo ni fórmula que impida el cambio climático si no es haciendo bien las cosas y respetando el planeta. Cada vez estoy más convencida que es imparable, pero lo único que podemos hacer en ralentizarlo al máximo o las consecuencias nos cambiarán por completa la vida. Me veo comiendo algas en vez de lechuga o gusanos en vez de pipas. No nos vamos a centrar hoy en por qué, que ya lo sabemos todos, si no en el ahora, que no es otro que la temperatura sigue subiendo a un ritmo vertiginoso. Esta evolución de temperatura provoca claramente cambios en los ecosistemas (los agricultores nos apoyamos en la observación continua) en la aparición y la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos como las sequías, las heladas, las olas de calor y los tornados o tormentas a las que nos venimos acostumbrando últimamente en toda la península. En España, por poner un ejemplo, la superficie de terreno árido se incrementa cada temporada, lo que afecta no solo al clima, sino a los cultivos y la ganadería. (Por recordaros un poco) Efectos del cambio climático en los cultivos: Pérdida de terreno para cultivo, lo que provoca un descenso del ganado. Incremento de incendios naturales debido a las altas temperaturas. Falta de agua y menor cantidad de riego para las cosechas. Menor producción de cultivos debido a la aparición de fenómenos como la sequía o la falta de lluvias. Afecta a todos los niveles, tanto al vino como al aceite, así como frutas y hortalizas. Consecuencias económicas negativas para los productores debido a campañas con menor volumen de producción. Incremento de los precios de los productos. Al haber reducciones repentinas de la productividad agrícola de forma continua, puede provocar un aumento generalizado de los precios. Pero ¿qué ocurre directamente en los olivos? La floración del olivo comprende varias fases claves. Empezando con el despertar de las yemas en primavera, que se transformarán en inflorescencias, es decir, en grupos de flores. Pero hay más detalles que observamos cada año: Despertar de las yemas: este momento es cuando comienza la floración del olivo. Las yemas se despiertan y comienzan a desarrollarse cuando las temperaturas empiezan a aumentar en la primavera. Esto sucede cuando la temperatura ambiente alcanza un rango entre 18 a 21º, aproximadamente. Desarrollo y formación: a partir de las yemas, se forman las inflorescencias, que son los grupos de flores en los que cada flor tiene el potencial de convertirse o no en una aceituna. Antesis: es el momento en que las flores se abren y se produce la polinización. Este es el punto culminante de la floración del olivo y de la trama. Por ello, es crucial para la formación de las aceitunas. Este momento tiene el nombre científico del proceso de la floración. Cuajado: Una vez se polinizan las flores, estas quedan fecundadas y comienzan a desarrollarse en aceitunas en un proceso conocido como cuajado. Tened claro que cuando las temperaturas suben, el olivar puede verse afectado negativamente, sobre todo en el momento del cuajado o por la aparición de nuevas plagas que desconocíamos podían afectarle. La trama del olivo se llama a la flor que nace o el momento previo a que nazca el fruto. Este proceso forma parte de la floración del olivo, y es una parte clave en el ciclo de vida en la vida de este árbol y es un proceso fundamental para la producción de aceite de oliva. El proceso, conocido científicamente como antesis, tiene lugar entre primavera y verano y es un momento clave para determinar la cantidad de aceitunas que producirá un olivo. Un buen año de floración puede llevar a una excelente cosecha, lo que redunda en una producción de aceite de oliva abundante y de alta calidad. Por el contrario, factores adversos como el clima, la falta de agua, sequías o la aparición de plagas durante esta época pueden tener un efecto negativo en la producción de aceite de oliva.  Se estima que la época ideal de la floración debe tener una temperatura que oscile entre los 18 a 21º. Lo normal durante las semanas de abril y comienzos de mayo.  El problema es que llevamos varios años superando los 30ºC, desde el mes de abril. Subiendo grados…

