LA HUERTICA

Calentamiento Global ¿Cómo atajarlo?

 

Hace tiempo que no os volvía locos con la cantinela del Calentamiento global. No penséis que la he olvidado (hasta tengo pesadillas), sigo en busca de soluciones para frenar el cambio climático, pero me he centrado en soluciones a nivel individual.  

 

Las noticias respecto al medio ambiente y su deterioro, no son nuevas. Desde hace años os hablo de la urgencia y la seriedad con la que se debería actuar a nivel mundial para proteger y cuidar, el que ha sido el hogar de la humanidad desde hace más de 4,000 millones de años.

 

Se tienen registros de que, en 1830, año de la Revolución Industrial, comenzaron las emisiones de gases debido a las transformaciones tecnológicas que ocurrieron en este período histórico.

 

El interés de usar nuevas tecnologías para producir en masa o fabricar en serie, fue lo que llevó al ser humano de esa época a hacer uso de fuentes energéticas como el carbón, así como la máquina de vapor para lograr sus objetivos. 

 

Claro que hubo beneficios como la facilidad de producción y la agilidad en el transporte, pero el costo fue muy alto, tanto, que seguimos pagando por ello.

 

Evidentemente, aquel deseo de 1830 de mejorar y facilitar la vida no ha cambiado, al contrario, va en aumento, y con ello la contaminación. Los gases de efecto invernadero, entre ellos las emisiones de CO2, afectan nuestra capa de ozono, pues permiten que los rayos del sol penetren con más fuerza, y todo se acelera de manera desfavorable.

 

Somos testigos de alteraciones atmosféricas que repercuten directamente en nuestra vida cotidiana. Lo estamos viendo con el aceite de oliva, y lo veréis dentro de poco en los cítricos, si hay sequía no hay producción y si no hay producción no hay aceite.

 

Pero ¿Cuáles son las evidencias del calentamiento global?
Existen pruebas que demuestran el daño en nuestro planeta, que cada vez son más veloces:


●    El aumento de la temperatura media de la tierra, provoca cambios hasta para elegir las vacaciones (broma)
●    El aumento del nivel del mar y de su temperatura, provoca cambios a todas las criaturas de su entorno, incluida la nuestra
●    El aumento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, provoca cambios en la agricultura, en la ganadería y, hasta, en nosotros mismos
●    El cambio en los ecosistemas, provoca muerte
●    El peligro y la extinción de numerosas especies vegetales y animales, provoca cambios en l cadena alimentaria
●    Las sequías, ya presentes en nuestra península desde hace años, provocan hambrunas
●    Los efectos sobre la agricultura y el espacio forestal, provoca cambios en nuestro entorno directo
●    Los impactos sobre la salud humana, cada vez más presentes, provocan miedo

 

Y entonces me pregunto ¿Qué puedo hacer yo para combatir el cambio climático?

No solo es responsabilidad de los gobiernos y del sector científico buscar opciones para ayudar a nuestro planeta, nosotros, de manera individual, podemos generar pequeños cambios que ayuden a ese objetivo. Muchas de estas iniciativas no implican un gasto, solo un compromiso.

 

Una opción con la que estarías reduciendo las emisiones de CO2, es no dejando conectado un aparato que no estás usando. Si no lo ocupas, no hay razón para dejarlo unido a la energía eléctrica.

 

¿Te gusta andar en bicicleta solo los domingos? Quizá, también podrías implementar este transporte en tu vida diaria y no solo como paseo, así usarías menos tu vehículo. Los expertos comentan que, en cada litro de combustible que quema el motor, se libera una media de 2.5 kilos de CO2.

 

Ahora, que, si es muy necesario usar tu automóvil por cuestión de distancia, revisa que tus llantas tengan la presión indicada. Cuando tienen menos aire, gastas más gasolina y mientras más combustible, más contaminación.

 

Cuando reciclas, le demuestras a la madre naturaleza lo mucho que la aprecias. Ya existen lugares de reciclaje que te pueden ayudar con tus desperdicios, y les darán el uso correcto.

 

Puede ser que ames los baños de agua caliente, pero, solo usa el calentador cuando sea necesario. En tan solo un año, un boiler puede emitir más de 100 kilos de dióxido de carbono. Además, cuando te bañes, cierra la llave mientras te enjabonas; esto también aplica cuando lavas tus dientes o tus manos.

 

Otra opción de ayuda es dejar de usar el gas propano y butano, pues son altamente contaminantes, en cambio, el gas natural, no emite partículas de CO2 en su combustión, y reduce las emisiones de monóxido de carbono en un 80%.

 

Si supiéramos la importancia que los árboles tienen en nuestro ecosistema, no los cortaríamos. Ellos nos ayudan absorbiendo casi mil kilos de dióxido de carbono durante toda su vida. ¡Imagina si los bosques no fueran talados, millones de toneladas de CO2 no llegarían a nuestra atmósfera!

 

El cambio climático ya está generando impactos severos y de largo alcance para las personas, el medio ambiente y la economía. Afecta a todas las regiones del mundo y a todos los sectores de la sociedad. Pero también puede impulsar una agenda de grandes oportunidades, de justicia social y de protección del capital natural, en definitiva, una agenda de progreso. Pero el cambio climático no es solo una amenaza para el medio ambiente y las personas, sino que es una de las mayores amenazas para la estabilidad económica y financiera.

 

En concreto, los riesgos ambientales se perciben dentro de las 5 amenazas más críticas a largo plazo para el mundo, así como las más perjudiciales para las personas y el planeta, ocupando la primera posición el fracaso de la acción climática, seguido de los eventos meteorológicos extremos y de la pérdida de biodiversidad.

 

Así que, si tienes oportunidad, planta un árbol. Si no tienes dónde hacerlo, yo te presto un sitio aquí en mi huerto… (No es broma)

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