El Aceite de Oliva a precio del Oro

El Aceite de Oliva a precio del Oro El oro verde, está en peligro. Nuestra oliva es de clase Picual, la mejor adaptada al suelo murciano. Ya el año pasado tuvimos un 50% menos de producción, por lo que no pudimos ofreceros aceite en nuestro local pues la producción se quedaría dentro de la familia. Pero es que este año, no habrá ni para la familia, por lo menos no para toda. Y eso es lo que pasa con el aceite. Desde hace dos años la producción de oliva ha bajado a la mitad. Antes, los productores pequeños como nosotros podían comercializar su excedente porque sacábamos más de lo que consumíamos, pero ahora, esas pequeñas producciones no dan para todos. Habréis oído hablar de la guerra de precios de Carrefour, de Mercadona, etc. Ellos pactan unos precios de risa antes de que la olivera muestre cuánto va a dar en producción. Son plantaciones dirigidas a la venta en grandes superficies, donde el aceite… ya esta vendido, con unos precios que, aunque altos, no tienen competencia, y que van a marcar los precios en la almazara. Y ¿qué pasa en las almazaras? Ellos, como empresa, también tienen que cubrir costes y como cuentan con millones y millones de litros menos que van entrar en sus prensas, pues suben el coste de su proceso, aunque sea mecánico para no ir a pique. Al precio que está su prensa en la almazara y la poca producción de este año nos obliga, como a muchos, a mantener nuestra producción fuera de mercado. Y así sumamos nuestro segundo año dando pérdidas. Otro cultivo más que como no de beneficio, se cambiará por otro. Todos hablan por aquí de renovar los cultivos de secano con producciones de pistacho.

Noticias desde EL Huerto: El aumento de los precios en septiembre

El aumento de los precios en septiembre ¿a qué se debe? Estamos entrando de lleno en el otoño y, como ya sois huerteros viejos, sabréis que el cambio de temporada conlleva una subida en los precios de los productos que irán desapareciendo con el cambio de estación. Por poneros un ejemplo, la semana pasada, las judías y las coliflores estaban por las nubes, tanto, que esta semana no las proponemos en el enlace. Las judías en origen estaban a 7€ Lo primero que tenemos que recordar es que, aunque ahora tengamos la posibilidad de cosechar prácticamente cualquier producto en cualquier época del año, las temporadas y los ciclos de frutas y verduras están claros y definidos. Si compramos naranjas en verano tenemos que saber que estas provienen probablemente de Argentina o África o en el mejor de los casos de stocks almacenados refrigerados. Asimismo, nos pasa con cerezas en invierno (son de Chile mayoritariamente), peras y manzanas en primavera/verano (Italia, Argentina…), etc. Como ya sabéis, en el caso de verduras de verano (calabacines, judías, berenjenas, pimientos y tomates), que tantísima producción dan en verano, cuando baja el calor y se suavizan las temperaturas, la mata va muriendo y tenemos que cambiar a una variedad de la misma clase, pero más tardía o adelantada, según el caso. Murcia, Almería, Málaga, Granada y otras zonas de Andalucía se convierten en invierno en la despensa de Europa en cuanto a estos productos. Nuestro privilegiado clima y nuestra potente industria primaria nos permite producir este tipo de productos con buena calidad, a un precio razonable y colocarlos en cualquier mercado europeo con facilidad. Pero entonces, ¿por qué se producen estos aumentos de precio? Básicamente se debe a un tema de oferta y demanda (como casi todo). Con un mercado interior que abastecer y un mercado europeo que demanda inmensas cantidades de estas verduras, en cuanto las producciones bajan (debido al cambio de estación) se producen tensiones en los precios. Igual demanda y menor producción desemboca en un aumento de precio inevitablemente. Desde el punto de vista del agricultor la situación es complicada, menores producciones hacen peligrar sus rentas. Los productores que pactan sus precios y producciones con antelación con mayoristas y grandes distribuidores no pueden hacer nada, los agricultores que no lo hacen venden su producto al mejor postor. Habitualmente este postor está en Centroeuropa y para allá que va la mayoría de la producción, por lo cual se produce un desabastecimiento del mercado interno Desde el punto de vista del consumidor la solución está clara. Es momento de comer otros productos que no han sufrido estos desmanes. Es momento de pepino, calabacín, espinaca, patata, zanahoria, calabaza, cebolla, puerros, etc. y hay que esperar unas semanas a que se estabilice el precio de las judías, berenjenas, coliflores, etc. Una reflexión: Según la opinión de los expertos en cambio climático, España es una de las zonas que más van a sufrir en el futuro. Esta ola de inestabilidad climática va hacerse habitual, inundaciones, sequías y demás catástrofes.

Sabías que Murcia es la huerta de Europa

Murcia, la huerta de Europa   Puede que alguna vez te hayas preguntado por qué Murcia es considerada la huerta de Europa. La fama de los productos murcianos viene de lejos. Ya en la época del Imperio Romano, las frutas y hortalizas huertanas viajaban desde el puerto de Cartagena hasta el paladar de los emperadores.   Escritores clásicos como Plinio escribió en el año 50 que la mejor alcachofa del Imperio «se cultivaba detrás de Carthago Nova», un guiño al campo de Cartagena. También el médico griego Dioscórides elogiaba las virtudes del comino de la región.    Empecemos por ubicar el territorio. La huerta murciana se encuentra enclavada en la propia Región de Murcia, en el sudeste de la Península Ibérica. Su zona de valle, conocida como la comarca de la Huerta de Murcia, se beneficia del caudal del río Segura y de algunos de sus afluentes como el Guadalentín. Una tierra que ha ido construyendo su desarrollo agrícola desde la Era Cuaternaria, la civilización romana y especialmente después la musulmana, Hasta hoy su red de riego es una de las más antiguas de España.   Frutas con hueso, cítricos o hortalizas son algunos de los productos estrella que Murcia ofrece, convirtiéndola en una potencia mundial agroalimentaria. Esto no es solo por su variedad, sino también cuenta, y mucho, la sabiduría de sus profesionales: un buen hacer que es conocido en toda Europa y el mundo, ya que una de cada cinco frutas y verduras que España exporta al exterior proceden de la huerta murciana.   Pero la tierra murciana es mucho más que eso. A pesar de constituir solo el 2,24% de todo el territorio de nuestro país, es la comunidad con mayor superficie cultivada de manera ecológica del continente. Y es mucho más que eso también porque una buena parte de ese sabor no necesita ir lejos de su lugar de producción.   En LA HUERTICA hacemos que esa materia prima excepcional de los productos que consumes tú y los tuyos, a diario os llegue cada semana directa de la huerta de Murcia, garantía del cultivo local.   Los albaricoques, las ciruelas y los melocotones constituyen el eje de unas frutas inmejorables que aquí conocemos bien. Son las que, procedentes de los fértiles campos murcianos, utilizamos para poder llevar el sabor del origen hasta tu casa.   La ciruela, otro de los sabores más extendidos a la hora de darle el toque ideal a unas tostadas de desayuno perfecto, también tiene su origen en Murcia. Y no podía faltar el melocotón. Otro clásico fundamental que apetece a cualquier hora del día. Con todo el sabor de nuestra admirada Murcia, huerta de Europa.   Quizás muchos ya os estéis frotando las manos ante el amplio abanico de nuevas frutas que comienza asomar con la llegada de la primavera. Uno de los primeros en lucir palmito es el albaricoque, una fruta que es todo un portento nutricional y cuyo sabor encandila a muchos consumidores. No en vano, su currículum de vitaminas es de los que quita el hipo: vitaminas A, C, folato o B9, niacina o B3, riboflavina o B2, tiamina o B1 y piridoxina o B6. A este elenco se suman también los minerales, como el potasio, el fósforo, el calcio, el hierro, el selenio y el zinc. La fibra tampoco quiere faltar a la cita. No olvidemos que esta última es básica en nuestra salud y gracias al consumo de esta fruta nos resultará un poco más fácil, a la par que delicioso, cumplir las recomendaciones diarias de 25 miligramos de la Organización Mundial de la Salud.   El albaricoque es originario de zonas templadas de Asia como Corea del Norte o Manchuria. El Imperio romano lo trajo a Europa gracias a sus conquistas y a las rutas de comercio abiertas con Asia. Desde entonces, crece en nuestra geografía, donde podemos degustarlo a finales de la primavera.   Una de las claves de la calidad de un albaricoque es su estado de madurez. Lo cierto es que esta fruta necesita hacerlo en el árbol para adquirir sus cualidades y su gusto característico. De ello depende también el nivel de azúcares, su acidez o su firmeza. De esta manera, una recolección prematura impedirá la evolución del fruto, mientras que hacerlo de manera tardía puede suponer un ablandamiento rápido del mismo, además de algunas dificultades para su almacenamiento, transporte y distribución.   La versatilidad de esta fruta nos permite degustarla tal cual o lanzarnos a la preparación de auténticas virguerías gastronómicas, como mermeladas caseras, compotas, dulces o galletas.   Quienes crean que los albaricoques apenas presentan variedades se equivocan de pleno, pues podemos encontrar infinidad de clases. Algunas de ellas, por cierto, han sido obtenidas durante los últimos años con el propósito de lograr una fruta capaz de resistir el virus de la sharka, que está diezmando la producción en el Levante español. La Huertica cultiva variedades tradicionales, porque son las que ponían nuestros padre y abuelos, como los Valencianos, Mayeros, Mauricios o Búllidas, sensibles a la Sharka pero mil veces mejores de sabor. Las nuevas clases como los de clase Cebas o Mirlos no han cuajado en nuestras tierras y están todos los agricultores arrancando albaricoqueros 

¿Paraguaya o paraguayo? Y tú ¿cómo los llamas?

¿Paraguaya o Paraguayo? Y tú ¿Cómo los llamas? El nombre real y científico del paraguayo es prunus pérsica var. Platycarpa y, como puedes comprobar, nada tiene que ver con Paraguay y su gentilicio, de hecho, en Latinoamérica esta delicia es casi desconocida. Sin embargo, el árbol del que se recoge, se le conoce como ‘paraguayo’ o ‘melocotonero paraguayo’, mientras que a su fruta o fruto se le llama en femenino o masculino, indistintamente. De hecho, no hemos encontrado razones y/o distinciones geográficas en el uso de su nombre en un género u otro así que, llegados a este punto, la llames como la llames da igual, lo importante es que… ¡está deliciosa y es muy saludable!   El paraguayo o paraguaya, fruta peculiar donde las haya, es una variante o mutación del melocotón y procede de China, por lo que es una hermana melliza de la nectarina. Tiene características similares: mismos colores, de carne jugosa, aunque más carnosa y de sabor más dulce; y con la piel aterciopelada, pero de tamaño más pequeño y forma más aplastada, de ahí que también se le conozca como ‘chato’ como los llamamos aquí en Murcia. La cosecha de los paraguayos o paraguayas comienza en el mes de mayo, se prolonga hasta septiembre y necesita suelos con mucha sal, libres de caliza y mucha agua. Así, podemos disfrutarlos desde un poco antes del verano, mediados de junio más o menos, hasta casi la llegada del otoño. Hay diferentes variedades que se distinguen por su pulpa, que puede ser más blanca, amarillenta o anaranjada, con vetas rojas o no. Su piel puede ser más rojiza o verdosa y el hueso puede estar más o menos pegado a la carne. ¡Todas son deliciosas! La paraguaya es un producto climatérico, es decir, madura después de la cosecha. Por lo tanto, tenemos que llevar especial cuidado con su conservación: Si está más entero de lo normal lo podemos dejar fuera de la nevera, en un lugar frío y seco, sin contacto con la luz directa. Al contrario, si lo compramos en su punto ideal de maduración, mejor conservarlo dentro de la nevera separado de otros alimentos. Beneficios y propiedades   Como casi todas las frutas con hueso, los paraguayos son frutas llamativas, aromáticas, apetitosas y que aportan grandes cantidades de fibra, vitaminas (C, A, B1, B2 y B6) y minerales (potasio, fósforo, magnesio, azufre, hierro y calcio). Su alto contenido en agua ayuda a hidratar el organismo, contribuyendo también al buen funcionamiento intestinal. Es una fruta muy baja en calorías y muy rica en carotenos, con muchas propiedades anticancerígenas y antioxidantes. Además, su consumo ayuda a prevenir estados de ansiedad, estrés y/o nerviosismo, problemas de estómago, además de proteger los dientes, la vista y la piel. Si tuviéramos que destacar algo sobre los beneficios y propiedades de esta fruta, diría que es un alimento repleto de antioxidantes. Es decir, que contiene una gran cantidad de carotenos. Éstos, se tratan de una sustancia que son un potente aliado para combatir a los problemas con el estómago. Pero, no es únicamente la nectarina con el único alimento con el que comparte similitudes. La paraguaya y el melocotón, poseen características nutricionales similares. Tienen grandes cantidades de agua y fibra en la piel de ambas frutas. Otro de los beneficios de la paraguaya, es que contiene muchas vitaminas:  C, A, B1, B2 y B6. Adicionalmente, tiene potasio, fósforo, magnesio, azufre, hierro y calcio. Lo que hace de la paraguaya, una fruta excepcional para proteger la piel, la vista y los dientes. Y si retenemos líquidos, la paraguaya también puede sernos de utilidad. La razón de esto, es que la fibra que se encuentra en la piel de la paraguaya tiene un alto valor depurativo. Es decir, que es de gran ayuda a regular el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento. Pero mejor que yo te lo cuente es que tú lo descubras. ¡Salud!   Quizás muchos ya os estéis frotando las manos ante el amplio abanico de nuevas frutas que comienza asomar con la llegada de la primavera. Uno de los primeros en lucir palmito es el albaricoque, una fruta que es todo un portento nutricional y cuyo sabor encandila a muchos consumidores. No en vano, su currículum de vitaminas es de los que quita el hipo: vitaminas A, C, folato o B9, niacina o B3, riboflavina o B2, tiamina o B1 y piridoxina o B6. A este elenco se suman también los minerales, como el potasio, el fósforo, el calcio, el hierro, el selenio y el zinc. La fibra tampoco quiere faltar a la cita. No olvidemos que esta última es básica en nuestra salud y gracias al consumo de esta fruta nos resultará un poco más fácil, a la par que delicioso, cumplir las recomendaciones diarias de 25 miligramos de la Organización Mundial de la Salud.   El albaricoque es originario de zonas templadas de Asia como Corea del Norte o Manchuria. El Imperio romano lo trajo a Europa gracias a sus conquistas y a las rutas de comercio abiertas con Asia. Desde entonces, crece en nuestra geografía, donde podemos degustarlo a finales de la primavera.   Una de las claves de la calidad de un albaricoque es su estado de madurez. Lo cierto es que esta fruta necesita hacerlo en el árbol para adquirir sus cualidades y su gusto característico. De ello depende también el nivel de azúcares, su acidez o su firmeza. De esta manera, una recolección prematura impedirá la evolución del fruto, mientras que hacerlo de manera tardía puede suponer un ablandamiento rápido del mismo, además de algunas dificultades para su almacenamiento, transporte y distribución.   La versatilidad de esta fruta nos permite degustarla tal cual o lanzarnos a la preparación de auténticas virguerías gastronómicas, como mermeladas caseras, compotas, dulces o galletas.   Quienes crean que los albaricoques apenas presentan variedades se equivocan de pleno, pues podemos encontrar infinidad de clases. Algunas de ellas, por cierto, han sido obtenidas durante los últimos años con el propósito de lograr una fruta capaz de resistir el virus de la sharka, que está diezmando la producción en el Levante español. La Huertica cultiva variedades tradicionales, porque son las que ponían nuestros padre y abuelos, como los Valencianos, Mayeros, Mauricios o Búllidas, sensibles a… Seguir leyendo ¿Paraguaya o paraguayo? Y tú ¿cómo los llamas?

El Albaricoque Mayero, caramelito para el cuerpo.

Albaricoque    Quizás muchos ya os estéis frotando las manos ante el amplio abanico de nuevas frutas que comienza asomar con la llegada de la primavera. Uno de los primeros en lucir palmito es el albaricoque, una fruta que es todo un portento nutricional y cuyo sabor encandila a muchos consumidores. No en vano, su currículum de vitaminas es de los que quita el hipo: vitaminas A, C, folato o B9, niacina o B3, riboflavina o B2, tiamina o B1 y piridoxina o B6. A este elenco se suman también los minerales, como el potasio, el fósforo, el calcio, el hierro, el selenio y el zinc. La fibra tampoco quiere faltar a la cita. No olvidemos que esta última es básica en nuestra salud y gracias al consumo de esta fruta nos resultará un poco más fácil, a la par que delicioso, cumplir las recomendaciones diarias de 25 miligramos de la Organización Mundial de la Salud.   El albaricoque es originario de zonas templadas de Asia como Corea del Norte o Manchuria. El Imperio romano lo trajo a Europa gracias a sus conquistas y a las rutas de comercio abiertas con Asia. Desde entonces, crece en nuestra geografía, donde podemos degustarlo a finales de la primavera.   Una de las claves de la calidad de un albaricoque es su estado de madurez. Lo cierto es que esta fruta necesita hacerlo en el árbol para adquirir sus cualidades y su gusto característico. De ello depende también el nivel de azúcares, su acidez o su firmeza. De esta manera, una recolección prematura impedirá la evolución del fruto, mientras que hacerlo de manera tardía puede suponer un ablandamiento rápido del mismo, además de algunas dificultades para su almacenamiento, transporte y distribución.   La versatilidad de esta fruta nos permite degustarla tal cual o lanzarnos a la preparación de auténticas virguerías gastronómicas, como mermeladas caseras, compotas, dulces o galletas.   Quienes crean que los albaricoques apenas presentan variedades se equivocan de pleno, pues podemos encontrar infinidad de clases. Algunas de ellas, por cierto, han sido obtenidas durante los últimos años con el propósito de lograr una fruta capaz de resistir el virus de la sharka, que está diezmando la producción en el Levante español. La Huertica cultiva variedades tradicionales, porque son las que ponían nuestros padre y abuelos, como los Valencianos, Mayeros, Mauricios o Búllidas, sensibles a la Sharka pero mil veces mejores de sabor. Las nuevas clases como los de clase Cebas o Mirlos no han cuajado en nuestras tierras y están todos los agricultores arrancando albaricoqueros